viernes, septiembre 30, 2022

La bronca de Benito Floro en Lleida

 

La mítica bronca de Benito Floro en el descanso del partido que enfrentó a la Unió Esportiva Lleida y el Real Madrid tuvo lugar un 6 de marzo de 1994 en los vestuarios del Camp d’Esports de la capital ilergeta. El encuentro acabó con la derrota de los merengues por 2-1, y aquella charla, muy subida de tono y llena de tacos y palabras malsonantes, fue difundida por petición expresa de Michael Robinson en el programa El día Después de Canal +, convirtiéndose así en el mayor caso de invasión de la privacidad del fútbol de los años 90 en España.

 

 

«Fue una expulsión de rabia y de impotencia en un círculo cerrado que nunca debió salir. El único entrenador que salió públicamente en mi defensa fue Johan Cruyff. Nunca olvidaremos en casa el gesto de Cruyff. Además de gran entrenador y jugadores, era una persona independiente y valerosa. Fue el único que me defendió públicamente como había que hacer. El resto, bien calladitos. El grupo de entrenadores no fue solidario porque todos temían a los dos hegemónicos que había (De la Morena y José María García)», recuerda el técnico asturiano.

Aquel estrés era totalmente comprensible, ya que no estaba siendo una buena temporada para el Madrid, a pesar de la victoria en la Supercopa enfrente el Barcelona en diciembre. El Tenerife, su famoso verdugo, los había eliminado la Copa del Rey y en Liga marchaban terceros empatados con el Barça. El líder por aquel entonces era el Súperdepor de Arsenio Iglesias, que una semana antes había perdido con los azulgranas. Aun así, los gallegos comandaban la clasificación con 38 puntos, cuatro más que Barça y Madrid. El equipo entrenado por Benito Floro había perdido seis partidos y empatado otros seis. Solamente llevaban 37 goles a favor, en parte porque Iván Zamorano atravesaba una preocupante sequía goleadora. Era marzo y no había marcado en Liga desde primeros de diciembre frente al Athletic Club.

 

 

En el Camp d’Esports de Lleida, el técnico asturiano alineó aquella tarde de domingo a Buyo, Chendo, Alkorta, Sanchís, Ramis, Milla, Hierro, Míchel, Luis Enrique, Dubovsky y Zamorano. Tras el descanso, Martín Vázquez sustituyó a Dubovsky y en el minuto 55 Prosinecki ocupó el lugar de Luis Milla. El Real Madrid salió fuerte, pero en el minuto 18 fueron los locales los que se adelantaron en el marcador mediante Andersen. El Madrid empató rápido por mediación de Fernando Hierro, pero antes de que alcanzarse la primera media hora el conjunto catalán volvía a marcar, con un gol «casi compartido» entre Sergi Parés y Andersen.

 

 

Al día siguiente, en el programa El Día Después de Canal Plus, pudimos ver como el reportero Nico Abad había acercado el micrófono a la puerta del vestuario madridista durante el descanso y consiguió grabar todo lo que allí se dijo. Aquello sorprendió a toda España porque la imagen cordial y correcta del técnico no parecía casar con lo se escuchaba en el audio. El técnico parecía una persona muy calmada, siempre correcto y de muy buenos modales. De hecho, algunos le criticaban precisamente por falta de carácter. Tras la emisión del programa, la tormenta mediática estaba servida en las oficinas del Bernabéu. El por aquel entonces presidente Ramón Mendoza convocó a la Junta Directiva para decidir el futuro de Benito Floro, y este dejó de ser entrenador del Real Madrid. Una destitución que dio lugar a la primera etapa de Vicente del Bosque en el banquillo blanco.

«Michael Robinson fue el que decidió publicar el audio. Para él era pura arenga del fútbol, de las que hacen vibrar. Yo tenía, y tengo, la certeza de quién lo buscó y lo publicitó. Por respeto a él, lo admití. Michael no era mi amigo, pero vino a Albacete a charla conmigo. Estuvimos charlando unas horas con discrepancias y acuerdos. Nos respetábamos y merecía la pena que creyera en él. De aquel episodio mediático he dejado de hablar y recordar. Me sobró la explicación que me dio».

 

Así fue la charla

«A tomar por culo el balón y las cagaditas» se arrancó el entrenador, hecho un basilisco después de irse al descanso con 2-1 en contra. “Que sois el Madrid, hijos, un montón de almas, un montón de cariño, un montón de déficit en el club… está en vosotros”.

Su enfado fue en aumento a medida que avanzaba la charla: «¡Ganar el partido sin excusas, haced lo que os salga de la polla ahí, pero ganar, coño! ¡Cómo se puede ser jugador y no llegar al remate sufriendo, ¿Cómo puede ser uno jugador y quitarse de encima? ¿y no anticiparse porque le han metido un gol o porque le han hecho a otro…? ¡Me cago en Dios! ¿Cómo puede hacer un jugador del Real Madrid eso? Un equipo que el año pasado estaba en Segunda B, Segunda A, ¡Con el pito nos los follamos! ¡Con el pito! ¡Dios! ¿No os da vergüenza? ¡Me cago en Dios!”».