Paul Scholes, leyenda de Old Trafford

 

Paul Scholes es leyenda viva del Manchester United y comparte con Ryan Giggs, Bill Foulkes y Gary Neville la condición de One Club Man con los Red Devils. Pese a jugar la mayor parte de su carrera como centrocampista, llegó a anotar 150 goles en 718 partidos disputados entre 1993 y 2013.

«Siempre mantiene el control de la situación, y tiene una precisión extrema en sus pases; es hermoso verlo jugar», así lo definía Alex Ferguson, considerándolo como uno de los mejores centrocampistas de su generación, y uno de los mejores jugadores ingleses de todos los tiempos.

 

 

Con la selección nacional de Inglaterra jugó de 1997 a 2004, con la que llego a disputar 66 partidos y participó en los Mundiales de 1998 y 2002, así como en las Eurocopas de 2000 y 2004. Scholes anunció su retirada de la selección inglesa en agosto de 2004, alegando que su vida familiar y su carrera en el Manchester United eran más importantes.

Su primer retiro total del fútbol llegó el mayo de 2011 y fue nombrado entrenador del Manchester United. Volvió a jugar en enero de 2012, y jugó una temporada más para el club antes de retirarse del fútbol profesional de nuevo en mayo de 2013. Aún a día de hoy es el tercer jugador con más partidos disputados con la camiseta de los Red Devils, con los que ganó 25 trofeos, incluyendo 11 títulos de la Premier League (más que cualquier otro jugador inglés) y dos títulos de la Liga de Campeones de la UEFA. En 2018 descolgó las botas para jugar un partido oficial con el Royston Town Football Club (equipo donde jugaba su hijo) en la decimoprimera división del fútbol inglés.

 

 

El origen de un talento «sin ninguna posibilidad»

Scholes nació en Salford, Gran Manchester. Por parte de su madre, su abuela procedía de Irlanda, mientras que su abuelo era de Irlanda del Norte. La familia se trasladó a Langley (Gran Manchester) cuando él tenía 18 meses, y vivió en Bowness Road y Talkin Drive. El primer equipo formativo en el que jugó fue Langley Furrow, y por aquel entonces alternaba fútbol y cricket. A los 14 años, empezó a entrenar con el Manchester United. En su último curso en el colegio, fue seleccionado para representar a las Escuelas Nacionales de Gran Bretaña en el fútbol.

 

 

Paul pasó por la cantera del Manchester United como uno de los Fledglings de Fergie, un grupo de jugadores reclutados por el Manchester United bajo la dirección de Sir Alex Ferguson entre los que destacaban nombres como David Beckham, Nicky Butt, Ryan Giggs, Gary Neville y Phil Neville, entre otros. En unas declaraciones concedidas a ‘Daily Mail’, Gary Neville confesó que nunca imaginó que Paul Scholes llegara a ser jugador profesional, después de poder compartir equipo con él cuando solo tenían 12 años.»Si me hubieran preguntado si a los 12 o 13 años Scholes iba a ser uno de los más grandes futbolistas hubiera preguntado que cómo. Era pequeño y delgado, no tenía mucha energía, ni fuerza. Tenía asma y no corría mucho. Imagínatelo jugando contra Butt, que era un animal o Beckham que tenía el mejor golpeo de balón que había visto», comentó Neville. Y añadió: «A pesar de todo, un año después dejó de beber y de comer pasteles los viernes. La transformación fue increíble. El club le veía como un jugador, una promesa. Sir Alex Ferguson dijo que si él no se convertía en profesional, podíamos irnos todos».

 

 

Ferguson se había dado cuenta de la abundante capacidad técnica de Scholes desde una edad temprana. Era un joven introvertido y tímido, pero destacaba sobre el terreno de juego y dejaba que su fútbol hablara cada vez que sus dedos cruzaban la línea blanca. El entrenador del United admitió a regañadientes que en aquel momento pensaba que era demasiado pequeño para triunfar en el primer nivel. Le dijo a su ayudante, Jim Ryan, que «no tenía ninguna posibilidad», una afirmación que se ha convertido en una especie de broma dentro de la jerarquía de Old Trafford, ya que la habilidad de Scholes superaba con creces su estatura, que solamente llegaba a 1,70 metros.

 

 

El debut de un talento inspirador

Paul Scholes debutó con el primer equipo con tan solo 19 años la temporada 1994-95 en Old Trafford con un doblete en su debut en septiembre de 1994, en una victoria por 2-1 contra el Port Vale en la Copa de la Liga. Su compostura y su olfato de gol se hicieron patentes desde muy pronto, cuando jugaba como delantero centro, y consiguió volver a ver puerta en su debut en la Premier League tres días después, a pesar de que el United cayó por 3-2 ante el Ipswich Town en Portman Road.

Aunque logró un éxito inmediato en sus primeros partidos, no fue hasta la temporada 1995/96 cuando consiguió hacerse un hueco en el once titular. Tras la marcha de Mark Hughes al Chelsea y la sanción de nueve meses impuesta a Eric Cantona por su infame agresión con una patada de kung-fu a un hincha del Crystal Palace, Scholes formó pareja con Andy Cole en la delantera durante los dos primeros meses de la campaña y marcó 14 goles en todas las competiciones, convirtiendo al Manchester United en el primer equipo inglés en ganar dos veces el doblete. La temporada siguiente consiguió su segunda medalla de la Premier League, en la que el United terminó por delante del Newcastle United por segundo año consecutivo.

