N’Golo Kanté, la historia de sus inicios antes del fútbol profesional

 

N’Golo Kanté en los últimos cinco años ha ganado una Copa del Mundo, dos Premier League, una FA Cup, una Europa League, una Champions League y una Supercopa de Europa. Un rotundo campeón que ha triunfado bajo las órdenes de hasta cinco entrenadores diferentes, y al que aún se le sigue resistiendo el podio del Balón de Oro, a pesar del clamor popular en redes sociales. Pero antes de llegar a la gloria, N’Golo vivió una auténtica pesadilla.

 

 

La otra cara de París

Kanté, el mayor de cuatro hermanos y hermanas, nació y creció en Géranimus para posteriormente pasar a Rueil Malmaison, ambos considerados barrios marginales de la capital francesa. Este futbolista nacido un 29 de marzo de 1991 tuvo que sobrevivir literalmente des de su niñez, recogiendo y vendiendo basura reciclable cada día para poder ayudar a sus padres a sostener el hogar. Progenitores que llegaron en 1980 a la capital francesa procedentes de Mali.

La desgracia se cebó aún más cuando a sus siete años falleció su padre. Era 1998 y mientras Francia vivía en la alegría de la consecución de la Copa del Mundo, la familia Kanté vivía entre la tristeza y la desesperación por una situación que ya no podía ir a peor, habían tocado fondo.

El joven N’Golo entre la depresión y el abandono vio en el fútbol no solamente una salida profesional, sino una vía escape para intentar mejorar su ánimo. Así que decidió realizar pruebas en distintos clubes como el Rennes, Sochaux y Lorient. Todos, absolutamente todos, le cerraron las puertas debido a su baja estatura. Fue entonces cuando decidió claudicar y estudiar para ser contable, le quedó claro que el fútbol tan solo podía ser un hobby para él. Así que finalmente aceptó enrolarse en el fútbol base del JS Suresnes, de los suburbios de París.

 

 

Tal fue su influencia en este club de barrio, pese a su juventud, que fue designado a los dos años de su llegada como tutor para formar a jugadores más jóvenes que él. Cuando cumplió 5 años en el club, recibió una llamada que suponía por fin una primera oportunidad para volver a soñar con ser profesional.

 

 

Primera escala, el US Bologne

No fue hasta 2010 cuando a Kanté se le presentó la primera oportunidad de llegar a los reservas del Union Sportive de Boulogne. Fue fichado por el propio presidente de la entidad tras la recomendación de un miembro de su modesto equipo de scouting. No era un paso definitivo al profesionalismo, pero sí un salto hacia el mundo semiprofesional que le permitiría poder ofrecer un pequeño sueldo real a su familia.

 

 

Tras una larga y difícil adaptación al ritmo de juego de su nueva categoría, en el último encuentro de su primera temporada con los «rouges et Noirs» debutó con el primer equipo en el último partido de la temporada de la Ligue 2, el 18 de mayo de 2012, en la derrota en casa de su equipo, ya descendido, ante el Mónaco, sustituyendo a Virgile Reset.

Durante la temporada 2012-13, jugó en la Championnat National (tercer nivel francés) con ficha del primer equipo y un sueldo profesional bastante discreto, perdiéndose solo un partido de liga. El 10 de agosto marcó su primer gol, el único en una victoria sobre el Luzenac en el Stade de la Libération, y sumó dos más a lo largo de la campaña.

 

 

El verdadero salto al profesionalismo

En 2013, se incorporó al Caen, de la Ligue 2, donde por fin consiguió un sueldo con relación a su calidad, devolviendo la confianza al club disputando hasta 38 partidos durante su primera temporada, en la que el equipo quedó tercero en la Ligue 2, lo que le valió el ascenso a la Ligue 1. En su segundo partido, el 9 de agosto, marcó su primer gol para empatar en la victoria por 2-1 en el campo del Laval.

La temporada siguiente fue la de su explosión, Kanté jugó 37 partidos para que el Caen se mantuviera en la máxima categoría; su única ausencia fue la expulsión en la derrota por 0-1 en casa ante el Rennes el 30 de agosto. Tres semanas antes, marcó su primer gol de la temporada en la victoria por 3-0 en Evian. Como nota curiosa hay que destacar que recuperó el balón más veces a lo largo de la temporada que cualquier otro jugador en Europa.

La liga francesa se le había quedado pequeña, y llegó una llamada que cambiaría su vida por completo, la de Steve Walsh, que había gestionado previamente los fichajes de Jamie Vardy y Riyad Mahrez al Leicester. El 3 de agosto de 2015, se unió al Leicester con un contrato de cuatro años, debutando cinco días más tarde sustituyendo a Vardy durante los últimos ocho minutos de una victoria por 4-2 en casa contra el Sunderland. El 7 de noviembre, marcó su primer gol en la Premier League en una victoria por 2-1 en casa contra el Watford. Y el resto ya es historia.