Romário, Savio y Edmundo, el decepcionante tridente del Flamengo

 

Romário De Souza Faria, Savio Bortolini y Edmundo Alves de Souza Neto formaron uno de los tridentes más ilusionantes de la historia del Flamengo, con Vanderlei Luxemburgo en el banquillo. Esta alianza ofensiva se fue formando poco a poco, primero con la llegada de Romário en enero de 1995 aterrizando directamente desde tierras catalanas para formar dupla con la joven promesa Savio Bortolini, y posteriormente con la llegada de Edmundo desde el Palmeiras.

El Clube de Regatas do Flamengo en 1995 celebraba su centenario con Kléber Leite como nuevo presidente del club, el cual firmó suculentos acuerdos financieros con distintas empresas locales que le permitieron reforzar el equipo para gozo de la populosa torcida “rubonegra” ávida de éxitos.

 

 

Con Romário y Savio en la delantera, el Flamengo llegó sin problemas a la final del campeonato del Estado de Río en Maracaná. Una igualada le bastaba al equipo de Luxemburgo para coronarse campeón. Pero con un empate a dos a falta de tres minutos para el final del match, el mítico delantero del Fluminense Renato Gaucho apareció en el área pequeña para empujar a gol con su barriga. Un gol inusual que no únicamente supuso que el Flamengo se quedara sin título, sino que fue el comienzo de una espiral de graves problemas que asolaron al club carioca hasta inicios del año 1996.

Luxemburgo, después de la decepción de no poder conseguir el campeonato del Estadio de Río, empezó a atacar a Romário, asegurando que “O baixinho” pasaba más tiempo reclamando privilegios que asumiendo responsabilidades fuera y dentro del terreno de juego. En julio Luxemburgo fue fulminado, y Edmundo fichado, a Romário no se le tocaba.

El fichaje que completó por fin el esperado tridente, Edmundo, no fue la solución esperada para crear a un equipo campeón. Todo lo contrario, el equipo se desmoronó en defensa encajando grandes cantidades de goles e incluso luchando por no descender de categorías ¡hasta la última jornada!