Johan Cruyff, el trágico origen de un mito

 

Johan Cruyff forjó su fortaleza y convicción en sí mismo en una niñez marcada por la terrible tragedia de la muerte de su padre y todo lo que conllevó para su familia. Sus profesores de la escuela de primaria, psicólogos, y la mayoría de entrenadores de las categorías inferiores del Ajax nunca creyeron en su potencial. Pero aquel pequeño convirtió toda aquella ira en ímpetu para hacer realidad el mayor deseo de su difunto padre, convertirse en jugador del primer equipo ajjacied.

 

 

Hendrik Johannes Cruyff nació el 25 de abril de 1947 en el hospital Burgerziekenhuis de Ámsterdam, y vivió toda su niñez en la calle Akkerstraat del barrio de Betondorp, a un paso de De Meer, el entonces estadio del Amsterdamsche Football Club Ajax. En 1934, el club se trasladó a este estadio en el este de la ciudad, diseñado por el arquitecto y miembro del Ajax Daan Roodenburgh, y que podía albergar 29.500 espectadores. El Ajax jugó allí hasta 1996, aunque para los grandes partidos europeos y nacionales el club jugaba, a menudo, en el Estadio Olímpico, que albergaba el doble del número de espectadores.

 

 

«Jopie», como así lo llamaba su madre, era el segundo hijo de Hermanus Cornelis Cruijff y Petronella Bernarda Draaijer, un matrimonio de origen humilde y obrero del Jordaan, un popular barrio de Ámsterdam de estrechas calles y encantadores canales, situado al oeste del centro histórico. La pareja se casó el 18 de diciembre de 1941, y después de la Segunda Guerra Mundial, montaron una tienda de verduras llamada «Cruijffs aardappelhandel» en los bajos de un edificio de viviendas. Nel también trabajaba de forma voluntaria como ayudante ocasional en la cantina del estadio del Ajax.

 

 

Junto a sus amigos y hermano mayor Henny (dos años y medio mayor), «Jopie» pasaba largas jornadas practicando sus deportes favoritos: el fútbol (emulando al prolífico regateador de la época, el holandés Faas Wilkes) y el béisbol. Y lo hacía en las calles colindantes del Stadion De Meer, que históricamente acogió los encuentros disputados por el Ajax de Ámsterdam. Aquellos dos hermanos nunca se imaginarían que acabarían fichando y compartiendo vestuario en el club ajjacied. El que sí se lo imaginó desde un primer momento fue Herman, gran amante del deporte rey y socio del Ajax de Ámsterdam, que creía a ciegas que sus hijos tenían talento, en especial el pequeño.

 

 

 

Y el día llegó. Johan y Henny visitaban con frecuencia un parque infantil en su vecindario para jugar partidos improvisados junto a sus compañeros de la escuela primaria «Groen ven Prinstererschool», en la calle Zaaiersweg, hasta que un entrenador de las categorías inferiores del Ajax los fichó. Aquel visionario era Jany van der Veen, que vivía por la zona, y ofreció a Johan y Henny un lugar en el Ajax sin pasar las pruebas de acceso. Así pues, Johan con 6 años y Henny con 8 se unieron al Ajax por primera vez, compaginándolo con la práctica del béisbol, en el caso de Johan hasta los quince años, cuando renunció a petición expresa de sus entrenadores del Ajax.

 

El pequeño Johan es el niño que sostiene el balón. Foto realizada en un terreno donde hoy se alza el Centro de Historia Familiar de los Países Bajos.

 

Johan no tenía el cuerpo ni la fuerza para el fútbol de esa época, según afirmaban entrenadores del fútbol base del Ajax. «No podía ni chutar un córner porque no podía hacer llegar la pelota al punto de penalti». Pero a base de talento y muchísimos esfuerzo para mejorar, entre todos aquellos detractores, acabó encontrando a figuras paternales, como entrenadores y trabajadores, que lo cuidaron siempre. Su padre, muy orgulloso por ver a sus hijos vestidos de ajjacied, decía a todo el mundo que sus hijos acabarían triunfando en el primer equipo del Ajax, aunque pocos lo veían como algo probable. Johan además era un niño muy nervioso, un poco extraño y algo explosivo e introvertido, cosa que le complicó su adaptación a la disciplina del Ajax.

 

Johan junto a su hermano en el campo del Ajax.

 

La tragedia de los Cruyff

La noche del 8 de julio de 1959, Hermanus Cornelis Cruijff, murió de un ataque al corazón. A Johan lo sacaron de la Escuela Verde del Colegio Prinsterers, en pleno festival de fin de curso, cuando llegó la noticia de la tragedia. Había muerto un hombre valiente, que había ayudado a varias personas que se escondían de los nazis durante la guerra y que se enfrentaba con la autoridad cuando sabía que tenía la razón, como el día que un policía lo había querido multar cuando se dirigía a un funeral. El policía acabó en el suelo.

 

Johan junto a sus compañeros de primaria. Primero de la segunda fila inferior empezando por la derecha.

