jueves, diciembre 8, 2022

Boca Juniors y Maradona en un torneo ochentero de Costa de Marfil

 

Durante los años 80 Costa de Marfil era protagonista del fútbol africano por la calidad de sus clubes y selección, pero también por su poder económico. El 5 de octubre de 1981 Abidjan, la capital económica de Costa de Marfil, disfrutó de la llegada de la joven promesa Diego Armando Maradona, de tan solo 21 años recién cumplidos, acompañado de la expedición de Boca Juniors. El motivo de la visita era la disputa de un torneo, que ayudaría al equipo argentino a recaudar dinero para solventar la permanencia del «Pelusa» en el club. Con esta visita los «xeneizes» se aseguraban un botín de 180 mil dólares.

 

 

Curiosamente esta era la segunda vez que Boca Juniors visitaba África, hay que recordar que antes lo había hecho el 1 de enero de 1964 en Marruecos, frente al Reims francés del gran Raymond Kopa, en un cuadrangular con el Stade Abidjan y el ASEC Mimosas, dos de los clubes marfileños más populares. La recepción para ver a Maradona, y al equipo campeón del torneo Metropolitano del 1981, superaba cualquier expectativa. Desde la habitación 229 del Hotel Ivoire, Maradona analizó el multitudinario recibimiento: “En el exterior, fue lo más grande en mi vida. Esos negritos esperándome en el aeropuerto me emocionaron en serio. Yo ni me imaginaba que me conocían tanto. ¿No viste que cuando íbamos para almorzar vinieron como veinte y uno me llamó Pelusa?”.

 

 

La primera gran cita llegó el martes 6 de octubre frente al Stade Abidjan en el estadio Houphouet-Boigny, frente a 25 mil personas. El conjunto de «La Bombonera» formó con la Pantera Rodríguez; Alves, Pancho Sá, Pasucci e Iturrieta; Brindisi, Krasouski, Maradona, Trobbiani; Escudero y Morete. El DT era Silvio Marzolini pero como no pudo viajar debido a una crisis cardíaca, Yiyo Carniglia hizo de entrenador.

 

 

Maradona recordó en una posterior entrevista el fervor de la afición marfileña, asegurando que los postes de luz del estadio se veían negros porque había gente trepada hasta los focos para saludar a Boca Juniors. El partido terminó 2-5, con tres tantos de Escudero a los 14, 20 y 82 minutos y, tras la sorpresiva remontada del local, campeón de África en 1966 y de su Liga y de la Copa marfileña en 5 ocasiones, un agradecido doblete de Diego a los 76 y 80 minutos, para deleite de la parroquia local.

 

 

Dos días después, en la final del Torneo de Abidjan del 8 de octubre, Boca remontó en los últimos 20 minutos y le ganó 3-2 al ASEC Mimosas (vencedor de la Champions League africana en 1998, subcampeón en 1995 y con 24 ligas y 19 Copas marfileñas el más laureado del país) bajo una lluvia intensa. Trobbiani (2) y Alves anotaron los goles. El partido desafortunadamente acabaría con extrema violencia, con un Oscar Ruggeri totalmente fuera de sí, y con Maradona practicando la primera versión de su surrealista “plancha tipo karate” que veríamos en el Mundial de España del 82 y en el partido de Copa del Rey en el Santiago Bernabeu entre el FC Barcelona y el Athletic de Bilbao.

 

 

El campeón se llevó como trofeo “un elefante de marfil tallado” y el gran delantero Osvaldo “Pichi” Escudero, la figura del certamen, una pequeña copa que lo acreditaba como tal. El hábil y movedizo Zahui Lorenz, el absoluto crack del ASEC Mimosas, llamó la atención de la delegación «xeneize», y Carniglia le ofreció una prueba en Buenos Aires. Finalmente no trascendió, hay algunas versiones que aseguran que el jugador lo rechazó, y otras que afirman que el ASEC pidió muchísimo dinero para cerrar la operación.

Con el trofeo y los dólares la delegación de Boca Juniors emprendió la vuelta el viernes 9 de octubre por la mañana en un avión DC 10. Una equivocación en la factura de hotel casi hace que pierdan el vuelo, aunque la afrenta tuvo final feliz y pudieron regresar a Buenos Aires.