Hugo Sánchez en el Real Madrid

 

Hugo Sánchez fue un rematador inigualable, uno de los mejores delanteros de la historia del Real Madrid, y el mejor complemento en ataque de la Quinta del Buitre. Sus acrobáticos remates de chilena y sus volteretas en cada celebración aún persisten en la memoria popular.

Para la historia quedaron 1 Copa de la UEFA, 5 Ligas, 1 Copa del Rey, 3 Supercopas de España, 1 Bota de Oro (89-90), 4 Premios al Mejor Extranjero de La Liga (1987, 1988, 1989 y 1990), y 4 trofeos como Máximo Goleador vestido de blanco. Sexto goleador del Real Madrid en su historia en todas las competiciones (208 tantos) y quinto goleador madridista en la Liga (164) y cuarto máximo goleador global en la historia del torneo español (234). Elegido también Mejor Futbolista de América del Norte y América Central del siglo XX por la IFFHS, fue internacional con México en 75 ocasiones. Disputó tres Mundiales (Argentina, México y EE. UU.) y una Copa América, la de 1993, en la que fue subcampeón.

 

 

El FC Barcelona su primera opción

«Estuve a punto de firmar con el FC Barcelona. Estaba en el Atlético de Madrid, y la temporada 83-84 Josep Lluís Núñez hizo un ofrecimiento para contratarme. El Atlético puso un precio muy alto, y entonces no se llegó a nada, pero se acercaron a mí José María Minguella y Joan Gaspart, estuvieron en mi casa en Madrid, en una cena privada, y llegamos a un acuerdo verbal para firmar con el FC Barcelona la siguiente temporada».

Cuando parecía que el mexicano defendería la camiseta culé para la temporada 1984-85, el acuerdo cayó por decisión del técnico azulgrana Terry Venables. «Me fui de vacaciones, me llama Joan Gaspart y me dice ‘ya no se podrá hacer la contratación porque Terry Venables conoce a Steve Archibald y no te conoce a ti tanto, prefiere a su paisano en lugar tuyo», dijo Hugo. «Me llamó Gaspart y me dijo ‘Lo siento mucho’, le respondí ‘Sí, lo vas a sentir mucho, porque el próximo año, cuando quieras venir a contratarme, te voy a costar el doble'», añadió.

 

 

Hugo decidió quedarse en el Atlético de Madrid para la 84-85, última antes de enrolarse con el club blanco. «Al año siguiente se acercó Antonio Martín Marín (directivo merengue), me citó en una cafetería cerca de casa y me dice ‘interesas mucho al Real Madrid y queremos saber si estás ilusionado con ir al Real Madrid'». Años más tarde, Hugo volvería a ser objeto de deseo para el FC Barcelona, que lo buscó una vez más: «Luego cuando estaba para marcharme del Real Madrid vinieron los emisarios del Barcelona para contratarme después de mi época dorada, pero ya no, a estas alturas ya no».

El expresidente del FC Barcelona, Joan Gaspart, confirmó en 2019 esta información. “Uno de los fichajes que hubiera cambiado la historia del Barcelona fue Hugo Sánchez. Yo le fiché, en su casa en Madrid cuando jugaba en el Atlético. Fuimos después de firmar a un restaurante mexicano para celebrarlo, pero el entrenador de entonces Terry Venables me dijo que no quería a Hugo sino a Steve Archibald, por lo que tuvimos que cancelar el acuerdo”, aseguró Gaspart para la televisión española. Joan Gaspart fue vicepresidente de la entidad blaugrana de 1978 al 2000, por lo que coincidió con Hugo Sánchez en La Liga de España. Después fue llamado para hacerse cargo de la presidencia en el equipo culé del 2000 al 2003.

 

 

El fichaje, una operación a tres bandas

El Atlético de Madrid traspasó un 4 de julio de 1985 al que había sido hasta aquel entonces su goleador, Hugo Sánchez, al Club Universidad Nacional de México. El club colchonero recibió por el traspaso del jugador un talón del Banco Credit Commercial de France por importe de 200 millones de pesetas en dólares, que fue depositado inmediatamente en una entidad bancaria española. Más de dos horas permanecieron reunidos en la mañana de ayer los representantes del Atlético, Hugo Sánchez, acompañado de su abogada, y el vicepresidente del Universidad, Levingson, para ultimar los documentos del traspaso. Entre los documentos firmados figuraba la opción concedida al Atlético por el Universidad sobre los tres jugadores internaciones con que contaba en aquel momento, Negrete, Flores y España, derecho que el club rojiblanco podría ejercer después del Mundial 86.

