Lineker defensant la samarreta d'Anglaterra

Michael Robinson vs Gary Lineker

 

Un día cualquiera, no sabes qué hora es, aunque tratando de hacer memoria, o simplemente reconstruyendo de la forma más idílica posible tus recuerdos, lo apuntalas en un sábado por la mañana. Recuerdas levantar tu brazo y conseguir solamente la mano de tu abuelo. Bajar a la calle juntos, para ir a la plaza, el parque, con una pelota de cuero gastado y el álbum de la temporada 87-88.

Pisar la acera, unos pasos, llegar al quiosco y allí dar la lata para que te compren unos sobres de cromos. Insistías, durante unos minutos, y después de la promesa de portarte bien el resto del día, tu abuelo (que era más futbolero que tú) accede a comprarte unos cuantos. Él sabía que muy probablemente no cumplirías tu palabra, pero accedía. Con la tontería de los cromos, te enseñó a leer y te grabó en el corazón la pasión por el gol.

Sentarse en un banco al sol y abrir el primero con celeridad, con el ansia de ver quién te había salido: Abel Resino (Atlético de Madrid), Julio Durán (Las Palmas) Agustín Abadía (Logroñés), John Lauridsen (Español) y Rafa Paz (Sevilla). Trozo de sobre, ningun “repe”, pero no puedes evitar hacer una mueca de desaprobación (forma políticamente correcta de expresar cabreo monumental), jefe del Barça.

Después del primer medio disgusto, abres el envoltorio del segundo: Genar Andrinúa (Athletic de Bilbao), Argimino Lucas (Celta de Vigo), Juan Antonio Señor (Zaragoza), Eloy Olaya (Sporting) y Fernando López Colomer (Valencia). Otro disgusto y encima con Pitxi Lucas, que se acumula en tu montón de repetidos. Un drama.

No es hasta el tercero que la suerte te empieza a sonreír: Rafael Martín Vázquez (los del Madrid siempre cotizaban al alza en el recreo), Jon Andoni Goikoetxea (Osasuna, años más tarde, autor del gol más bonito que se le haya marcado nunca a Alemania) José Ignacio Díaz Llamedo (Sabadell), Ezzaki Badou (Mallorca, el hombre que paró un penalti a Ronald Koeman) y Ramón María Calderé. Por fin uno del Barça, y uno de los buenos, según te cuenta tu abuelo y tu padre, que con voz grave, lo describían como uno de esos jugadores que “siendo los colores de verdad”.

El gesto ya te había cambiado, pero todavía esperabas con deseo el adhesivo de tu primer ídolo.

Llega el último sobre: ​​Manuel Sánchez (Murcia), Mágico González (Cádiz), Jon Andoni Larrañaga (Real Sociedad), Michael Robinson (Osasuna) y Gary Lineker. Estallido de júbilo, saltos por la plaza y la pelota de cuero en el cielo después de una patada … Bueno, no muy alto, bastante desviado, con una mecánica de disparo lenta, torpe, tanto que da con mi culo en el suelo, pero no importaba, ya podía por fin, pegar al inglés en mi álbum en llegar a casa.

Quiso el destino, el azar o la máquina empaquetadora (ahora diríamos que es fruto de un algoritmo) que aquellos dos ingleses aparecieran juntos en un mismo sobre, uno tras otro. Y mi abuelo entendió que con mi escasa agilidad, el ligero sobrepeso, mi prematura miopía y las gafas (redondas como las de John Lennon), difícilmente llegaría ser futbolista, eso sí, determinó sin quererlo, a un joven apasionado por el periodismo deportivo.

Dos ingleses de Leicester, dos delanteros con parcela en propiedad en el área contraria, dos depredadores del gol, capaces de rematar todo lo que pasara por allí, con un imán para las rechazadas de la defensa rival. Desatascador de jugadas embrolladas, capaces de perforar la red con la derecha, con la izquierda, con el muslo, el pecho o especialmente la cabeza, a pesar de no tener una envergadura extraordinaria. Un remate en movimiento, un diablo de Tasmania, de sprint corto sublime y olfato, mucho olfato de gol.

Dos años de diferencia entre ambos. Robinson, nacido en 1958 y Lineker en 1960. Cierto es que Robinson se crió en Blackpool y nunca llegó a jugar en el equipo de su ciudad natal, como si hizo Gary.

