La mítica tanda de penales de la final del Mundial de USA 94

 

17 de julio de 1994, un total de 94.194 espectadores en un Rose Bowl lleno hasta la bandera, Brasil e Italia deben afrontar una fatídica tanda de penaltis tras empate sin goles en los 120 minutos reglamentarios. Solo puede haber un ganador… y un vencido.

Franco Baresi, Albertini, Evani, Massaro y Roberto Baggio preparados en el lado de los italianos. Márcio Santos, Romário, Branco, Dunga y Bebeto preparados en el lado de los brasileños. Un desfile al abismo a ritmo del silbato del árbitro húngaro Sandor Puhl.

 

 

El error de Roberto Baggio fue una auténtica caída al abismo del Balón de Oro de 1993, el mayor sufrimiento de su vida. Pero solo los más valientes son capaces de afrontar el reto. El líder absoluto de un equipo al que había comandado hasta la final de Pasadena con sus grandes actuaciones. Su imagen arrodillado sobre el césped y llorando de forma descontrolada sobrellevando la tristeza de un país entero a sus espaldas aún duele a los que amamos con locura a este fuera de serie.

«Los penaltis los fallan los que tienen el coraje de tirarlos. Aquel lo fallé y fue el momento más duro de mi carrera, me condicionó durante años. No olvidaré el abrazo de Riva, el afecto del cuerpo técnico de la Selección, pero yo ya no tenía la cabeza allí. Cuando mis compañeros fueron a cenar, me encerré en mi habitación. Perder en el campo, aunque no lo merezcas, puede ser justo. Pero hacerlo en los penaltis no lo fue. Me pareció inconcebible que cuatro años de trabajo se borrasen en tres minutos de penaltis», confesó el delantero de Caldogno que sigue sin «dormir bien por el error».