Marco Simone, el último bombardero lombardo

 

Muchos recordarán al delantero Marco Simone por haber disputado la final de la Copa de Europa de 1995 con unas botas de color blanco. Más allá de la estética de su calzado destacó por ser un delantero cuyas principales características se basaban en un fuerte disparo con la derecha, un gran control del balón y su habilidad para desmarcarse constantemente. Sin duda alguna, tras su retiro en el AC Legnano, el de Castellanza no ha sido superado por ningún otro delantero nacido en la Lombardía hasta día de hoy.

 

 

Simone debutó a los 18 años en la Serie A con el Como de Italia en 1986, jugando esa temporada únicamente 2 partidos. Para la siguiente temporada fue cedido al modesto Virescit Boccaleone de la Serie C1 en donde destacó al acabar como máximo goleador de la temporada con 15 tantos. La temporada 88-89 volvió al Como, llamando la atención del entrenador del AC Milan, en ese entonces, Arrigo Sacchi quien lo ficho para la temporada 89-90.

 

 

En su primera etapa en San Siro estuvo de 1989 a 1997, jugando 168 partidos y anotando 49 goles, eso sí mayormente actuando como suplente de Marco van Basten y Daniele Massaro en sus inicios, pero la temporada 93-94 con van Basten lesionado, el entrenador Fabio Capello le dio la titularidad de la cual sería relegado posteriormente con la llegada de los míticos George Weah y Roberto Baggio. En la temporada 97-98 el Paris Saint-Germain lo compró por 10 millones de liras, todo un récord para un jugador extranjero hasta ese entonces; con los parisinos jugó dos temporadas muy buenas ganando la Copa Francesa y la Copa de Liga, con un registro de 58 partidos y 22 goles. Para la temporada 99-00 fichó por el AS Mónaco donde conformó una dupla letal en la delantera junto a David Trezeguet, siendo pieza fundamental para ganar la Liga Francesa en esa misma temporada, después de otra buena temporada con el Mónaco regresaría al AC Milan como cedido en la 01-02, cuando comenzaría su declive futbolístico disputando tan solo 9 partidos.

Posteriormente volvería al Mónaco, donde jugó 5 partidos más defendiendo la camiseta monegasca, sería nuevamente cedido al Niza con el que también jugó tan solo 7 partidos, y después de conseguir la rescisión de su contrato se unió al modesto AC Legnano, en el que se retiraría la temporada 2005-2006.

 

 

En sus dos etapas con los “rossoneri” sumó un total de 8 temporadas, ganando 4 ligas, la Copa de Europa en 1990 (formato antiguo de la Champions League) y la Champions League de 1994. También se le recuerda por ser parte fundamental de aquel Mónaco que arraso con la Liga Francesa en la temporada 99-00 junto a figuras como: Fabian Barthez, John Arne Riise, Rafael Márquez, Marcelo “El Muñeco” Gallardo, Ludovic Giuly y David Trezeguet. Anoto un total de 55 goles en la Serie A y 50 en la Liga francesa, 21 goles en Champions League, 15 con el Milan y 6 con el Mónaco, 8 goles en la Copa UEFA (ahora Europa League) 2 con el Milan y 6 con el Mónaco. Su mejor temporada en la Serie A fue la 94-95 anotando 17 goles en 30 partidos con el Milan. En la Ligue 1 fue nombrado mejor jugador durante la temporada 97-98 con el PSG.

 

 

Fue convocado únicamente en 4 ocasiones por la selección italiana, todas por Arrigo Sacchi como seleccionador, aunque estuvo a la sombra de varios delanteros italianos como Giuseppe Signori, Gianfranco Zola, Christian Vieri y Filippo Inzaghi.