 

 

Su estatura, o la falta de ella, estaba resultando algo problemática, no tenía el físico de los delanteros centro de la Premier League que predominaban en aquella época, pero pronto tendría la oportunidad de ganarse el puesto en el centro del campo del United, una posición que Scholes acabaría poseyendo en el club. Después de que Roy Keane sufriera una lesión de ligamentos cruzados en un choque con Alf-Inge Håland (el padre de Erling Braut), del Leeds United, durante un aburrido empate a uno en septiembre de 1997, el choque que serviría de motivación para su vengativo ataque a Haaland, en un derbi de Manchester cuatro años después, Scholes pasó a ocupar el centro del campo para cubrir el hueco.

La ausencia de Keane fue significativa, ya que el United desperdició una ventaja de 11 puntos en la cima de la tabla para terminar la temporada 1997/98 por detrás del Arsenal y sin ningún tipo de título importante; solamente la segunda vez en la década de 1990 que esto ocurría, tal era el dominio del United. Probablemente, fue la motivación extra que motivó el triplete de la temporada siguiente, en el que Scholes desempeñó un papel fundamental.

 

 

Scholes se adaptó de inmediato a su nuevo papel de centrocampista y marcó 11 goles en 51 partidos en todas las competiciones en la temporada 1998/99, en la que el United ganó el triplete, con una habilidad especial para marcar en los momentos cruciales. Anotó el gol de la victoria del United contra el Newcastle United (2-0) en la final de la Copa de Inglaterra, con un soberbio disparo desde fuera del área con su pie más débil, y superó a Pagliuca, del Internazionale, en Italia, para sellar la semifinal de la Liga de Campeones de la UEFA contra la Juventus.

Es una pena que, en su temporada individual más impresionante, Scholes se quedara fuera de la final de la Liga de Campeones junto a su capitán Roy Keane, después de que ambos jugadores cumplieran suspensiones por haber recibido una tarjeta amarilla de más. «Un jugador increíblemente dotado que seguía siendo un ser humano sin afectación», dijo Keane más tarde sobre Scholes, lo que quizás capta mejor la historia de un chico de la ciudad que logró su sueño de jugar en el club de su infancia, jugando en Old Trafford durante 20 temporadas consecutivas. Su último sueño se hizo realidad esa campaña, cuando el Manchester United puso el broche de oro a los años 90 con un brillante triplete, el segundo equipo británico que logra esta hazaña, ya que el Celtic fue el primero en 1966/67.

 

 

El culto a Paul Scholes dentro del Manchester United se debe a su apodo en el campo de entrenamiento. Le llamaban «navegador por satélite» por su impecable capacidad de pase y distribución, pero sobre todo por su habilidad para encontrar el trasero de cualquiera de sus compañeros a 40 metros de distancia cuando se encontraban haciendo sus necesidades en los arbustos. Cuando Scholes salió de su retiro y participó en los últimos 30 minutos de la victoria del United contra el Manchester City (3-2) en la tercera ronda de la Copa de Inglaterra de 2012, terminó el partido con 71 pases y un 97% de efectividad. No es un mal rendimiento para un jugador de 37 años en su primer partido de vuelta.

«Hombre de Lancashire, adusto y sin complicaciones, que no tiene tiempo para las frivolidades de la vida», escribió Sir Alex Ferguson en el prólogo de la autobiografía de Scholes. Scholes admite que le sorprendió lo bien que le conocía Ferguson. Scholes, una especie rara de jugador inglés, era un futbolista muy inteligente, que tenía una capacidad superlativa para hacer que el juego pareciera más fácil que fácil, y sus habilidades suscitaban los elogios de compañeros y rivales por igual.

 

 

Quizás el mayor de los homenajes a Scholes provenga de un puñado de icónicos graduados de la prestigiosa academia de La Masia del FC Barcelona. Los compañeros catalanes de Scholes, Xavi e Iniesta, siempre se fijaron en la magnífica capacidad de pase y la lectura del juego del jugador de Lancashire, y Leo Messi expresó que en La Masia los entrenadores de las categorías inferiores lo ponían a menudo como ejemplo de cómo se debía jugar.

El perfil de Scholes resulta aún más llamativo si se tienen en cuenta sus claras carencias defensivas. Fue el quinto jugador con más tarjetas amarillas en la Premier League (con 97) y fue amonestado otras 32 veces en la Liga de Campeones de la UEFA, solamente superado por Sergio Ramos, pero en una rara entrevista con la BBC en 2011, con motivo de la publicación de su libro, Scholes sostiene divertido: «Solamente lo hacía para ganar algunos minutos para que mis compañeros se pudieran recuperar».

Once medallas de la Premier League, tres Copas de Inglaterra y dos Ligas de Campeones, incluyendo aquel histórico triplete de 1998/99: La gran cantidad de galardones de Scholes habla por sí sola. El nombre de Paul Scholes, uno de los mejores jugadores de la historia de la Premier League, quedará grabado para siempre en los corazones y las mentes de los seguidores del Manchester United.

 

 

Vuelta a los terrenos de juego, para jugar con su hijo

Paul Scholes descolgó las botas cinco años después de su retiro del fútbol profesional para jugar un partido oficial con el Royston Town Football Club en la decimoprimera división del fútbol inglés. El sorprendente retorno al fútbol en activo con los Crows fue breve y solamente para ayudar al equipo donde militaba su hijo Arron. El entrenador del Royton Town, Mark Howard, explicó lo sucedido. «Teníamos ocho o nueve bajas y Paul dijo que no le importaba ayudarnos. Normalmente, suele haber 40 o 50 espectadores, pero había muchos más. Aunque tenga 43 años, todavía tiene esa magia dentro y jugó muy bien. Lógicamente, ahora tiene muchos compromisos, sin embargo entrena con nosotros de vez en cuando», confesó el técnico del modesto equipo. Podéis descubrir más sobre esta aventura amateur en este artículo.