miércoles, noviembre 30, 2022

El primer partido oficial televisado de la historia

 

¿Cuál fue el primer partido oficial televisado de la historia? A continuación intentamos responder con la máxima prudencia y respeto histórico posible a esta gran pregunta con respuesta compleja.

El primer partido no oficial fue emitido en 1937, y fue un simple partido de entrenamiento entre el Arsenal y su equipo reserva, disputado en Highbury. La BBC escogió al equipo londinense para preparar lo que serían las primeras emisiones de partidos oficiales. Más tarde, ese mismo año, la BBC sí emitió el primer partido de fútbol oficial, aunque no entero, mostrando unos minutos de la final de la FA Cup de 1937 entre el Sunderland y el Preston North End. Tras el éxito obtenido con ambas emisiones, la cadena decidió experimentar con la emisión de partidos completos en directo.

 

 

El 9 de abril de 1938 Inglaterra y Escocia se enfrentaron en el estadio de Wembley, ante una asistencia de 93.267 personas, en un partido del Campeonato Nacional Británico. No solamente fue el primer partido de fútbol internacional televisado, emitido en directo por la televisión de la BBC, sino que también fue el primer partido televisado que se mostró en su totalidad. Cuando comenzó el partido, el Campeonato Nacional Británico de 1937-38 ya estaba decidido. Inglaterra había ganado la competición, tras vencer a Irlanda por 5-1 y a Gales por 2-1. Por el contrario, Escocia había tenido una campaña decepcionante, perdiendo 2-1 contra Gales y empatando 1-1 contra Irlanda. Así, con Escocia incapaz de superar la desventaja de tres puntos debido a que solamente se otorgaban dos puntos por una victoria, y con Irlanda y Gales jugando ya sus tres partidos, Inglaterra no podía ser alcanzada de cara al último partido del torneo. No obstante, el orgullo nacional seguía en juego con este choque.

 

 

La retransmisión ocupó casi la totalidad del horario de dos horas que la BBC asignó al Servicio de Televisión ese día. En última instancia, el propio partido supuso la redención y el orgullo nacional para Escocia, que derrotó a Inglaterra por 1-0 tras un gol de Tommy Walker en el sexto minuto de juego.