Entrevista con Jacinto Elá, ex RCD Espanyol, Hércules CF, Dundee FC y Southampton FC

 

Jacinto Elá Eyene, conocido como Jacinto Elá, fue un delantero que ocupaba la posición de extremo y destacaba por su gran velocidad y facilidad para desbordar las defensas rivales. Nació el 2 de mayo de 1982 en Añisoc, Guinea Ecuatorial, emigrando con 11 meses a España, primero a Fuerteventura, y posteriormente a los 9 años a Barcelona, donde creció como persona y futbolista.

A pesar de ser internacional en categorías juveniles con España, escogió defender los colores de la selección de su país natal, y lo hizo en 4 ocasiones. En el ámbito de clubes se formó al Sector Sant Feliu, CE La Hospitalet y RCD Espanyol, con este último debutó con el filial en la Tercera División del fútbol español consiguiendo el ascenso a 2B. Posteriormente pasó por las escuadras del segundo equipo del Southampton FC inglés, el Hércules CF, Alavés B, el escocés Dundee FC, CF Gavà, UDA Gramenet, Fundación Logroñés, y CE Premià donde se retiró del fútbol profesional definitivamente con 26 años. Su amor por el fútbol lo llevó a disputar partidos a nivel amateur defendiendo los colores del FC Levante Las Planas de Sant Joan Despí en la Segunda Regional del fútbol catalán.

En su palmarés figura ser nombrado mejor jugador de la Nike Premier Cup de 1996 disputada en Manchester, un ascenso de Tercera División a Segunda División B con el RCD Espanyol B, además de haber sido campeón con este de la Copa del Rey juvenil de 2001.

Como escritor ha publicado dos libros Fútbol B: Lo que me habría gustado saber cuándo era futbolista, y nadie me contó y Ulises, diario de un futbolista pobre. Y conjuntamente con su pareja desarrolló el proyecto creativo Malabona.

 

 

Tus orígenes como amante del fútbol nos trasladan a la etapa de oro del Dream Team de Johan Cruyff. ¿Qué te enamoró de aquel equipo?

Más que enamorar yo diría que me abrumó, sobre todo la pasión por el fútbol que encontré en Barcelona al llegar desde Fuerteventura con 9 años acompañado de mi familia. Era la temporada en la que el Barça ganó su primera Copa de Europa y que se estaban preparando los Juegos Olímpicos. ¡Yo venía de Canarias, imagínate el cambio! Cualquiera se hubiera sentido abrumado ante tal acontecimiento.

 

Ser escogido el mejor jugador de una edición de la Nike Premier Cup con 13 años fue un punto de inflexión en tu carrera deportiva. ¿Cómo recuerdas aquel momento?

El punto de inflexión principalmente fue para mi madre, y nuestra economía familiar, puesto que este galardón fue acompañado de tres años de contrato con Nike. En cuanto al aspecto deportivo, me colocó en una posición privilegiada ante los focos de los forofos del fútbol base catalán y nacional. Recuerdo aquella etapa con mucha alegría porque fue mi descubrimiento del fútbol base profesional, y una cantidad de éxitos irrepetibles. Sin tener las mejores condiciones, para un club como el RCD Espanyol, fuimos capaces de arrasar en todas las competiciones.

 

 

¿En aquel entonces quién era tu ídolo futbolístico?

Mi primer gran ídolo fue Hristo Stoítxkov por su carácter y su determinación a la hora de encarar a los defensas. Pero cuando empecé a tener uso de razón escogí otros como Nwankwo Kanu, George Weah y Thierry Henry. Supongo, en gran parte, porque eran referentes negros en los cuales yo me podía ver reflejado.

¿Cómo valoras con el paso de los años tu paso por el fútbol inglés con el Southampton FC?

A nivel personal son recuerdos de años de maduración y crecimiento. En una situación económica muy buena pasé por instantes personales muy duros, así que no me fue tan mal. En términos futbolísticos fue un auténtico fracaso porque cuando llegué a mí mejor versión, nunca conseguí la oportunidad.

