Ronaldo, el origen de «O fenômeno”

 

Ronaldo Luís Nazário de Lima, más conocido como Ronaldo, nace un 22 de septiembre de 1976 en el hospital San Francisco Javier de Itaguaí, convirtiéndose así en el tercer vástago de la humilde familia Nazário Lima-Barata. Su velocidad, espectacular dribling y eficaz definición le permitieron ser apodado “O fenômeno”, y convertirse en uno de los jugadores más destacados y amados de la historia del fútbol.

Con la selección “canarinha” fue campeón y máximo goleador del Mundial de 2002, una competición que se le resistió en la final de Francia 1998, y a la que conoció por primera vez, testimonialmente, el año 1994 en Estados Unidos, donde Brasil se coronó sin dar un solo minuto a su joven figura. A su palmarés internacional con la “seleçao” hay que sumar una Copa Confederaciones (1997), una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos (1996), y dos Copas América (1997, 1999). En el ámbito de clubes consiguió múltiples reconocimientos como máximo goleador y mejor jugador de la temporada, y trece títulos, nueve de ellos en Europa, jugando para el PSV Eindhoven, Futbol Club Barcelona, Football Club Internazionale, Real Madrid Club de Fútbol y Associazione Calcio Milan.

 

 

Fue galardonado con el Premio FIFA World Player en tres ocasiones (1996, 1997, 2002), con la Bota de Oro (1997), y el Balón de Oro como Mejor Jugador del Mundo en 1997 y 2002. Asimismo, fue designado como el Mejor Jugador de la Copa del Mundo de 1998, entre otros reconocimientos. Es también el tercer goleador histórico de la selección brasileña con 62 goles, a quince de los logrados por Edson Arantes do Nascimento, “Pelé”, que sigue reinando por delante de Neymar.

Pero no todo fueron alegrías para el pequeño “Dadao” (como así era conocido de niño), ya que a lo largo de su carrera sufrió varias lesiones de larga duración, un susto de muerte antes de la final del Mundial de Francia de 1998, y tras su retirada se supo que sufría desde 2006 de hipotiroidismo, enfermedad que mermó su regularidad, aumentó su peso y lo acabó retirando en 2011 defendiendo la camiseta del Sport Club Corinthians, el segundo equipo brasileño de su carrera, el primero fue el Cruzeiro Esporte Clube antes de dar el salto al Viejo Continente.

¿Cómo fueron los inicios del considerado por muchos como el mejor delantero centro de la historia? Viajamos al origen de “O fenômeno” para descubrir como fue su vida previamente al ascenso al olimpo de los Dioses del fútbol. Una etapa lo suficientemente desconocida y atractiva a ojos de lectores veteranos o curiosos con ganas de ir más allá de lo que ya se ha relatado y documentado en los medios de comunicación tradicionales hasta la saciedad, una y mil veces.

 

 

Un gran portero y delantero de fútbol sala en el Valqueire Tênis Clube

La carrera meteórica del nieto del mecánico de tranvías Misael Barata, el protagonista de nuestra historia, se inicia en las “peladas (pachangas)” callejeras en el tranquilo barrio de Bento Ribeiro (Río de Janeiro) con vecinos, amigos, y familiares, heredando el amor por el fútbol que le transmitió su padre Nélio, y sus tíos maternos “Pipico” y Hélio, soñando en emular algún día a su ídolo, Zico.

Nélio jugó muchos años en un equipo de Isla del Gobernador, probando en múltiples ocasiones para poder convertirse en jugador del Flamengo (del cual era seguidor) y de la Portuguesa, aunque nunca llegó a conseguir el sueño de ser profesional, algo que sí consiguió “Pipico” en el Fluminense, y en la Unión Magdalena de Colombia. Por su parte Hélio no pasó del Manufactura, un conjunto amateur muy popular en Brasil por ser la cuna de grandes futbolistas que acabarían posteriormente en la “seleçao”.
Valqueire Tênis Clube

La primera experiencia de “Dadao” en un club federado llegó en 1984, jugando a fútbol sala con el Valqueire Tênis Clube, una entidad deportivo-social situada a cinco minutos de autobús de Bento Ribeiro, donde su madre pasó su adolescencia bailando.

 

 

Su primer descubridor fue Fernando do Santos Carvalho, conocido por todos como Fernando “Gordo”, en aquel entonces un chico de menos 20 años de edad. El pequeño Ronaldo tuvo que esperar hasta dos años y medio para poder jugar en competición oficial, ya que el Valqueire no disponía de “mirim”, categoría benjamín, y con ocho años era demasiado joven para jugar con los chicos de 12. Así pues tuvo que conformarse con los partidos amistosos organizados por Fernando “Gordo”.

