Final del Mundial de 1974, Alemania Occidental – Holanda

 

El Mundial de 1974 tuvo una de las finales más míticas de la historia del fútbol, la Alemania Occidental de Franz Beckenbauer contra la «Naranja Mecánica» de Johan Cruyff, dos leyendas que acapararon los focos en ausencia de Pelé.

Ambos lideraron a sus respectivas selecciones hasta la final que se disputó en Múnich el 7 de julio ante 75.200 espectadores. Del mismo modo que había hecho 20 años antes contra los Magiares Mágicos de Ferenc Puskás, el combinado germano se alzó con el triunfo tras remontar un marcador adverso y ceñirse su segunda corona a expensas de los favoritos.

 

 

El Mundial estuvo marcado por la Guerra Fría, con Berlín Occidental como una de las sedes del campeonato. Además, en esta edición debutó el equipo de Alemania Democrática, que logró una victoria por 1-0 ante Alemania Federal en la primera fase de grupos.

La Holanda de Cruyff alcanzó la final invicta y aplastando a sus rivales: 4-0 a Argentina, 2-0 a la República Democrática Alemania, 2-0 a Uruguay y 4-1 a Bulgaria. Solamente cedió un 0-0 con Suecia en la primera fase. Así, los holandeses alcanzaron la final como claros favoritos ante la Alemania Federal de Franz Beckenbauer y Gerd Müller. Pero ocurrió lo que pocos esperaban.

 

 

“Holanda no tenía un sistema de juego. Tenía varios y los aplicaba según las necesidades del partido. Nos importaba saber cómo juega el adversario, sus puntos fuertes y sus flancos débiles. Pero sobre todo nos interesaba saber que éramos capaces de hacer», así definía Cruyff el espectacular juego de Holanda durante el Mundial.

Johan Neeskens adelantó a los orange en el primer minuto, gracias al famoso penal provocado antes siquiera de que los alemanes pudieran tocar el balón, pero Paul Breitner empató el partido con otro penal y Müller, justo antes del descanso, marcó el gol que dio vuelta al marcador y, a la postre, entregó el título mundial a los alemanes. La derrota, sin embargo, no evitó que Cruyff fuera elegido como mejor jugador del mundial y que meses después recibiera su tercer y último Balón de Oro.

 

 

«Él fue el mejor jugador, pero yo soy campeón del mundo», se quejó entonces Beckenbauer cuando conoció que Cruyff era el ganador del Balón de Oro. La FIFA recuerda aquella final en su página web con el titular: «Holanda se lleva los aplausos; Alemania, el título».