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«El Palomo» Usuariaga en Independiente de Avellaneda

 

Albeiro «Palomo» Usuariaga sigue siendo recordado en Independiente de Avellaneda por su talento futbolístico, humildad y su singular forma de vivir. El delantero colombiano solo necesitó 70 partidos (22 como suplente, 48 como titular), 21 goles y tres títulos en dos etapas con la camiseta de Independiente para dejar una huella imborrable en el corazón de los aficionados del «Rojo».

En 1994, ganó dos títulos con el Rojo, Primera División de Argentina y la Supercopa Sudamericana. Mientras que en 1995, logró el bicampeonato de la Supercopa al vencer a Flamengo por el global, 2 a 1. Con él sobre el terreno de juego, Independiente ganó 32 partidos y su rival favorito fue Ferro al que anotó un total de 4 goles.

 

 

Debutó un 3 de abril de 1994 calzando sus botas Diadora rojas (mismo modelo que usaba George Weah) en una victoria ante River (con gol de Ricardo Gareca) para sumarse a un equipo con grandes jugadores: Daniel Garnero, Gustavo López, Sebastián Rambert, Luis Islas. Y le bastó un par de partidos para enamorar a los hinchas, que aún lo recuerdan rodeado de niños y jóvenes, saludando a todo el mundo y sonriendo.

 

 

«Acá me siento como en casa» aseguraba el espigado colombiano, y es que en Avellaneda consiguió llegar a su máximo nivel, siendo elegido como parte del mejor equipo de América de 1994 junto con sus compañeros Sebastián Rambert y Gustavo López. Sus goles, gloria e idolatría solo podían ser comparados a su característico festejo corriendo al córner, con el índice al cielo y la sonrisa blanca.

Con Independiente conquistó el Torneo Clausura de 1994 y la Supercopa de ese mismo año. En 1995 marchó al Barcelona de Ecuador, en 1996 al Santos de Brasil, y ese mismo año regresó al Independiente, donde no logró reeditar los éxitos anteriores y fue traspasado al Atlético Nacional de Colombia. «Era muy querido y respetado. No era de Independiente solo, era de todos. Era ídolo. ¡Los pibes venían a ver al Palomo! Era una cosa impresionante», recordó Miguel Brindisi, su entrenador durante aquella etapa.

 

 

Su cuerpo de 1,92 metros con movimientos de una desorganización coordinada asombrosa atraparon al exigente pueblo rojo, aunque no al seleccionador Pacho Maturana. Durante su etapa en el América de Cali, Albeiro Palomo Usuriaga se convirtió en uno de los mejores jugadores del país y llegó a la selección nacional absoluta de Colombia, con la que logró la clasificación para la Copa del Mundo de Italia (1990) junto a jugadores como Carlos Valderrama o René Higuita, pero problemas de disciplina y de falta de entendimiento con su seleccionador, Pacho Maturana, le impidieron disputar la fase final de aquella competición.