¿Cómo fue compartir vestuario con Matthew Le Tissier?

Durante mi primer año me sentaba a su lado, lo admiraba como jugador de haberlo visto en resúmenes de fútbol internacional, pero el inglés no estaba en su mejor momento así que no lo pude disfrutar mucho. Eso sí, era un tipo agradable, nada que ver con el típico veterano que amarga la vida a los jóvenes. Mi mejor recuerdo es haberle realizado la asistencia de su último gol con el Southampton FC, en un partido de la Premier Reserve League. Podría haber marcado yo puesto que estaba solo ante el portero, pero decidí regalarle el gol para la gente que lo había ido a ver en aquel match.

¿Si pudieras volver atrás volverías a tomar la decisión de marcharte del RCD Espanyol?

Supongo que sí. Tenía la sensación de que mi etapa allí se había acabado. Hay que recordar que llevaba seis años en el club. Pero si pudiera volver atrás no me habría ido cedido al Hércules CF en mi segundo año como jugador del Southampton FC, me tendría que haber quedado para reafirmarme.

¿Cuáles son los clubes o el club que más se ganó tu afecto durante tu etapa como futbolista?

Sin duda el RCD Espanyol, porque fue mi casa. Y también el Hércules CF, porque la afición me trató con muchísimo afecto a pesar de no poder compensarlo en el campo. En los otros lugares todo fue muy pasajero.

Lesiones, cesiones, y… Dimitri Piterman ¿Qué fue lo peor que tuviste que afrontar a lo largo de tu carrera?

Sin duda los impagos en mis últimos años de carrera. Incluso Piterman me pareció una buena experiencia.

¿Cuál crees que fue el motivo decisivo por el cual no pudiste explotar como futbolista de élite?

Hubo muchos factores, pero me gustaría destacar uno en concreto. Cuando volví a España procedente del Southampton FC, en el Deportivo Alavés B hice una muy buena primera vuelta, pero a la segunda parte de la temporada me fundí. En aquel momento no caí, pero con el tiempo he entendido que fue porque llevaba un año sin jugar y cuando volví no descansaba apenas un solo fin de semana. Aquel año fue un año clave negativamente en mi evolución como futbolista.

¿Jugabas a videojuegos? ¿Llegaste a jugar con tu jugador virtual?

Llegué a jugar, pero me hicieron tan malo que me daba rabia seleccionarme.

¿Como futbolista con sensibilidad social, te habría gustado jugar con el Rayo Vallecano o el Fußball-Club Sankt Pauli?

Pues me habría gustado más tener dinero para colaborar que jugar. Como jugador uno quiere ganar títulos, y puestos a escoger… Aunque la gran mayoría de jugadores no gana nunca nada. Así que para estar en un club de media tabla con los valores éticos por los suelos, preferiría jugar en el Sankt Pauli; por muchas razones sociales y para aprender otro idioma.

¿Qué podemos encontrar en tus libros? ¿Qué fue lo que te atrajo de la literatura para hacerte escritor?

Una narrativa diferente, a pesar de que también una voz en la que cualquier futbolista se sentirá identificado en varios momentos. La literatura me ha salvado la vida allá donde he ido. Y lo que me ha llevado a escribir es la facilidad que existe hoy en día con la tecnología para poder llegar a muchas más personas, y creo que lo que explico puede interesar a alguien. Además, escribir es una terapia maravillosa.

¿Y en cuanto al proyecto Malabona?

Malabona es la marca que creé con mi pareja cuando dejé el fútbol. Nos dedicábamos a hacer diseños personalizados, pero después de cinco años lo aparcamos porque morimos de éxito. No dábamos alcance, y la gente nos pedía diseños que en muchas ocasiones no nos gustaban. Con el rollo de personalizar nos despersonalizábamos nosotros mismos.

¿Para acabar, qué consejo darías a todos los jóvenes que buscan su lugar en el fútbol profesional?

Que si no lo consiguen no morirán.