De hecho, tampoco coincidieron mucho dentro del terreno de juego el uno contra el otro. En la temporada 78/79, Gary defendía los colores del Leicester, Robinson los del Preston North End en la Championship (Segunda División) En la primera vuelta, en el campo del Leicester, empate a uno. En la segunda vuelta, victoria para los de Robinson por 4-0 pero en ninguno de los dos coinciden. Aquella temporada tampoco se cruzaron en la FA Cup.

 

 

Robinson ficha por el Manchester City en la siguiente temporada, que jugaba en primera. Gary sigue en las filas del equipo de su ciudad natal.

Así, en la temporada 80/81 Robinson ficha por el Brighton & Hove Albion, también en la First y vuelve a coincidir en división con Gary, que cumplía su tercera temporada en el Leicester. En la jornada 24 Leicester y Brighton enfrentan pero Lineker no disputa el partido. Robinson es titular y finaliza con victoria visitante por 0-1 gracias a un gol de John Gregory en el minuto 90.

 

 

En la segunda vuelta, de nuevo victoria para los de Robinson (2-1). Michael hizo el empate en el 90 y poco después, John Gregory vuelve a castigar al Leicester con el gol final. Aquella temporada tampoco se cruzaron en la FA Cup.

De hecho, no es una buena temporada para Lineker. Tan sólo juega 10 partidos, sumando liga y copa y realiza 3 goles. El Leicester pierde la categoría. Por su parte, Robinson disputa 42 partidos de liga y anota 19 goles. Las dos siguientes temporadas, Lineker sigue al Leicester a segunda y Robinson a primera con el Brighton.

En la temporada 83/84 Robinson logra su gran sueño y ficha por el Liverpool y Gary vuelve a la máxima categoría con los ‘Foxes’. En Anfield empatan a dos, con Lineker de titular y Michael no disputando el partido. En la segunda vuelta, otro empate, en este caso a 3. G.Winston Lineker marca un gol y de nuevo, Robinson se queda sin jugar.

Lesiones, falta de confianza de los entrenadores, el hecho es que estos dos mitos siguen sin enfrentarse. Finaliza la temporada y Lineker realiza 22 goles en 39 jornadas disputadas. Robinson hace seis goles en 24 partidos.

En la 84/85 Robinson sólo juega 7 partidos entre liga y copa con el Liverpool, sin hacer ningún gol. Lineker disputa 48 partidos y anota 29 goles. En la primera vuelta, en Anfield, victoria de los ‘Foxes’ (1-2) con un gol de Lineker. Robinson deja el Liverpool y marcha al Queens Park Rangers. Así, por fin se produce el duelo. En la jornada 40, los ‘Foxes’ visitan Loftus Road. Los dioses del fútbol, ​​que no habían permitido ver a Gary contra Robinson, conceden una ocasión y es todo un partidazo.

Los dos arietes titulares. Unos 9.000 espectadores no son conscientes (o sí) que aquellos dos mitos enfrentan por fin. Arranca el partido y el QPR hace dos antes de llegar al descanso. Gary Bannister y Mike Fillery parecen decantar el partido, pero Lineker, siempre Lineker, tiene algo que decir. Reduce la distancia por los ‘foxes’ y el encuentro llega al descanso.

En la reanudación, John Gregory hacía el 3-1, pero en este duelo Robinson no quería pasar desapercibido y marcó el 4-1. Parecía que ahora si el partido estaba sentenciado cuando Ian Wilson hacía el segundo por el Leicester. Los dos delanteros británicos que han dejado huella y no sólo al fútbol en España empataban a un gol en su enfrentamiento particular, hasta que el último instante, Lineker marcaba y dejaba el 4-3 definitivo. Gana Robinson, pero victoria para Lineker, en el duelo particular, en un partido espectacular, como no podía ser de otra manera.

Las vidas paralelas de estos dos delanteros rematadamente ingleses no se podía cerrar en este partido. Gary dejaba el equipo de su vida, de su ciudad y fichaba por el Everton. De todos los conjuntos a los que podría haber ido, escogió el rival del Mersey, el rival ciudadano del Liverpool.