El Universidad abonaría unos 10 millones de pesetas más, importe de los dos partidos que el Atlético se comprometió a jugar en Los Ángeles con la presencia de Hugo Sánchez. Aquellos partidos fueron anulados al no poder contar el Atlético con el jugador mexicano. Hugo Sánchez, que renunció a percibir el porcentaje del 15% que le correspondía del importe del fichaje, firmó la conformidad del traspaso y el finiquito de su relación con el Atlético. El jugador mexicano entregó al presidente del Atlético, Vicente Calderón, una carta en la que agradecía el comportamiento del club madrileño durante su estancia en el mismo. El Atlético había pagado 5 años antes por él 60 millones de pesetas en dólares.

El club madridista recurrió a una entidad bancaria extranjera porque el fichaje de Hugo Sánchez había de abonarse en dólares, según exigía el Atlético de Madrid, que le traspasó al Universidad de México, que, a su vez, vendería los derechos federativos al Real Madrid. Dirigentes madridistas aseguraron que toda la complicada operación del traspaso de Hugo Sánchez desde el Atlético, pasando por el Universidad de México, hasta llegar al Real Madrid fue idea del propio jugador, para lo que recurrió a los dirigentes del club que lo vio nacer como futbolista profesional en 1976. El Atlético, con el que Hugo Sánchez tenía aún un año de contrato, se negó a traspasar directamente a su jugador al Madrid por temor a una posible deserción de socios del club que preside Vicente Calderón.

 

 

Hugo, de 27 años por aquel entonces, firmó 11 días después de haber firmado el contrato con Pumas el contrato que le ligaría por cinco temporadas (acabarían siendo siete) al Real Madrid. El acto se realizó en el centro del terreno de juego del estadio México 68, escenario de los éxitos del jugador cuando militaba en el Universidad de México. En el contrato con el que culminaron las negociaciones estamparon sus firmas Ramón Mendoza, el jugador Hugo Sánchez y los directivos del Universidad de México, Arnoldo Levinson y Guillermo Aguilar. Éste, por su parte, confesó que «a partir de esta fecha, todos los pumas (denominación que reciben los jugadores del Universidad y sus seguidores) nos convertiremos en merengues». En el contrato que unió a Hugo Sánchez con el Real Madrid no se mencionaba la cesión temporal del jugador a la selección mexicana para determinados partidos. Mendoza, no obstante, manifestó que se había comprometido de palabra a acceder a ello.

 

 

Mendoza volvió a confirmar que los partidos que el Real Madrid jugara con Hugo Sánchez serían retransmitidos en directo, por televisión, en México, a través de la cadena Televisa. No hay que olvidar que el club madridista fue uno de los primeros clubes españoles que se mostraron dispuesto a defender sus derechos de imagen ante los tribunales. Por ejemplo, llevó a los tribunales a TV3 (televisión pública de Cataluña) cuando este canal transmitió su partido de Copa de la Liga de la 1984-1985 frente al Barcelona Atlètic. El problema se solventó con el pago de TV3 de una cantidad determinada al Real Madrid.

 

 

Una historia de éxito

Hugo Sánchez jugó 282 partidos oficiales con el Real Madrid y marcó 208 tantos. Sus goles ayudaron al equipo a ganar 1 Copa de la UEFA, 5 Ligas, 1 Copa del Rey y 3 Supercopas de España. Además, en el plano individual, consiguió como madridista cuatro Trofeos Pichichi y una Bota de Oro.

 

 

Sus volteretas en las celebraciones de gol fueron míticas, como también sus remates de chilena. El más bello, conocido como «Señor Gol» (Logronés al revés) llegó un mítico 10 de abril de 1988 tras un centro desde la izquierda que parecía quedar retrasado, pero que el penta pichichi remató de forma inesperada hacia el ángulo del segundo poste de la portería del Logroñes.

