viernes, septiembre 30, 2022

El día que Francesco Totti vistió la camiseta del Inter de Milan

El 12 de febrero de 1995 se dio una de las imágenes más históricas y olvidadas del calcio italiano cuándo el eterno capitán de la AS Roma, Francesco Totti, saltó al estadio Olímpico de Roma vistiendo la camiseta del Football Club Internazionale Milano. El motivo de tan impactante imagen marcó un antes y un después en la Serie A italiana.
Los directivos de la Roma y del Inter, coordinados con las autoridades, decidieron hacer salir al campo a sus jugadores con las camisetas intercambiadas en un gesto para la historia tras el parón de la Serie A. ¿El motivo? La muerte del joven hincha del Génova Vincenzo Spagnolo antes del partido con el AC Milan en enero de 1995.

 

El drama Spagnuolo

El 29 de enero de 1995, Vincenzo tenía 25 años. Estaba listo para disfrutar de su Grifone en casa contra el AC Milan. Había terminado el servicio militar y era agente inmobiliario en Cerdeña. La Gradinata Nord, el templo de la afición rossoblú, le esperaba como siempre. Pero Vincenzo Spagnolo nunca llegó a los Ferrari ese día. Se detuvo en Marassi, que es otro nombre del estadio genovés.

Aquel frío día de enero de hace casi 25 años, otro chico, Simone Barbaglia también asistió al estadio. Dieciocho años y trabajando como jardinero en Milán. Era un gran aficionado rossonero, pero su ídolo no era Baresi, ni Savicevic ni Donadoni. Su referente era un contable que se hacía llamar «El Cirujano». Carlo Giacominelli, 31 años, muy conocido en los círculos neofascistas milaneses de los años 90.

 

 

El Génova-Milán nunca fue un partido fácil para el equipo dirigido entonces por Fabio Capello. Su última victoria en Génova tuvo lugar 13 años antes, el 16 de mayo de 1982, cuando ganó en Liguria por 2-1, pero descendió a la Serie B al final de una temporada para olvidar. Otros años, otro fútbol. Ahora el Casciavit dictaba la ley en casa y fuera de ella. Pero el tabú de Génova se mantenía. El 6 de junio de 1993 estuvieron a punto de lograrlo, pero el bombardeo de Simone-Papin fue detenido por el gol de Andrea Fortunato (2-2), decisivo para la salvación del Génova.

Ese día, el Genoa contra el AC Milan se jugaría durante unos minutos. Tras el 0-0 en el minuto 45, los equipos no volvieron al campo. Los rumores de una muerte en el exterior del estadio comenzaron a extenderse en las gradas. Un apuñalamiento que puso fin a otro partido mucho más importante. Simone Barbaglia y Vincenzo Spagnolo cruzaron sus destinos a las 13.45 de aquel 29 de enero. El segundo perdió su futuro a manos de un asesino.