En la séptima jornada de la 85/86 el QPR le endosaba un 3-0 al Everton. Robinson no jugó aquel partido. Gary Lineker fue titular. A la vuelta, el destino permitió una segunda edición del duelo particular. El ex del Liverpool visitaba Godisoon Park, con la motivación extra que ello supone.

Gary Bannister hacía dos goles para los visitantes, pero Graeme Sharp ajustaba el resultado con 1-2. John Byrne hacía el 1-3, pero este partido no podía quedar así, demasiado poco para un duelo entre dos mitos. Graeme Sharp transformaba un lanzamiento de penalti y como no podía ser de otra manera, Gary Lineker hacía el 3-3 para la esperanza de los ‘tofees’. Robinson, que ya había abandonado el terreno de juego, lo miraba desde el banquillo. Lineker se distanciaba en su comparación particular y además, en los últimos segundos de partido, Paul Wilkinson, que había entrado de refresco llevaba a la locura a los más de 26.000 espectadores del Goodison Park con el 4-3 definitivo.

Muchos años sin ver cara a cara Lineker y Robinson, y los dos partidos en el que se vio, fueron una oda al fútbol. Gary se proclamaba máximo goleador del Mundial de México y fichaba por el Barça, mientras que Robinson seguía al QPR. Una distancia que el destino, que tantas veces había impedido el enfrentamiento, volvió a “corregir”. Michael Robinson fichaba por Osasuna. Lo hizo cuando el Barça ya había visitado el Sadar (0-2 – Carrasco y Víctor Muñoz).

 

 

Así, el 25 de marzo de 1987 el Barça salía al terreno de juego con; Zubizarreta, Gerardo, Migueli, Urbano, Moratalla, Víctor Muñoz, caldea, Robert Fernández, Carrasco, Archibald, Lineker. Osasuna con el once siguiente: Roberto, Castañeda, Bustingorri, De Luís, Sabido, Lumbreras, Sola, Rípodas, Ibáñez, Goikoetxea y Robinson.

De nuevo los dos delanteros. Tercera parte de esta película increíble. Y si la segunda parte ya fue buena, la tercera tampoco decepcionó. Una saga digna de El Padrino, sin duda. Carrasco hacía el primero en el minuto 35 y Archibald el segundo al 42. Aquel duelo pero no era por el escocés, aquello era cosa de ingleses. Bustingorri hacía el 2-1 en el 47 y de nuevo clímax cinematográfico, intercambio de golpes entre las dos leyendas. Si esta habia de ser la última película, tenía que terminar por las nubes. Gary Lineker hacía el 3-1 en el minuto 50, Robinson el 3-2 en el 61 y por último, Lineker el 4-2 al 87. Épico.

Dos temporadas más jugaron Lineker y Robinson en España, aunque Michael no pudo terminar la temporada 88/89. Una lesión le obligó a retirarse de la competición. De hecho, en la temporada anterior tampoco coincidieron sobre el césped. Así la última vez que coincidieron fue en la cuarta jornada y sólo lo hicieron poco más de 45, con empate en el Sadar con goles de Ibáñez por los locales y de Bakero por los culés.

Con Robinson ya retirado, Lineker volvió a Inglaterra. Un nuevo, un hombre de área no entendía como Cruyff lo situaba en el extremo. Fuera de su hábitat, el de Leicester no se encontraba y fichó por el Tottenham Hotspur, donde de nuevo recuperó la alegría de vivir en pocos metros cuadrados y hincharse a hacer goles. El dato es clara, si con el Barça jugó 137 partidos e hizo 52 goles, con los Spurs disputó 138 partidos, tan sólo uno más, pero hizo 80 goles.

Paralelismos durante toda la etapa deportiva, que también se han mantenido una vez retirados los terrenos de juego. Lineker como comentarista y presentador en la BBC y Robinson a C+, Cadena SER y Movistar.

Cada vez que paso por el quiosco, o por el mercado de Sant Antoni y observo a los padres y abuelos, acompañando a los niños para intercambiar adhesivos me traslado a aquella infancia. A recordar aquellos sobres con que me enseñaron a leer, a contar, a enamorarme del fútbol. Puede que sin quererlo, admirar a estos dos delanteros, sumado a mi evidente incapacidad futbolística, me empujaron a querer explicar las hazañas deportivas.

 


Ferran Alcacer Aparicio