 

 

Otro de sus grandes momentos llegaría la siguiente temporada, «Hugo Sánchez acecha el récord de Zarra», se podía leer en varios periódicos durante la pretemporada. Al mexicano le avalaban cuatro Pichichis en cinco años, el primero con el Atleti y los tres restantes con el Madrid, aunque en la temporada precedente cedió el trono ante el brasileño Baltazar, que le relegó a la segunda posición. A Hugo no le gustó aquello, y centró todos sus esfuerzos en recuperar la corona. Para ello, se comentaba en la prensa, contaba con una ventaja sobre Telmo Zarra, legendario delantero del Athletic, que había establecido, en la ya muy lejana temporada 1950-51, el tope goleador en una Liga española. El vasco solamente dispuso para ello de 30 jornadas, mientras que a Hugo le aguardaba una competición de 38 partidos.

 

 

Con lo que nadie contaba era con la forma en la que el ‘Manito’, efectivamente, igualó el récord de Zarra. Y es que sus 38 goles, del primero al último, cada uno de ellos, fue marcado con un solo toque. Chilenas majestuosas, faltas directas, penaltis, remates en plancha, zurdazos, derechazos, cabezazos y hasta un pase de pecho, era una auténtica máquina de practicar fútbol.

 

 

La gesta de Hugo se hizo esperar, más allá de los 39 años que habían pasado desde el registro de Zarra. Y es que Hugo necesitó hasta el último de aquellos 38 partidos de la Liga 89-90 para igualar el récord. No fue sencillo, porque, a falta de una jornada, a Hugo le separaban tres goles de la plusmarca. El Oviedo visitaba a un Bernabéu festivo (el equipo había logrado el quinto título de Liga consecutivo) y amagó con amargar la fiesta con un gol de Viñals. Parra empató y Hugo se puso a la tarea con el 2-1 (de penalti), el 3-1 (de cabeza) y el 4-2 (con la zurda). Otros tres goles al primer toque para completar la cuenta de 38 y cerrar la Liga de los 107 tantos (Aldana añadiría un quinto tanto a la cuenta blanca), un registro que estuvo vigente hasta la Liga 11-12 (121, también para el Madrid).

 

 

Un final polémico

Más allá de la polémica sanción de un partido que le impuso el Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol un 3 de septiembre de 1985 «por menospreciar a un juez de línea» en el estadio Benito Villamarín, del Betis, también hubo momentos de alta tensión con el club blanco.

El Real Madrid sancionó un 21 de abril de 1992 a Hugo Sánchez con 70 días de empleo y sueldo y un millón de pesetas de multa. Las razones del castigo fueron su negativa a ser suplente en el partido frente al Torino, el día 15 de abril en la Copa de la UEFA, y por sus fuertes declaraciones antes del encuentro frente al RCD Espanyol. Dirigentes madridistas reconocieron que se había barajado la posibilidad de reducir la sanción a un mes, pero que fue descartada por el pésimo ambiente que existe entre el jugador y sus compañeros, agravado con su negativa a acompañarles al entierro de Juanito en Fuengirola.

 

Butragueño, Juanito, Hugo Sánchez, Valdano y Martín Vázquez.

 

La junta directiva del Real Madrid facilitó la siguiente nota oficial: «A la vista del informe elaborado por el entrenador del primer equipo (Leo Beenhakker) y tras la audiencia a los interesados, la junta directiva del Real Madrid ha tomado por unanimidad el siguiente acuerdo: sancionar al jugador Hugo Sánchez con suspensión de, empleo y sueldo por un periodo de 70 días e imponerle la multa máxima establecida en el convenio de un millón de pesetas por las declaraciones efectuadas». El vicepresidente del club Lorenzo Sanz presidió la reunión de la junta por ausencia del presidente Ramon Mendoza, de vacaciones en el extranjero, a quien informó de todo el proceso de la sanción. «Mendoza nos dijo que tomásemos el acuerdo que consideráramos más adecuado», añadió el vicepresidente madridista. El castigo supuso el cierre definitivo de la etapa del jugador en el Real Madrid, al finalizar la suspensión de los 70 días el próximo 30 de junio, fecha en que se cumplía su contrato con el club. Lorenzo Sanz explicó: «Sería ¡lógico y contradictorio renovar el contrato al jugador cuando el club le acaba de castigar con la máxima sanción, como también dedicarle un partido de homenaje».

