miércoles, diciembre 7, 2022

Lhasa FC, el adiós del Tíbet al fútbol profesional

 

El Lhasa Urban Construction Investment Football Club se convirtió en el último equipo de fútbol profesional del Tíbet, con sede en una de las ciudades más altas del mundo, tras verse obligado a disolverse el pasado 2020 porque nadie quería jugar en su estadio a tres kilómetros de altura.

El club tibetano que formaba parte de la China League Two (tercer nivel de la liga china), no pudo conseguir que sus rivales jugaran en unas condiciones tan duras, en las que los futbolistas tenían que parar y hacer pausas para tomar oxígeno cada 15 minutos. Y es que la presión parcial de oxígeno en el Tíbet es aproximadamente un tercio más baja que en otras latitudes e implica que practicar cualquier deporte con intensidad durante 90 minutos se antoje casi imposible. El club decidió retirarse de la temporada a mediados de junio de 2020 y despidió a entrenadores, jugadores y otros empleados. Una verdadera lástima teniendo en cuenta que la temporada pasada, el Lhasa Chengtou terminó 26º de 32 equipos que conformaban la China League Two, salvando la categoría in extremis.

 

 

La altitud de su terreno de juego a 3.650 metros sobre el nivel del mar propició que no obtuviera los permisos necesarios de la CFA (Chinese Football Association) que rechazó repetidamente la solicitud del club para jugar partidos de casa en Lhasa. Los partidos como local se jugaron primero en Huizhou, en la provincia de Cantón, en el este de China, a unos 2.500 kilómetros del Tíbet y más tarde en Deyang, en el centro de China, todavía a unos 1.300 kilómetros de distancia. En 2007, la FIFA prohibió los partidos internacionales por encima de los 2.500 metros sobre el nivel del mar debido a que la falta de oxígeno podía mermar las condiciones físicas de los jugadores. La prohibición se levantó nuevamente en 2008, que aumentó el límite a los 3.000 metros después de las protestas de la CONMEBOL y la CFA ya puso trabas a que el equipo jugase en Lhasa.

 

Una oportunidad perdida para consolidar el profesionalismo en el Tíbet

La desaparición del club, solo tres años después de su refundación, fue un duro golpe para las esperanzas del Partido Comunista de tener un equipo en las ligas profesionales para que los tibetanos se sintieran más integrados en China en el proceso de anexión de la región autónoma, y una oportunidad perdida para profesionalizar el fútbol en el Tíbet de forma permanente y sostenible.

El Lhasa Chengtou FC, dos años después de ser creado en 2015 por la empresa Pureland (dedicada a los productos locales), fue comprado por la Lhasa Urban Construction Investment, una empresa estatal de construcción, que no encontró ningún otro terreno en el Tíbet en el que construir el campo, con un coste de 120 millones de euros, debido a que todas las parcelas de terreno estaban a más de 3.000 metros de altura. El club, refundado como Lhasa Urban Construction Investment Football Club, comunicó a través de Weibo el mensaje de su disolución pese a los esfuerzos burocráticos realizados para mantenerse, “como una ventana para mostrar el fútbol tibetano al mundo, nos hemos estado coordinando para organizar partidos en el Tíbet, pero todo ha sido en vano”.

 

 

La lenta desaparición de clubes en la liga china en 2020 debido a la pandemia del Coronavirus afectó a 16 clubes que vieron como liquidaban sus activos al no poder hacer frente a los gastos de la parada de la competición y la falta de ingresos por taquilla. Una tendencia que estaba socavando los esfuerzos de China para convertirse en una superpotencia en el deporte. En el caso del Lhasa FC, dirigentes de Lhasa Urban Construction Investment informaron que el dinero no fue la causa de la desaparición del club sino el problema de la altitud de su estadio y las normas burocráticas.

El destino de los jugadores jóvenes del club no estaba claro, ya que más de 70 chicos de 13 a 16 años, todos tibetanos, seguían entrenando y jugando en Lhasa a pesar de las condiciones y la inminente desaparición del club. Al final todos tuvieron que buscarse la vida en otros clubes amateur de la zona.

 

 

Situación actual del fútbol en el Tíbet

El fútbol no es, ni mucho menos, el deporte rey en el Tíbet. Cuando los habitantes de la región no están labrando el campo o realizando actividades relacionadas con la agricultura y la ganadería, sirven como anfitriones para los numerosos alpinistas que llegan hasta las cumbres del Himalaya en busca de nuevos retos. Desde principios de los 90, cuando el fútbol chino comenzó su profesionalización, varios equipos, principalmente de las zonas más desarrolladas en el Este de China, fueron creados y comenzaron a competir en las diferentes divisiones nacionales. En el Tíbet, los intentos que hubo de crear equipos competitivos fracasaron, bien por la falta de arraigo y patrocinio o bien por las trabas impuestas desde el Gobierno, que temía que un conjunto formado solo por tibetanos supusiera una suerte de icono contra la población china y Pekín.

 

 

Sin embargo, aunque con mayoría Han, el Lhasa FC estaba formado por una mezcla de estos jugadores y tibetanos, los cuales estaban más acostumbrados a la falta de oxígeno que sus compatriotas. “Hemos hecho un equipo con jugadores venidos de toda China y acostumbrados ya a la altitud y tenemos afición, como se vio en el partido de ida ante Shenzhen (primera eliminatoria por el ascenso) al que vinieron más de 10.000 espectadores. Además, tanto la empresa patrocinadora (Chengtou) como el gobierno local nos han apoyado mucho para poder dar este salto”, afirmaba en 2019 Wang Dui, exfutbolista y médico del club.

La Selección nacional de fútbol del Tíbet es el representativo nacional de esta región y de los tibetanos exiliados fuera de él. Tíbet es un miembro de la ConIFA, cuyo representante es la Asociación Nacional de Fútbol Tibetano, pero no es miembro de la FIFA ni de la AFC, así que sus partidos no son reconocidos por esas entidades. Disputa desde 2001 sus partidos contra otras selecciones no reconocidas: perdió ante Groenlandia (1-4), la Provenza (0-22), o Gibraltar (0-22), pero derrotó al Sáhara Occidental (12-2). Aunque posteriormente estuvo inactiva por largo tiempo, hen 2001 Dinamarca organizó un partido entre ellos y su colonia de Groenlandia, a pesar de los esfuerzos de China por cancelar el partido, después de ese partido la selección de Tíbet ha estado semiactiva, siendo sus partidos más importantes los que disputó en la FIFI Wild Cup 2006, donde perdieron sus dos partidos, ese mismo año participaron en la Copa ELF con la misma suerte.