miércoles, septiembre 28, 2022

Pedro Iarley, la loca historia del brasileño que enamoró a Boca Juniors

 

Pedro Iarley estuvo poco tiempo en Boca Juniors, sin embargo, se ganó el corazón de los xeneizes por goles tan importantes como el que marcó a River Plate, en el Apertura del año 2003, y por convertirse en campeón de la Intercontinental ante el poderoso AC Milan. Un jugador que pasó de jugar durante años en la regional brasileña y española, a derrotar al AC Milan de Carlo Ancelotti en la Intercontinental de 2003 y al FC Barcelona de Frank Rijkaard en la Copa Mundial de Clubes de 2006.

Este mediocampista ofensivo brasileño, nacido un 29 de marzo de 1974 en Quixeramobim (Ceará), pasó su infancia practicando todo tipo de deportes: fútbol sala, básquet, voley o karate. ¡Y hasta vendió helados por diversión! Comenzó su carrera profesional en equipos menores de su país como Ferroviario y Quixadá. Posteriormente, se mudó a España, donde jugó en otro equipo humilde como el CD Foios del País Valencià en la regional española. Se hospedaba en la casa de la madre del presidente y se convirtió en uno de los mejores jugadores que ha vestido la camiseta del club. Clubes de la zona como el Valencia, Levante o Villarreal no terminaron de enamorarse de sus cualidades y desestimaron su fichaje pese al interés, pero por suerte para el brasileño, sí que acabó llamando la atención de los ojeadores del Real Madrid B.

 

 

Durante su periodo en la capital española fue entrenador por Vicente Del Bosque y José Antonio Grande, aunque nunca llegó a debutar en el primer equipo, pese a disputar 27 partidos, 14 de ellos como titular, y marcar un gol en Segunda División A con el filial merengue. El equipo quedó en decimoctava posición y descendió a la antigua Segunda División B.

 

 

Tras seguir probando suerte en el AD Ceuta y el UD Melilla en Segunda División B, decidió volver a su país, donde acabó jugando en equipos como el Uniclinic y el Ceará, hasta que recaló en un club que le cambiaría la vida. La temporada 2002-2003 llegó al Paysandu Sport Club, un humilde equipo del norte de Brasil con un solo título nacional en su historia.

 

Formación del Melilla de la temporada 2000-2001 con Pedro Iarley.

 

El club brasileño alcanzó los octavos de final de la Copa Libertadores de 2003 y allí enfrentó al equipo más poderoso de aquella época, el Club Atlético Boca Juniors de Carlos Bianchi. En el primer duelo disputado en La Bombonera, los brasileños ganaron 0-1, con un gol y una gran actuación de Iarley. El Xeneize dio vuelta la historia de visitante y fue campeón del torneo, pero a Bianchi, la actuación de aquel delantero ágil y hábil regateador le enamoró. Al finalizar el torneo, por un contacto con un empresario argentino que tenía jugadores en Paysandú, Iarley pasó a Boca.

 

 

«Después del partido que le ganamos, mi nombre empezó a sonar por los medios para muchos equipos. Fue una gran vitrina. De repente, vino un empresario argentino que tenía futbolistas en Paysandú y me dijo que estaba la chance de negociar con Boca y River Plate. Él era hincha de Boca y yo le dije que quería ir a la Bombonera. Cuando jugué aquel partido con Paysandú, me había sorprendido la gente, la presión que había, me encantó el ambiente, quería jugar ahí. Entonces le dije: ‘veamos primero la chance de ir a Boca, si no evaluemos otras opciones’. A la semana, esa persona me dice que había chances y, como yo tenía una cláusula de salida para el exterior, eso facilitó bastante la negociación».

 

 

Además de recibir la camiseta con el número 10, fue campeón del torneo local en su primer semestre, convirtió un gol para ganarle a River en el Monumental y fue campeón de la Copa Intercontinental ante el Milán. «Era el mejor AC Milan de todos los tiempos para mí: Dida, Kaká, Cafú, Seedorf, Maldini… Nuestro equipo tenía mucho corazón y Bianchi fue muy claro: ‘vamos a pelear hasta el final, nos dijo por qué nadie gana por anticipado’. Y montó la estrategia de dejarme solo arriba y trataba de quedarme con la pelota, pelearla y cuando la tenía, darle tiempo para que lleguen mis compañeros». De hecho, en aquella final contra el poderoso italiano, fue quien tiró el centro para el empate de cabeza de Matías Donnet, que llevó el encuentro a los penales, donde el conjunto argentino se impuso.

 

 

La nota negativa es que no pudo ganar la Libertadores con los xeneixes, dado que no llegó a formar parte del equipo en el primer semestre del 2003, aunque si formó parte del 2004 y estuvo en el banquillo cuando Boca eliminó a River, el día que Tévez celebró con la «gallinita» y también en la final perdida con Once Caldas en Manizales, pero poco después de eso se fue.

Posteriormente, pasó por equipos importantes de su país como Corinthians e Inter de Porto Alegre. En el conjunto del sur de Brasil se dio el lujo de ser campeón de la Copa Libertadores y de la Recopa Sudamericana. Pero su máximo logro fue ganarle como capitán la final del Mundial de Clubes al FC Barcelona de Frank Rijkaard, que contaba en su plantel con Carles Puyol, Rafael Márquez, Andrés Iniesta, Xavi y Ronaldinho y Lionel Messi, que estaba lesionado. A 9 minutos del final, con el partido empatado, Iarley armó una jugada bárbara y asistió a Adriano Gabiru para que su equipo sea campeón del mundo.