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Romário y su aventura australiana en el Adelaide United

 

En 2006 Romário, con 40 años recién cumplidos, llegó a la liga australiana tras pactar 250.000 dólares por jugar con el Adelaide United Football Club cuatro partidos oficiales y dos amistosos. «Me gustaría agradecer la oportunidad de volver a Australia. Ya estuve allí unas dos veces y sé que es un bello país, famoso por las playas, por los canguros, los vinos y por las mujeres bonitas», declaró el campeón del mundo en una teleconferencia previa a su firma. «O baixinho» recientemente había puesto fin a una corta trayectoria futbolística en los Estados Unidos en la que marcó 19 goles con el Miami FC de la NASL.

 

 

«El fútbol de Australia ha mejorado mucho y prueba de ello es el resultado de la selección nacional en la última Copa del Mundo (fue eliminada en octavos de final con un penalti dudoso a favor de Italia, a la postre el campeón). El Adelaide United es uno de los clubes más importantes clubes de Australia. Hizo una buena campaña en la última temporada y tiene dos jugadores en la selección nacional. Ustedes pueden esperar de mí un Romário bastante dedicado. Daré lo mejor para llevar el equipo a las eliminatorias y espero hacer lo que siempre hice en mi carrera: goles», añadió el astro brasileño, justificando su fichaje.

 

 

La realidad, lejos de la expectativa

«En uno de los partidos, creo que contra la selección de Nueva Zelanda, Romário estaba jugando como un culo roto», así de claro fue el exentrenador del Adelaide United John Kosmina en su libro «A Decade United» publicado por The New Daily. El entrenador no se anduvo con rodeos y criticó el fichaje del entonces jugador de 40 años, que únicamente jugó cuatro partidos de la Hyundai A-League australiana y marcó un gol en 2006.

 

 

Kosmina también criticó a la jerarquía del club en aquella época, afirmando que el presidente Darío Fontanarosa, el miembro de la junta directiva Mel Patzwald y Michael Petrillo -el actual director general- eran forofos ciegos de Romário.

 

 

«No podía moverse, así que lo saqué al campo a falta de media hora para acabar el partido y, cuando salió, se cagó y salió directamente del campo, cogió su bolsa y se fue. Ni siquiera se duchó. Después de eso, tuve que ir a una reunión con Darío Fontanarosa. También estaban allí Michael Petrillo y Mel Patzwald. Me dijeron que habían invertido demasiado en Romário y que tenía que jugar. Les dije que no me importaba que tuviera cagadas, sino que estaba matando al equipo. Recuerdo que Darío dijo: ‘No nos importan los tres puntos, necesitamos que juegue’, y yo le miré y dije: ‘¿Estás bromeando? Todos eran buenos tipos, pero con Romário esos tipos eran como tres «groupies». Me avergonzaba la forma en que se emocionaban con él; era casi triste y despreciable».

 

 

El único gol de Romário con la camiseta del Adelaide United no fue suficiente para que el desilusionado Kosmina lo elogiara, pues también afirmó que el fichaje del brasileño les costó el título de esa temporada, que ganó el Melbourne Victory. «Romário marcó su gol, aunque Jason Spagnuolo hizo la mayor parte del trabajo y básicamente la metió en la red por él, pero fiel a su estilo, Romário metió la punta del pie para desviar el balón y empujarlo sobre la línea y logró su ambición de marcar en Australia», escribió Kosmina.

 

 

«No quería que terminara el partido, aunque estábamos en una posición cómoda, y él lo sabía cuando lo saqué. Le dije que era bueno que tuviera 10 minutos en la banda en los que pudiera pararse y saludar al público él solo, sin el resto de sus compañeros. Antes de que apareciera Romário, estábamos jugando lo suficientemente bien como para haber seguido adelante y probablemente haber ganado la competición».