jueves, diciembre 1, 2022

Ronaldo, el FC Barcelona y la historia en el Hotel Biltmore

 

El fichaje de Ronaldo por el FC Barcelona el verano de 1996 fue digno de novela, y es que el vicepresidente Joan Gaspart tuvo que vestirse de camarero para sortear la seguridad impuesta por el PSV en el hotel de concentración de la selección olímpica de Brasil, y conseguir la firma del jugador. El club neerlandés, tras aceptar la oferta del FC Barcelona, se arrepintió del acuerdo y evitó a toda costa que la operación se consumara, con la intención de sacar mejor rendimiento económico.

La bomba mediática empezó cuando el delantero brasileño, tras convertirse en máximo goleador de la Eredivisie, hizo la siguiente confesión: “quiero fichar por el Barça. No quiero seguir en el PSV. Estoy harto de Dick Advocaat”. Tras el anuncio de la joven perla brasileña, Joan Gaspart empezó a mover hilos, habló con Bill Maeyer, presidente del PSV Eindhoven, propietario del jugador, y con sus representantes, Reinaldo Pitta y Alexandre Martins, así como con Giovanni Branchini, empresario que representaba en Europa los derechos del futbolista. El PSV acabó cediendo a la propuesta del Barça de 34 millones de florines (2.550 millones de pesetas, más de 15 millones de euros) porque no podía retener al brasileño en contra de su voluntad, a pesar de haber llegado previamente a un preacuerdo con el Inter de Milan, que acabó desistiendo ante el monte total de la operación y optó por el nigeriano Kanu.

 

 

Gaspart, Joan Ignasi Brugueras, Josep Lluís Núñez Jr y el traumatólogo Josep Borrell volaron a Miami el 15 de julio para atar al jugador, hospedado junto a la bunkerizada delegación olímpica brasileña en el Hotel Biltmore. El responsable de la selección ‘canarinha’, Américo Faria, dio largas a Gaspart y no accedió a que Ronaldo pasara ninguna revisión médica. El Barça tenía interés en la exploración de la rodilla derecha del crack, operada en febrero por los servicios médicos del PSV. Borrell, en secreto, tuvo un primer contacto con el jugador en su habitación el día 17 de julio y pudo evaluarlo, aunque la visita llegó a los oídos de la directiva del PSV, y esta contrató rápidamente a dos agentes de seguridad para custodiar la habitación de Ronaldo, con el permiso del cuerpo técnico brasileño que veía con buenos ojos poder proteger al jugador de cualquier posible distracción de cara los Juegos Olímpicos de Atlanta.

 

 

«Teníamos acuerdo con el club y con el jugador, pero el jugador todavía no había firmado. El club se había arrepentido del traspaso al creer que aún podía sacar más por el jugador, y había una cláusula que si en una fecha no se llegaba a un acuerdo con el jugador el contrato quedaba totalmente anulado. El club hacía lo imposible para que no viera a Ronaldo. No le podía ver bajo ningún concepto. Había ‘dos gorilas’ en la planta donde se hospedaba Brasil que medían 2’50 por lo menos. Nadie podía entrar hasta que vi un camarero con una bandeja y una Coca-Cola. Le pedí su uniforme y me fui con la bandeja y la Coca-Cola a la habitación de Ronaldo, despisté a la seguridad y ahí en la cama de la habitación Ronaldo firmó su contrato con el Barcelona. No me conocía, pero llamó a su representante y además le expliqué todo lo que había pasado. Yo me escondí el contrato dentro de la americana y me fui. Llamé al delegado de Brasil y le dije oye mañana le presento con el contrato firmado aunque no esté o nos juntamos los tres y le presentamos. Y al final hicimos esta segunda»

Finalmente, tras interminables reuniones, hubo acuerdo: ocho temporadas y un sueldo de 250 millones en la primera con aumento sucesivo en las siguientes. El Barça se comprometió a pagarle un máximo de 600.000 pesetas en concepto de alquiler de vivienda, un automóvil y cuatro billetes de avión entre España y Brasil por temporada. La cláusula de rescisión (decreciente con los años) se fijó en 4.000 millones. Faria, Zagallo y Ricardo Texeira (presidente de la CBF) accedieron a regañadientes a ceder el jugador. La revisión médica completa no fue posible, pero Ronaldo, sobre las 11 horas del 17 de julio de 1996, fue presentado como nuevo jugador del FC Barcelona.