«Giováne» Elber, el fichaje «fantasma» del AC Milan de Fabio Capello

 

«Giováne» Élber Galinda de Souza, nacido en la ciudad brasileña de Londrina un 23 de julio de 1972 en el estado de Paraná, fue un demoledor delantero centro (siempre a la sombra de los grandes artilleros brasileños de los 90) que llegó a Europa como una precoz promesa que soñaba con emular a su gran ídolo, Careca.

 

 

Élber se inició en los juveniles del Tubarão. El 1 de marzo de 1990, con solamente 17 años, marcó su primer gol con el primer equipo en la victoria por 2-0 sobre el Colorado, fuera de casa, en el Campeonato Estatal de Paraná. Aunque en 1990 tuvo pocas oportunidades en el primer equipo, Élber pasó a formar parte de la selección brasileña sub-20, dirigida por Ernesto Paulo, y siguió jugando en la misma categoría tras fichar por el Londrina.

En 1991 era un fijo de la selección brasileña sub-20, y pasó a tener ficha con el primer equipo del Londrina. Sin embargo, jugó poco, porque siempre fue llamado para preparar el Mundial Sub-20.

 

 

Sin hablar italiano ni inglés, Élber se dispuso a escribir su primer capítulo de la conquista europea con tan solo 19 años. Su llegada al todopoderoso AC Milan, llena de incertidumbres, tuvo lugar durante la pretemporada de la 1991-1992. Por aquel entonces solamente podían formar parte de la plantilla 3 extranjeros, y las plazas estaban ocupadas por el tridente holandés formado por Van Basten, Gullit y Rijkaard.

Su fichaje por un millón de dólares fue muy difícil de explicar para el técnico Fabio Capello, que recién volvía a coger las riendas del equipo tras la renuncia de Arrigo Sacchi para hacerse cargo de la selección italiana. Su primera presencia en San Siro con el AC Milan tan solo duro un par de entrenamientos antes de ser cedido al Grasshopper-Club Zürich.

 

 

Posiblemente sus primeros compases en la Swiss Super League fueron su peor momento como futbolista. Frío, soledad y la sensación de que había cometido el error de su vida, fueron los detonantes que provocaron que se planteara incluso dejar el fútbol. Gracias al apoyo incondicional de su madre vía telefónica y a base de goles, dejó de lado la idea de la renuncia y acabó ofreciendo grandes muestras de su talento ofensivo innato.

Su primera temporada en el fútbol europeo acabó con un balance final de 25 tantos, algo que le valió para realizar la pretemporada con el primer equipo del AC Milan para la 1992-1993, y hasta recibir el interés de la Reggiana por su fichaje. Por aquel entonces Marco van Basten sufría una enésima operación que lo mantendría 4 meses fuera de los terrenos de juego, así que el plan del director general Ariedo Braida era hacerlo permanecer en el Milan hasta noviembre y después salir cedido a la Reggiana, equipo que mostró serio interés en su cesión.

 

 

Élber debutaría así con el AC Milan, en partido amistoso, en la CSIL Champions CUP un 6 de junio de 1992 ante el Vancouver 86ers de la Canadian Soccer League. Posteriormente llegaron más minutos para demostrar su talento en la Columbus Cup frente a la selección de Hong Kong y el Porto portugués, aunque finalmente no pudo convencer a Capello ni para quedarse hasta noviembre. Su último partido antes de volver al Grasshopper, tuvo lugar ante un combinado de la liga de Canadá un 14 de junio de 1992.

 

 

Esa última temporada en la liga suiza no le fue para nada mal, todo lo contrario, fue precisamente durante ese curso cuando empezó a labrarse una fama internacional y llamar la atención de las principales ligas europeas. Memorable fue su actuación en una eliminatoria de la Copa de la UEFA de 1992-93 contra el Sporting Clube de Portugal en la que, tras una derrota por 1-2 en casa, fue decisivo en la vuelta con un resultado global de 4-3, marcando dos goles y pasando a la siguiente ronda del torneo.

Así que en 1993 volvió a realizar la pretemporada con el AC Milan, y el 24 de julio de 1993 disputó un partido entre dos combinados formados por jugadores del primer equipo, Milan Bianco vs Milan Rossonero. Posteriormente también participaría en la Kenwood Cup frente al Udinese, en el Torneo del Centenario ante el Flamengo (su equipo favorito), el Trofeo Ciudad de Oviedo contra el Real Oviedo, y el Trofeo Teresa Herrero contra el Deportivo de la Coruña. A pesar de que por aquel entonces ya no existía la normativa que prohibía tener más de 3 extranjeros en plantilla, la competencia ahora era realmente feroz para conseguir un sitio en la delantera rossonera: los internacionales Zvonimir Boban, Jean-Pierre Papin, Zvonimir Boban, Marco Van Basten, Brian Laudrup, Dejan Savićević y Florin Valeriu Răducioiu, le bloquearon totalmente el paso.

 

Elber rodeado de cracks, durante la pretemporada de la 1993-1994.

 

Así que Élber no tuvo más opción que volver al Grasshopper suizo, donde acabó de brillar antes de dar el salto al VfB Stuttgart. Finalmente fueron 82 partidos en la liga suiza y 57 goles. Era solamente la primera página de la historia de uno de los mejores delanteros centro brasileños que pasaron por Europa durante los 90 y primeros años del nuevo siglo XXI. A pesar de que siempre se mantuvo en un segundo plano en la selección brasileña, donde debutó en 1998, su posterior paso por el Bayern Munich sería legendario, con el clímax de la Copa de Europa conseguida la 2000-2001, y la Intercontinental de 2001.