 

La muerte de Herman tuvo un gran impacto emocional para el pequeño Johan. «Mi padre murió cuando yo solamente tenía 12 años y él 45. Desde ese día se apoderó de mí la sensación de que moriría a la misma edad y, cuando tuve graves problemas de corazón al llegar a los 45 años, pensé: ‘Ya está’. Sólo la ciencia médica, que no estaba disponible para ayudar a mi padre, me mantuvo con vida».

Después de la escuela primaria, con 12 años, Johan Cruyff fue expulsado del instituto Ulo después de repetir curso por segunda vez. Sus malas notas, más allá de un excelente en educación física y un notable en matemáticas, lo complicaron todo. Hay que entender a ese niño que se solía poner enfermo muchas veces y que vivió una infancia muy dura. Con 45 años, Nel Cruyff-Drraijer, su madre, no sabía qué hacer con un niño que había perdido a su padre y que afrontaba su educación sin interés. Así que decidió buscar una solución en la psicología, y buscó diversos profesionales. Uno de ellos, después de analizar al pequeño Johan, concluyó que era «demasiado infantil para su edad» y le recomendó que de mayor intentara «encontrar trabajo en el sector del comercio», algo que acabaría sucediendo.

 

 

 

El fallecimiento inspiró especialmente a Johan que se propuso hacer realidad el sueño de su padre, ver a sus hijos en el primer equipo del Ajax, aunque primero en su vida habría grandes cambios. Aquellos momentos tan delicados para la estabilidad familiar hicieron que Cruyff estuviera casi obsesionado con la seguridad económica y pidió ayuda a su club. El Ajax no dudó en dar todo el apoyo moral y económico a la familia, ofreciendo a su madre un trabajo como limpiadora.

 

 

Aunque en un principio Nel lo desestimó, muy a su pesar acabó aceptando el ofrecimiento pasados unos años al no poder seguir gestionando la tienda de comestibles sin su marido, y por su parte Johan empezó a trabajar en la tienda de ropa deportiva de Leo Van de Kar tres años después de la tragedia. Miembro de la comunidad judía de Amsterdam, Van de Kar había creado un pequeño imperio con los diamantes, y se había convertido en uno de los benefactores del Ajax. Van de Kar dejaba que el joven Jopie llevara las botas nuevas a los futbolistas del primer equipo del Ajax. Cuando lo hacía, los ojos del jovencito brillaban.

 

 

El paso del tiempo hizo que Nel conociera al que sería su segundo marido, Henk Angel, un ayudante de campo del Ajax que resultó ser una influencia clave en la vida de Johan. La familia se mudaría a un bajo en Weidestraat. Esos años fueron claves para originar la personalidad de Johan Cruyff. De hecho, detrás de un mostrador aprendió a negociar. Y lo puso en práctica cuando un club del norte de Ámsterdam, el De Volewijckers, se interesó por ficharlo ofreciéndole una motocicleta.

Entonces los juveniles no podían tener un sueldo hasta que tenían 16 años, así que Cruyff supo utilizar la oportunidad para conseguir que la directiva de la Ajax falsificara su edad en la ficha federativa y le ofreciera su primer sueldo. Así pues, en 1963 y con 16 años, Cruyff se convierte en el segundo jugador profesional en firmar un contrato de tiempo completo. Su compañero Piet Keizer había sido el primero. Gracias al contrato de Cruyff, el Ajax se asegura tenerlo como mínimo cuatro años en sus filas.

 

Vic Buckingham, el entrenador que hizo debutar a Johan Cruyff con tan solo 15 años.

 

Dirk Cruyff, su tío y tutor legal, no quiso saber nada de esa trampa. Y pidió dejar de ser su tutor. A partir de ese momento lo fue Barend Tak, el marido de una hermana de su madre. Como Van de Kar, Tak era judío. Y la comunidad judía de Ámsterdam, después de ver cómo miles de los suyos no volvían de los campos de exterminio nazis, estaban dispuestos a luchar duramente para sobrevivir.

 

 

Tak, pues, apoyó a un Cruyff que durante esos años corría por las calles del barrio próximo al estadio del Ajax diciendo: “¡Yo también soy judío!” Cruyff había encontrado un segundo trabajo en Litrico, una empresa textil de un directivo del Ajax, Harry Blitz. Ese trabajo fue una escuela donde aprendió a regatear y a firmar contratos. Y se aficionó a las salchichas de buey kosher típicas de la comunidad judía de Ámsterdam.

 

 

Su madre siempre le decía que tenía que desconfiar de todo el mundo y Cruyff nunca lo olvidó. Negoció un aumento de sueldo tanto en la tienda de Harry Blitz como en el Ajax. Y una de las primeras cosas que hizo fue exigir a su madre que dejara de trabajar limpiando los servicios y los vestuarios del estadio del Ajax. Hasta que murió, él la cuidó. Aquel era Johan, alguien capaz de negociar muy duramente, pero también capaz de darlo todo para ayudar. Cuando llegó al primer equipo del Ajax, en noviembre del 1964, los deportistas no se hacían ricos. Y se les pedía que fueran personas modestas. Él era diferente. Con 17 años ya les decía a los veteranos qué tenían que hacer.

Finalmente, hizo su debut con el primer equipo el 15 de noviembre de 1964 en la Eredivisie, contra el GVAV, anotando el único gol del Ajax en la derrota por 3-1, y el resto es historia del fútbol.