martes, diciembre 6, 2022

Panenka, la historia más allá del artista del penalti

 

Toda revista o publicación deportiva le debe un homenaje a Panenka, un futbolista internacional checoslovaco que elevó a nivel artístico algo tan simple y complejo como el lanzamiento de un penalti. Pero detrás de esta gran obra para la posterioridad hay una historia que merece ser contada, la de Antonín.

 

 

Sus inicios ligados al Bohemians de Praga

Antonín Panenka nació el 2 de diciembre de 1948 en Praga. Su infancia tuvo lugar en el barrio de Vinohrady, donde pasó la mayor parte de su tiempo libre jugando al fútbol. Su padre, un futbolista semiprofesional que solía usar siempre la moto como medio de transporte, tuvo un accidente que le apartó de los terrenos de juego. Aquella lesión hizo que le pudiera dedicar mucho más tiempo a su hijo, Antonin, al que supervisaba en cada sesión de entrenamiento para convertirlo en un verdadero atleta. Durante la niñez de Antonín, el trabajo formativo de su padre se complementó con el de su profesor de gimnasia en el colegio, que le enseñó todo tipo de deportes durante sus años escolares, como voleibol, tenis y baloncesto entre otros.

 

 

La carrera de Antonín Panenka se inició en las categorías inferiores del FC Bohemians Praha, fundado originalmente en 1905 como AFK Vršovice, y se vio seriamente amenazada tras una grave lesión ocular que le obligó a operarse a los 20 años. En aquella época curiosamente para ganarse bien la vida compaginaba su carrera como futbolista del Bohemians, con un trabajo en el ČKD Praha, algo impensable hoy en día.

 

 

Panenka debutó en la 1. Fotbalová Liga la temporada 1967/68, en la que participó en tres partidos. Marcó su primer gol la temporada siguiente en Ostrava. Antonín defendió los colores del Bohemians hasta la temporada 1980/81, jugó 230 partidos con la camiseta verde y blanca del equipo de Praga y marcó 76 goles. Sin embargo, nunca ganó una competición nacional, y su mejor resultado con el equipo fue un tercer puesto.

 

 

Panenka formó parte de la primera hornada migratoria de futbolistas checoslovacos

Panenka fue uno de los primeros jugadores checoslovacos a los que se les permitió salir del país y jugar al fútbol en el extranjero. Esto se debió principalmente al interés por los jugadores checos, como medallistas en los Campeonatos de Europa de 1976 y 1980.

La presión sobre el régimen fue tan fuerte que finalmente se permitió la salida de los jugadores, pero debían cumplir dos condiciones: tener más de treinta y dos años y haber jugado más de 50 partidos con la selección. Hubo interés por Panenka en Suecia, Bélgica y España, pero el oriundo de Praga se trasladó al club austriaco del Rapid Vienna en 1981.

 

 

Allí cosechó los mayores éxitos de su carrera ganando dos veces la liga austriaca, tres veces la copa e incluso jugó la final de la Recopa, que el Viena perdió ante el Everton inglés. Con cinco goles, Panenka se convirtió en el máximo goleador de la Recopa. En la temporada 1983/84, Panenka fue el máximo goleador de la liga austriaca. Jugó un total de 127 partidos con el Rapid de Viena y marcó 63 goles.

 

 

Su trayectoria internacional

Panenka jugó su primer partido con la camiseta nacional en septiembre de 1973, contra Escocia, en un encuentro de clasificación para el Mundial. En 1976, participó en el Campeonato Europeo de Yugoslavia (jugado en Belgrado y Zagreb), donde la selección checoslovaca ganó sorprendentemente el oro, convirtiendo a Panenka en una leyenda del fútbol para siempre. Cuatro años más tarde, formó parte del equipo que se trajo a casa el bronce del Campeonato de Europa en Italia, venciendo al equipo local en el partido por el tercer puesto. El último gran torneo de Panenka fue la Copa del Mundo de 1982 en España, donde la selección checoslovaca no logró pasar de grupo, pero Panenka marcó los dos únicos goles checoslovacos del torneo. Antonín Panenka jugó 59 partidos con la selección nacional checoslovaca y marcó un total de 17 goles.

 

 

El momento más famoso de la carrera de Antonín Panenka y uno de los goles más importantes de la historia del fútbol checo y checoslovaco, llegó en el partido final de la Eurocopa de 1976 en Yugoslavia entre Checoslovaquia y Alemania Occidental, que tras un empate a dos se fue a la tanda de penaltis. Tras un penalti fallado por Uli Hoeneß, Antonín Panenka se dispuso a lanzarlo. Corrió hacia el penalti y pateó el balón ligeramente hacia el centro de la portería. El portero estrella Sepp Maier no supo como reaccionar ante lo que vieron sus ojos. Checoslovaquia se proclamó así campeona de Europa por primera vez.

La gesta de Panenka, lejos de ser olvidada, sigue siendo homenajeada por más de 25 medios de comunicación de diferentes puntos del planeta que se han «apropiado» de su nombre a modo de homenaje.