Romário, Ronaldo, Ronaldinho y Rivaldo, ¿jugaron juntos con Brasil?

 

¿La cuádruple R llegó a darse? ¿Pudieron jugar juntos en un partido, o tal vez unos minutos, Romário, Ronaldo, Ronaldinho y Rivaldo en la selección brasileña en partido oficial o amistoso?

Para empezar esta investigación nos tenemos que remontar al 26 de junio de 1999, cuándo un joven Ronaldinho, que por aquel entonces jugaba con el Grêmio Foot-Ball Porto Alegrense, debutó con la absoluta de Brasil. Ronaldo rendía a un gran nivel en el Inter, Rivaldo en el FC Barcelona era nombrado Balón de Oro y FIFA World Player, y Romário vivía una pequeña segunda juventud en su Flamengo. Los 4 eran totalmente seleccionables por el entrenador de aquel entonces de la «canarinha», Vanderlei Luxemburgo.

 

 

La primera oportunidad de verlos juntos sobre el terreno de juego

El agosto de 1998 Luxemburgo fue nombrado como nuevo seleccionar brasileño, y el técnico evidentemente al principio prescindió totalmente de «O baixinho». Vanderlei se la tenía jurada a Romário, al que intentó reconducir de mil y una formas para que dejara de insistir con sus constantes indisciplinas en el «Fla», y al que acusó en 1995 de haber orquestado una campaña de descrédito para echarlo del club. «Sus actitudes fueron responsables de mi salida».

 

 

Pero la presión popular pudo con él tras una serie de malos resultados en el año 2000. Romário, de 34 años, y jugando con el Vasco de Gama, volvió para el Brasil – Bolivia del partido clasificatorio para el Mundial de 2002. Luxemburgo cedió a las presiones de la prensa y la Federación Brasileña que le aconsejaron citar a Romário tras la profunda crisis de su equipo desatada por la derrota ante Chile. Romário respondió con un contundente hat-trick, que ayudó en gran parte al resultado final de 5-0. Aquel día sobre el campo coincidieron «O baixinho», Rivaldo y Ronaldinho… casi nada. Ronaldo no fue convocado ni ante Bolivia porque aún se estaba recuperando de la grave lesión sufrida el 12 de abril de 2000 en su rodilla, y que lo mantendría fuera de los terrenos de juego hasta su vuelta el 8 de marzo de 2001.

 

 

El único antecedente previo de 3 de los 4 componentes de la «Cuádruple R» en el mismo once inicial solamente se había dado en el amistoso del Centenario del FC Barcelona, que enfrentó a los culers contra la «canarinha» en el Camp Nou un 28 de abril de 1999. Aquel día faltó Ronaldinho que aún no había debutado con la absoluta.

 

 

Mientras tanto Romário en el siguiente partido volvió a golear, esta vez 0-6 en Maracaibo un 8 de octubre de 2000 ante la selección de Venezuela. Marcó ni más ni menos que 4 goles más, e inexplicablemente volvió a desaparecer de las convocatorias. Hay que tener en cuenta que Romário marcó 7 goles en 2 partidos cuando Brasil solamente había sumado nueve goles en siete partidos antes de su vuelta, complicándose en sobremanera su clasificación para el Mundial de 2002. Unos números demoledores que no le sirvieron para ser llamado para las olimpíadas de Sydney. Luxemburgo hizo todo lo posible para volver a tomar el mando de su venganza.

 

 

Romário sufrió así una gran decepción al no ser reclamado, como ninguno de los futbolistas brasileños mayores de 23 años, para las olimpíadas de Sydney. «El sueño olímpico se ha acabado», dijo el jugador, que buscaba el oro para completar su palmarés. No olvidemos que en Seúl 88 perdió la final ante la URRSS. Rivaldo, por contra, encajó bien quedarse fuera de la convocatoria. «Me alegro por mí y por el Barça». Ronaldinho se convirtió así en la principal estrella brasileña para los Juegos de Sydney.

 

 

Finalmente Wanderley Luxemburgo fue destituido tras la derrota por 1-2 en cuartos de final ante Camerún en los Juegos Olímpicos del 2000, atribuyendo su salida forzada del equipo nacional a fuertes presiones originadas en la exclusión de Romário del plantel convocado por la disputa de la olimpiada de Sydney.

Posteriormente interrogado por una comisión parlamentaria que investigaba irregularidades en el fútbol brasileño, Luxemburgo aseguró que las presiones en su contra crecieron por las acusaciones de evasión fiscal y negocios ilícitos formuladas por su ex secretaria Renata Andrada. «Fue como una bola de nieve que comenzó con la decisión de no llevar a Romário y ningún otro jugador mayor de 23 años a las olimpiadas», declaró en la comisión Luxemburgo.

