El día que Claudio Caniggia hizo repetir un Benfica – Sporting

 

En su única temporada en Portugal Claudio Caniggia disputó 34 partidos, anotó 16 goles e hizo repetir un Benfica – Sporting. «Puedo decir que por mí se tuvo que repetir un clásico en Portugal. Fue increíble. Va a quedar en los libros de la historia», expresó Caniggia, que con ese insólito hito en su carrera comenzaba a cerrar su corto paso por Benfica para pronto ponerse la camiseta de Boca y reencontrarse en una cancha con un amigo Diego Maradona.

 

 

El partido

El 30 de abril de 1995, en el viejo e imponente Estádio Da Luz, en el cual cabían 120.000 espectadores, Benfica recibía a Sporting por la trigésima fecha de la Primeira Liga. Caniggia tenía como compañeros al belga Michel Preud’homme (premiado como el mejor arquero del Mundial del año anterior) y a las estrellas locales Paulo Bento y João Pinto. Sporting contaba con Luis Figo como figura y capitán y su entrenador era Carlos Queiroz, ex seleccionador de Portugal que luego sería ayudante de Alex Ferguson en Manchester United, dirigiría a Real Madrid, volvería como DT a la selección lusa y se convertiría en el preparador de Colombia (su función actual).

 

 

El clásico en cuestión tuvo sus tres goles en el primer tiempo. Los búlgaros Krassimir Balakov e Ivaylo Yordanov, rivales de Caniggia en Estados Unidos ’94, pusieron en ventaja a Sporting con sendos golazos; el descuento del local llegó mediante un cabezazo de Dimas. El 2-1 se mantendría hasta el final del juego, pero no los 22 futbolistas: faltando muy pocos minutos, y con Benfica desesperado en busca del empate, se produjo una confusión que derivó en una medida más absurda que la otra y en un escándalo que hasta hoy es recordado en Portugal.

El juvenil de Sporting Ricardo Sá Pinto, ingresado en el segundo tiempo, retuvo la pelota con las manos luego de cometer una falta contra Kenedy, a lo cual siguió un mar de forcejeos y empujones. Caniggia, hasta entonces desentendido de la acción, apareció tardíamente en el puñado de jugadores y reclamó a Sá Pinto que dejara ejecutar el tiro libre, pero el portugués alejó la pelota del lugar, le asestó un empujón y tuvo un intercambio verbal subido de tono con el argentino. Acto seguido, intervino el árbitro Jorge Coroado, que fue con mucha decisión a pararse cara a cara con Caniggia para mostrarle la tarjeta amarilla y la roja.

 

 

El atónito pero calmo Caniggia, que en esa temporada usaba la camiseta número 9, recibió el consuelo de un joven Figo y se retiró del campo caminando, ante la incrédula mirada de su DT, Artur Jorge. Tan insólita fue la expulsión que se convirtió en tema de debate nacional, con tal el revuelo que el juego, en una medida sin precedentes del Consejo de Justicia de la Federación Portuguesa de Fútbol, terminó repitiéndose el 14 de junio de ese año, en el estadio de Restelo, donde es local Belenenses.

 

 

La repetición del partido

En la repetición del partido ganó el Benfica por 2-0, con tantos del brasileño Edílson. Pero, finalmente, esa segunda versión del clásico no tuvo validez para la FIFA, que, contrariando a la Federación Portuguesa, devolvió los tres puntos a Sporting. Porto sería el campeón; Sporting, el segundo, y Benfica, el defensor del título, cerraría una triste campaña en el tercer lugar y tendría que esperar toda una década para volver a consagrarse campeón.

 

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