Al cumplir los once en 1988, pudo disfrutar de su primera ficha como jugar de fútbol sala expedida por la Federaçao de Futebol de Salao do Estado do Río de Janeiro, con el número de inscripción 23.132. Su debut en competición llegó el 10 de julio de 1988, y de la forma más inesperada, ya que jugó sus primeros partidos como portero (su posición favorita en ese entonces), hasta que posteriormente empezó como delantero y nunca más se puso bajo palos.

 

 

Social Ramos Clube, el último eslabón antes de saltar al fútbol 11

Una vez obtuvo ficha federada para jugar con el Valqueire en 1989, empezó a llamar la atención de diversos ojeadores locales. Fue Fernando Do Santos, técnico del Social Ramos Clube, y compañero de trabajo de Nélio, el que lo consiguió fichar con 13 años, antes de que cumpliera un año en su primer club.

En su primera temporada marcó 23 goles, mientras que en 1990 se consagró como goleador del Campeonato y del club con 49 goles en 24 partidos, jugando principalmente como ala izquierda. Aquella época infantil parecía sacada de un cuento de hadas, sin embargo, todo cambió con la separación de sus padres, y la presión asfixiante de los estudios.

 

 

Aun así, en 1991 Ronaldo soportó el temporal y fue por segunda temporada consecutiva máximo goleador del torneo con 65 goles, obteniendo el título de liga. Fue durante ese periodo cuando llamó la atención del São Cristóvão, que llevó a todos los jugadores del Social Ramos y a otros chicos de clubs vecinos a jugar partidos amistosos de fútbol grande.

En esos encuentros de evaluación, Ronaldo marcó 8 goles en 12 partidos, certificando así su fichaje por el infantil de los “Tóvão” de Río de Janeiro, su primera gran oportunidad.

 

 

São Cristóvão de Futebol e Regatas, su primer club de fútbol 11

Ronaldo con su fichaje por el São Cristóvão por fin tendría la oportunidad de competir en un campo de fútbol 11, aunque con una condición, seguir jugando a fútbol sala con el Social Ramos Clube hasta 1992, compaginando ambos clubes. Aun así, tendría tiempo de marcar 12 goles y contribuir a la consecución del segundo campeonato de liga.

“Os Cadetes”, como de este modo es conocido el São Cristóvão, es un modesto club brasileño que en aquel entonces militaba en la segunda división, pero que la temporada 1925-1926 fue campeón del campeonato carioca derrotando al Flamengo por 5-1. Para el joven Ronaldo suponía un gran salto en su carrera.

Su esperado debut tuvo lugar el 12 de agosto de 1990, contra el Tomazinho Futebol Clube, marcando un hat-trick. En su primera temporada disputó 12 partidos consiguiendo 8 goles. Fue en aquel entonces cuando dos directivos del São Cristóvão vieron en Ronaldo una gran oportunidad de negocio… Estos respondían a los nombres de Alexandre Martins y Reinaldo Pitta, dos filántropos que cambiarían la historia del joven, y que curiosamente le regalarían, pagando de sus bolsillos, sus primeras botas Nike. Ellos fueron los que le facilitaron una prueba con el Flamengo, el club de sus amores, y aunque no fue mal, el propio Ronaldo descartó el proceso por los interminables viajes de ida y vuelta. Con 14 años los técnicos del São Cristóvão decidieron pasarlo del infantil directamente al juvenil, entrenado por Alfredo Sampaio, magnífico líbero en el Fluminense, América e Itaperuna.

 

 

Su definitiva consagración llegó con 16 años de la mano de su mister en un partido preliminar en el que se enfrentaban una selección de jugadores de Volta Redonda, contra una la selección de viejas glorias de Brasil mezclada con jóvenes talentos llamada “Masters”, entrenada por el propio Alfredo Sampaio. Con solo 15 minutos (los finales) en el campo, Ronaldo dejó a todos maravillados a todos los presentes, entre los cuales estaba la figura de un delgado delantero del Flamengo muy querido en A Coruña, la figura del fútbol brasileño en aquel momento, “Bebeto”.

El último partido de Ronaldo con el São Cristóvão llegaría el 29 de noviembre de 1992 ante el modesto Barra Mansa, una temporada donde alternó dos categorías, la juvenil y la júnior, y en la que le llegaría la gran convocatoria para el Sudamericano Sub-17 de Colombia.

