domingo, diciembre 4, 2022

«The Last Yugoslavian Football Team», el documental

 

“The Last Yugoslavian Football Team”, es un documental imprescindible para entender lo que supuso la generación de oro yugoslava. Un espléndido trabajo publicado el lejano 26 de noviembre del año 2000, y que con el paso del tiempo desgraciadamente se ha ido olvidando. Una hora y 25 minutos de nostalgia con Vuk Janic a cargo de la dirección, y producido por la compañía neerlandesa Pieter Van Huystee Film and Television, autora de otros documentales de culto como “Instant Dreams o “Tramontana”, “The White Cube” o “Four Journeys”.

 

 

Se les llamó “la generación de oro” de Yugoslavia. Ellos fueron los jóvenes futbolistas que ganaron el Campeonato Mundial de Fútbol Juvenil en 1987 en Chile. Jarni, Prosinečki, Boban, Savicevic, Mijatović, Šuker, Štimac, Brnović… Grandes nombres de los años 90 en plena juventud y dirigidos por Mirko Jozić que impusieron su absoluto talento para conquistar el Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Chile 1987. Sin duda, muchos de ellos se hicieron mundialmente famosos y jugaron en Roma, Milán, Barcelona y Madrid. Pero el país al que representaron en Chile ya no existe. El director Vuk Janic habla con héroes del fútbol como Zvonimir «Zvone» Boban y Siniša Mihajlović y visita los barrios en los que crecieron.

A través del fútbol, cuenta la historia de la desintegración de su país. Los disturbios de los hinchas en 1990 durante el partido entre el Estrella Roja de Belgrado y el Dinamo de Zagreb que desgraciadamente anunciaron la inminente guerra. Poco después, aquel equipo que prometía comerse el mundo se desmoronó. Siete años más tarde, como jugadores nacionales de Croacia y de la pequeña Yugoslavia, disputaron dos partidos de clasificación cargados de emociones para poder asistir al Campeonato de Europa de 2000. El fútbol no es una guerra, sin embargo, la guerra nunca está lejos de él. El primer partido en Belgrado tuvo que ser cancelado debido a los bombardeos de la OTAN, y los dos himnos nacionales fueron ahogados por los ensordecedores silbidos del público.