Cuándo René Higuita era un delantero goleador

 

El popular exguardameta internacional colombiano René Higuita confiesa que empezó jugando al fútbol casi a escondidas, ya que su familia no veía este deporte como un posible futuro para su hijo. Así pues, cuándo cumplió 9 años empezó a vender el periódico El Colombiano para ganar dinero.

 

 

«Yo vivía en el barrio Castilla, y me iba hasta el 12 de Octubre vendiendo El Colombiano. Subía y bajaba. A veces los vendía todos. Pero yo con lo único que le llegaba a la abuela era con la ropa sucia de jugar fútbol, y eso no le gustaba, porque ella era la que me tenía que lavar y siempre me decía: ‘Deje de jugar y coja oficio’. Sin embargo, fui dando mis primeros pasos como futbolista, y poco a poco me empezó a ver en periódicos, en la televisión regional y en la selección de Antioquia».

 

 

Por aquel entonces René Higuita era un delantero centro o extremo goleador del Estampados Modatex de la Liga Antioqueña, «yo hice muchos goles. 50, 60 o 70, por ahí pasó la cuenta. Los hice de cabeza, de chilena, de media volea». Incluso en la Selección Juvenil con su compañero Luis Alfonso Marroquín también goleaba, «yo “pirateaba” mucho en Castilla y La Esperanza, pero de nueve. Incluso salí dos o tres veces como máximo goleador del torneo. Y me iban a suspender por eso».

 

 

 

Le iba muy bien, era rápido y tenía un gran dominio del balón, no le entraba en la cabeza cambiar su posición sobre el campo, pero un buen día todo cambió… Invitaron a su equipo al estadio de basket Iván de Bedout para un torneo organizado por el Deportivo Independiente Medellín, con el fin de escoger los mejores jugadores para su escuela. Ahí el equipo pasó a llamarse El Dorado y, en el primer partido, su portero no se presentó, por lo que René se tuvo que poner bajo palos por orden expresa de su entrenador. «Yo ya había jugado de arquero en La Liborio, mi colegio. Entonces, ya conocía la posición de portero. Cuando me pusieron, me fue realmente bien. De hecho, jugué todos los partidos de portero y quedamos campeones. Y como estaban los organizadores del Medellín viéndolo todo, me conocieron como arquero, y entonces me llevaron para el Medellín para jugar en esta posición».

 

 

Marroquín conseguía entradas para ir a ver a Nacional y le ayudaba a formarse como portero. «‘Usted va a ver a Navarro’, y yo veía a un arquerazo dentro de los tres palos. Pero también me preguntaba: ‘¿Y por qué no sale? ¿Y por qué cuando sale y la recibe, la tira al costado?’. Entonces, todos esos porqués empecé a resolverlos y empecé a hacerlo a mi manera. Mi carrera como portero había despegado».