 

 

Sorprendente debut con la Sub-17 de Brasil jugando con el São Cristóvão

Para entender la envergadura de la arriesgada llamada de Ronaldo para la Sub-17 de Brasil hay que tener en cuenta que el seleccionador brasileño Humberto Redes tuvo que justificar ante la prensa su convocatoria, ya que era el único jugador que fue convocado sin haber jugado nunca para un gran club… pero es que sus increíbles números con el São Cristóvão justificaban su incorporación totalmente. ¡Desde su debut hasta la salida del club, el joven “Dadao” marcó 44 goles en 63 partidos!

Ronaldo debutó con la sub-17 de Brasil el 2 de febrero de 1993 en el segundo compromiso ante Bolivia del Sudamericano Sub-17 de Colombia, que tuvo lugar en Pereira, Armenia y Tuluá. Concretamente en el estadio Hernán Ramírez Villegas de Pereira, con gol a los sesenta y cinco minutos. Una competición prejuvenil en la que tuvo una gran actuación, y que le benefició mucho a nivel personal, pero que no fue suficiente como para alzarse con el título que acabaría en manos de la selección local, entrenado por Germán ‘Basílico’ González.

Fue acabar el torneo y las primeras ofertas llegaron al despacho de Alexandre Martins y Reinaldo Pitta. Des de prestigiosos clubes brasileños como el Vasco da Gama o Flamengo, hasta el América de Cali colombiano. Viendo este “boom” fueron los mismos representantes que lo ofrecieron al Botafogo y São Paulo para intentar sacar el máximo rendimiento económico a la situación que se había generado después de la disputa del Sudamericano.

 

 

Cruzeiro Esporte Clube, el último club brasileño antes de su partida a Europa

Finalmente, Ronaldo acabó fichando por su última opción, el Cruzeiro, el único club que aceptó las discutibles condiciones contractuales que impusieron Martins y Pitta, que querían rentabilizar al máximo su inversión en el joven delantero. Curiosamente, no ingresó en el equipo profesional al llegar en marzo de 1993, sino que su primera ficha fue para jugar en el juvenil, a las órdenes de Osvaldo Rossi.

A las pocas semanas fue ascendido al segundo equipo, dirigido por Baiano. Su debut con el primer equipo llegaría el 25 de mayo de 1993 en la fase final de la Copa de Brasil, contra el Caldense, partido que perdería 1-0. Su retorno al primer equipo después de ese desafortunado partido llegaría posteriormente, de manos del nuevo entrenador, el 28 de julio en el último partido del campeonato del Estado ante el Atlético Mineiro, que perdió con el Cruzeiro por dos a uno. El técnico Carlos Alberto Silva se convirtió así en el empuje final para empezar su meteórica carrera.

 

 

La consagración internacional

Ronaldo acabó marcando la friolera de 59 goles en 57 partidos ganados con la selección brasileña sub-17, consiguiendo con los azules de Belo Horizonte un Campeonato Mineiro y una Copa de Brasil, y el premio de ser convocado por primera vez con la absoluta en un Brasil – Argentina del 23 de marzo de 1994, con solamente 17 años y medio. Aunque solo fueron 10 minutos sobre el campo, la hazaña le permitiría ser comparado con “Pelé” por los medios de comunicación de todo el mundo. Su debut como titular tuvo lugar en un amistoso ante Islandia disputado en Florianópolis el 4 de mayo, formando dupla con Viola, ambos teloneros de los dos delanteros titulares “Bebeto” y Romário. Marcó un gol, provocó un penalti y dio una asistencia de gol, ganándose así la convocatoria para el Mundial de Estados Unidos de 1994. “Ronaldinho” (se le apodó de tal manera para no confundirse con el central Ronaldo) fue solamente un “espectador de lujo” de la competición como de esta forma definió su rol Carlos Alberto Parreira, ante la decepción total del joven, que confesó haberse hundido psicológicamente.

Aun de esta manera, pudo participar de todas las posteriores celebraciones del combinado brasileño campeón del Mundial 94, como miembro de la plantilla ganadora, y aprender de los mayores desde una perspectiva privilegiada. Además, su convocatoria para el Mundial le sirvió para posicionar su nombre a nivel internacional, provocando el interés y posterior fichaje por el PSV para convertirlo en su segunda gran apuesta brasileña. La anterior fue ni más ni menos que Romário.

Ni “Dadao”, ni “Ronaldinho”, había nacido Ronaldo, ¿el mejor 9 de la historia?