Enzo Francescoli, «El Príncipe» que inspiró monarquías

Enzo Francescoli, fue un futbolista excepcional de primer nivel, con un estilo de juego de corte clásico y elegante, un privilegio para los ojos de los más exigentes. Un estilista del balón incluido por Pelé en la prestigiosa FIFA 100, elegido por la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol como el sexto jugador más grande de su país y el 24º de América del Sur en el Siglo XX. Su talento inspiró a posteriores estrellas del fútbol internacional, como a su gran admirador confeso Zinedine Zidane.

Luis Gabelo Conejo, la leyenda de Costa Rica

Luis Gabelo Conejo fue ídolo de la selección de Costa Rica que se clasificó por primera vez en su historia para la fase final de un Mundial. Los ticos rompieron todos los pronósticos con protagonismo estelar para su portero, a quien la prestigiosa publicación ‘France Football’ encumbró como mejor portero de aquel campeonato. Tras aquel gran Mundial de Italia se erigió una estatua en su honor en San José de Costa Rica.

Freddy Rincón en Italia 90, el gol más gritado de Colombia

Los colombianos nunca podrán olvidar aquel partido disputado el 19 de junio de 1990 contra Alemania en el Mundial de Italia, cuándo faltando apenas 2’ para el final, llegó el gol salvador de Freddy Rincón para darles la clasificación ante un equipo que terminaría siendo el campeón de aquel torneo.

Hungría – Colombia y el saque de honor más surrealista de la historia

Budapest, 2 de junio del año 1990, las selecciones de Hungría y Colombia se enfrentaban en un amistoso de preparación previo al Mundial de Italia 90, faltaban solo 7 días para el debut cafetero en el torneo contra Emiratos Árabes Unidos. «El Pibe» Valderrama no podía creer la surrealista situación que tenía delante de él antes de empezar el partido en el Népstadion.

«Mazinho», el termómetro de la Brasil campeona del mundo en USA 94

Formó parte del “Euro Celta” que brilló en toda Europa, además de ser uno de los volantes de la selección «canarinha» durante una de sus épocas más fructíferas. Era un auténtico termómetro para su equipo: si él estaba bien el partido no trascendería con ningún riesgo.