René Higuita y su ausencia del Mundial de Estados Unidos de 1994

 

A sus 28 años, René Higuita se había ganado un sitio en la lista final para afrontar el Mundial de Estados Unidos de 1994, y además contaba con la confianza del seleccionar «Pacho» Maturana para ser el portero titular de la selección colombiana en su segunda participación en un Mundial. Pero en 1993 lo que parecía un camino de rosas acabó de la peor forma cuándo el narcotraficante Pablo Escobar se cruzó en su vida…

 

 

René fue arrestado en 1993 por haber actuado supuestamente como mediador en la liberación de la hija de Luis Carlos Molina Yepes, socio de Pablo Escobar, que había sido secuestrada por orden del Patrón del Cartel de Medellín. Higuita fue detenido en las instalaciones de Atlético Nacional: «Ahí me empezaron a decir: ‘Usted me entrega a Pablo Escobar y no tiene delito. Usted es una persona conocida, querida, y lo que usted hizo le da para siete años’. Lo único que les dije fue: ‘Yo soy un tipo que no tengo problemas, que tampoco sé y, aún sabiendo, tampoco se los digo. Entonces se supuso que yo era muy amigo de Escobar, y eso quedó en la mayoría de colombianos. Me llevaron para Bogotá: dos helicópteros, esposado, yo con una pierna enyesada, el peor delincuente, y los titulares eran que yo era el secuestrador. Llegamos allá, una caravana, carros negros, un dispositivo y un montaje el berraco. Me quedé como dos días en la Fiscalía y de ahí ya me mandaron a La Modelo, a la cárcel», comentó el exportero internacional en una posterior entrevista.

 

 

Higuita entregó el dinero del rescate de la hija de Carlos Molina, y percibió 64.000 dólares a cambio, aquello lo acabó condenando a siete meses de prisión sin juicio, una pena que significó que cuando finalmente fuera liberado, no estaría en condiciones físicas de poder llegar a representar a su selección en Estados Unidos. «Soy futbolista, no sabía que eso era un delito», dijo más tarde, después de haber hecho una huelga de hambre durante unas dos semanas en protesta por su detención irregular.

Más allá del respeto y el cariño que recibió de los presos de la cárcel Modelo de Bogotá, su situación lo excluyó primero del histórico 5-0 de Colombia sobre Argentina en el Monumental por las eliminatorias. Allí los colombianos empezaron a gritar «¡Libertad, René!», y «eso ayudó a que la gente se diera cuenta de que era un chivo expiatorio (…), de que era una injusticia, y salí», concluyó. Más tarde sería liberado, pero su inactividad lo dejó afuera del Mundial de Estados Unidos 1994.

«Cuando entré a la cárcel decía «yo salgo mañana», estuve nueve meses, pero para mí fue un día porque con esa inocencia que yo tenía de las normas de las leyes y de lo que yo hacía, decía «mañana salgo. Para conclusión de este tema y de esta persecución que sufrió Pablo Escobar, yo no fui el centro de todo lo que pasaba en nuestro país. Se junta lo de la liberación de la niña con que yo había ido a La Catedral», recordó sobre los motivos que terminaron en su detención.

 

 

Sobre su relación con El Patrón el exportero colombiano quiso dejarlo bien claro: «nosotros los deportistas somos queridos por toda la gente, y más en nuestro país. Vámonos al tema que hay acá en nuestro medio: guerrilla, narcotráfico, paramilitares, políticos, que son los grupos más fuertes y todos nos querían, entonces llega uno y les habla de los cuatro acuerdos, no hay nada difícil en que yo sea el amigo de todos. Y entonces cada uno de estos cuatro grupos después puede juzgar. Entonces si yo salgo en una foto con Álvaro Uribe Vélez me van a decir que soy político, si salgo con la guerrilla me van a decir que soy guerrillero, si salgo con Pablo Escobar me van a decir narcotraficante, pero pocas veces como yo soy religioso me dicen que yo soy el Papa. Yo soy amigo de todos, y el hecho que sea amigo de Pablo Escobar no significa que sea narcotraficante. Yo soy futbolista y eso es lo que más me llena de orgullo. En todos los órdenes de la vida, todos tenemos un 50 por ciento de gente que nos quiere y otro 50 que no nos quiere».