El penalti de Djukic, una historia de puro terror en once metros

 

El penalti que decidió que la Liga de la temporada 1993-1994 acabara en Barcelona, y no se quedara en A Coruña en el último instante de la última jornada, fue lanzado y fallado por Miroslav Djukic. El Deportivo, prácticamente un recién ascendido a Primera División después de dos décadas fuera de la élite, tenía que igualar lo que hiciera el Barcelona ante el Sevilla para cantar por primera vez la victoria, pero no se dio.

Los coruñeses, que recibieron al Valencia en Riazor, tenían el título en la mano cuando en el último suspiro el árbitro López Nieto pitó un penalti a su favor. Si marcaban, harían historia; si fallaban, el trono sería del Barcelona. Al fin, fallaron, pero también hicieron historia.

En el campo no había Donato, que era el principal encargado de los lanzamientos de penalti, y la responsabilidad recayó en el segundo de la lista, el central Miroslav Djukic que aquella temporada había marcado desde los once metros en el Vicente Calderón.

La imagen permanece imborrable en la mente de los deportivistas, pero también del resto de aficionados al fútbol: respiró hondo, avanzó hacia el balón y su disparo lo bloquear el portero del Valencia, José Luis González, que lo celebrar como una victoria. En 2008, el ex valencianista Fernando Giner confirmó que el Valencia estaba primado por el Barcelona.

El empate sin goles frustró el título del Deportivo que entrenaba Arsenio Iglesias y presidía Augusto César Lendoiro. El Deportivo tuvo que esperar hasta seis años después, con Javier Irureta como entrenador, para proclamarse campeón por primera vez de la Liga Española de fútbol.