USA 94, el Mundial de nuestras vidas

Por las camisetas fluorescentes de Campos, por la coleta inquieta de Baggio, por la sonrisa de Romario jugando junto a Bebeto, por el naranja intenso de Holanda reflejado en las genialidades de Bergkamp, ​​por las últimas locuras de Maradona junto al Cani con el beneplácito de Batigol.