 

 

En el contrato, firmado hacía un año por casi 150 millones de pesetas, se contemplaba la posibilidad de su renovación para la siguiente temporada o un partido de homenaje valorado en más de 80 millones de pesetas. «Vamos a esperar la reacción del jugador para negociar este partido de homenaje», indicó Lorenzo Sanz. En el club madridista se esperaba una reacción airada de Hugo Sánchez, quien horas después convocó una conferencia de prensa en un hotel madrileño para exponer su punto de vista sobre la decisión tomada por el club.

Butragueño, concentrado con la selección española en Sevilla, al conocer la sanción, según la agencia Efe, comentó: «La entidad ha tomado una decisión definitiva y es mejor no decir nada más sobre este asunto. Sé lo que ha pasado entre Beenhakker y Hugo Sánchez. Tengo mi propia versión de los hechos, pero es mejor no emitir más juicios». Michel, por su parte, indicó que se trataba de una medida de la directiva del Madrid, y que no deseaba ahondar en más detalles. Su compañero de equipo Fernando Hierro subrayó que no le gustaron las declaraciones del jugador mexicano en los últimos días.

 

 

Así pues, Hugo Sánchez llegó el 30 de abril de 1992 a un acuerdo con el club blanco para rescindir su contrato, que concluía el 30 de junio. El jugador rebajó sus pretensiones económicas, solicitaba unos 120 millones de pesetas y un partido de homenaje, si bien la directiva del Madrid no quiso comentar si finalmente ofrecería al jugador la insignia de oro y brillantes que, según él, le prometió el presidente, Ramón Mendoza.

Hugo Sánchez, tras manifestar en un primer momento que acudiría a los tribunales si el Real Madrid no le abonaba todo el dinero estipulado en su contrato, reconsideró su postura y negoció su salida del club con el asesor jurídico del mismo, Juan Antonio Samper. José Manuel Sanz, representante del mexicano, señaló que su protegido tenía ofertas para jugar en España, Francia, Suiza y México. Finalmente, recaló en el Rayo Vallecano.

 

 

El partido de homenaje

Gol, gol y gol. Hugo Sánchez se despidió a ritmo de goles, el paso que le guio siempre, un 29 de mayo de 1997. Se enfundó la zamarra del Madrid, le hizo un guiño a sus compañeros de generación, reconquistó el área y se dejó llevar. Por unos minutos, el Bernabéu recuperó el aroma de los viejos tiempos. Fue ante todo la noche de Hugo Sánchez, rubricada con el sello irrepetible de sus remates, pero también fue la de Gordillo, Martín Vázquez, Butragueño, Michel… El madridismo se dio un baño de nostalgia y disfrutó como la modernidad. Chamartín rejuveneció diez años al run run de los tantos de Hugo, todos con olor al Madrid de las cinco Ligas. Eran los protagonistas de entonces, con menos músculo pero con el mismo talento: la carrera descompuesta de Gordillo por la banda izquierda, el toque sutil de Martín Vázquez, el desmarque eléctrico de Butragueño, el pase ejemplar de Michel, el sentido de la puntualidad de Hugo y su disparo letal. Invisible para los defensas, amarillo chillón para los compañeros, el mexicano volvió a demostrar su extraño don de la ubicuidad dentro del área con tres goles. El segundo, de volea, extraordinario.

Llegado el minuto 84, Hugo puso fin a su carrera. Esperó a que Gordillo, Butragueño, Martín Vázquez fueran recibiendo la ovación del madridismo. Concedió a Michel una porción de su homenaje, para el centrocampista, aunque sin tanto ruido, este era también el partido de su despedida. Y pidió a Capello el cambio. El Bernabéu coreó con estruendo el nombre del mexicano ya hasta el fin de fiesta. Al son de las rancheras, con Chamartín alumbrado únicamente por un foco de luz que seguía su paso, Hugo dio su última vuelta de honor al campo. Se iba para siempre el mejor rematador de la última década, uno de los mejores de todos los tiempos.