 

 

La segunda y última oportunidad

Saltamos al año 2001, más allá del mes de marzo, cuándo Ronaldo ya era seleccionable, al igual que el resto de la cuádruple R. El seleccionador de aquel momento era Luiz Felipe Scolari, que sustituía a Emerson Leão, el cual había sustituido previamente a Candinho (que hizo de entrenador puente tras el despido de Luxemburgo).

En aquella nueva etapa se tuvo que esperar al 7 de marzo de 2001 en el estadio de Jalisco y ante México, para volver a encontrar en la alineación inicial a Rivaldo, Romário y Ronaldinho. Ronaldo estaba lejos de volver a la selección, su último partido con la selección había sido el 9 de octubre de 1999 en el empate 2-2 con Holanda… no lo haría hasta el 27 de marzo de 2002 contra Yugoslavia.

 

 

El julio de 2001 llegaría el problema con «O Baixinho». «Romário me decepcionó cuando me pidió que no lo convocara para la Copa América (Colombia 2001) alegando que tenía que realizarse una cirugía en el ojo y, días después, apareció jugando amistosos con el Vasco», explicó el ex seleccionador en una entrevista posteriormente publicada por la revista Istoé. Scolari admitió que recibió fuertes presiones para incluir al goleador en la selección, pero que lo apartó definitivamente de su lista de convocados porque el jugador le falló cuando más lo necesitaba.

«El problema fue que perdí la confianza en él en un momento muy delicado para mí. Estaba comenzando a dirigir la selección y, por poco, no la abandoné ahí mismo, tras el fracaso en el torneo (la Copa América)», agregó el técnico. Scolari llegó a ser abucheado en los estadios y hasta agredido por hinchas que le exigían la convocatoria de Romário. Siempre alegó «razones tácticas» al ser interrogado sobre su insistencia en descartar al que en la época era el máximo artillero en actividad en Brasil.

 

 

«No excluí a Romário por causa de la noche que pasó con una azafata cuando la selección estaba en Uruguay», afirmó el técnico al referirse a la presunta desaparición del jugador luego del partido por las eliminatorias mundialistas en que Brasil fue derrotado. Dicho partido, en julio del 2001 y poco antes de la Copa América, fue el primero de Scolari como técnico de la selección brasileña y el último de Romário como jugador de la misma.

El técnico nunca más volvió a incluir al delantero en su lista de convocados y lo dejó fuera del Mundial pese a la excelente fase que atravesaba en esos momentos el goleador de la Copa Mundo de EEUU’94. La presencia de Romário en la selección llegó a ser defendida hasta por el presidente Fernando Henrique Cardoso y por el mismísimo Pelé, pero Scolari se mantuvo inmutable y lo dejó al margen del equipo que, a la postre, conquistó el quinto título mundial para Brasil. «Dijeron hasta que Ricardo Teixeira (presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol) me había pedido que convocara a Romário. Y no ocurrió nada de eso», aseguró el ex seleccionador tres meses después de sus victorias en Corea del Sur y Japón. «Teixeira me dejó libre para hacer lo que considerara mejor. Y así fue hecho. Yo sabía que, después de eso, toda la responsabilidad por un eventual fracaso sería mía», agregó el técnico en sus declaraciones a «Istoé».

 

 

Así pues la llegada de Scolari nos privó definitivamente de ver a la cuádruple R de Brasil junta, con la exclusión de Romário, pero la verdad es que entre el 2001 y el 2002 difícilmente se pudieron ver sobre el terreno de juego a tres de los cuatro componentes en una alineación inicial. Parecía que a ningún técnico le interesaba reunirlos sobre el terreno de juego.

El último símbolo de esperanza para verlos por primera vez juntos llegó en el amistoso contra Portugal en Lisboa disputado el 17 de abril de 2002, en el que coincidieron en el once inicial todos, excepto Romário por el que se pedía una y otra vez su inclusión en la selección. Pero la irrupción de Kaká y la negativa de Scolari acabaron con el sueño.

 

 

El adiós definitivo al sueño

El 28 de abril de 2005 Carlos Alberto Parreira le dio la oportunidad a Romário de despedirse de la selección, alineándolo en el partido contra Guatemala en Pacaembú. Romário se fue haciendo lo que sabe, marcando un golazo y siendo ovacionado por la afición presente, además de realizar una emocionante vuelta olímpica, al salir de campo a los 38 minutos de partido. Aquel día ningún otro componente de la cuádruple R fue convocado, poniendo así punto y final a un sueño que solo se podrá ver realizado en los videojuegos. La cuádruple R nunca se dio.