martes, noviembre 29, 2022

Romário, puro arte en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988

 

Romário en Seúl 88 fue puro arte, la mejor actuación de un futbolista en unos Juegos Olímpicos, aunque con final agridulce al no poder llevar el título a Brasil, pero erigiéndose en el máximo goleador del torneo con 7 espectaculares goles.

 

 

En esas Olimpiadas no faltaron a su lado algunas de las estrellas que seis años después formarían parte de la expedición de la Brasil campeona del mundo del 94 en Estados Unidos: Taffarel, Jorginho, Bebeto, Romário y Mazinho, que junto a  Batista, Ricardo Gomes, Ademir, Valdo, Geovani, Edmar Zé Carlos, André Cruz, Luis Carlos Winck, Aloísio, Milton, Neto, João Paulo y Andrade, formarían una escuadra de ensueño.

 

 

Con Romário al frente los hombres de Carlos Alberto Silva Brasil arrolló en todos sus encuentros hasta la ronda de semifinales: Nigeria, Australia, Yugoslavia e incluido el duelo de cuartos de final ante Argentina, partido que se resolvió con un tanto de Geovani, otra de las estrellas de aquel deslumbrante equipo brasileño, que posteriormente fracasaría en la Serie A. Brasil se vio las caras con Alemania occidental en semifinales, en un encuentro que se resolvería desde el punto de penalti y aseguraría la medalla para el conjunto sudamericano. Alemania contaba en Seúl con un equipo plagado de prometedores futbolistas, entre ellos tres jugadores que se proclamarían campeones del mundo dos años más tarde: Klinsmann, Frank Mill y Karl-Heinz Riedle. Los teutones tuvieron que jugarse la medalla de bronce frente a la selección italiana, un equipo que precisamente fue uno de los damnificados de la sensación exótica del campeonato, Kalusha Bwalya.

 

 

Unión Soviética y Brasil se disputaron el oro en el Estadio Olímpico de Seúl solamente 6 días más tarde de la histórica y fraudulenta final del 9.79 de Johnson. La Canarinha llegaba como gran favorita y alineó a Taffarel, Luiz Carlos, André Cruz, Aloisio, Jorginho, Andrade, Milton, Neto, Careca, Bebeto y Romário.

 

 

La final se acabó diciendo en la prórroga gracias a un tanto de Savichev. Antes, los goles de Romário y Dobrovolski habían obligado a acudir al tiempo extra para encontrar un justo vencedor. En esa prórroga aún se le sigue recriminando a Carlos Alberto Silva el hecho de haber sacado a un apático Bebeto del terreno de juego, algo que ayudó en la creación en el centro del campo, pero que lo perjudicó seriamente en ataque. Algunos jóvenes jugadores que se colgaron una medalla en Seúl aquel día, pasarían más tarde a formar parte de la historia del fútbol gracias a sus actuaciones en la Copa del Mundo o en las grandes ligas europeas. Mientras que Brasil tuvo que esperar hasta los Juegos Olímpicos de 2016 para proclamarse campeón de unos Juegos Olímpicos en la categoría de fútbol.

 

 

Romário fue el mejor de los 170 atletas que Brasil mandó a los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988, los primeros organizados por Corea del Sur. Podéis ver sus 7 goles en máxima calidad en el siguiente enlace: https://olympics.com/en/video/romario-scores-seven-goals-in-six-matches-seoul-1988