Hristo Stoichkov en el PSG, historia del no fichaje

 

Hristo Stoichkov estuvo muy cerca de fichar por el Paris Saint-Germain Football Club para la temporada 1992-1993, en una macro operación económica fallida en la que se implicaron el alcalde de París, Canal Plus Francia e incluso la revista Onze Mondial. Tan cerca estuvo de cerrarse que la prensa catalana anunciaba a bombo y platillo su precontrato con la entidad de la capital francesa, donde se uniría a jugadores como Patrick M’Boma, David Ginola y Valdo.

 

 

El final de temporada de la Liga española 1991-1992 para los culers fue de auténtico infarto, pese a que el Barça terminó el 7 de junio de 1992 como campeón gracias a la gesta en la última jornada del CD Tenerife, revalidando el título de la temporada anterior y consiguiendo el doblete al conquistar su primera Copa de Europa. El lunes 8 de junio era la fecha escogida por la estrella búlgara para anunciar oficialmente y de forma definitiva qué colores vestiría para la siguiente temporada tras los múltiples rumores que corrían.

El búlgaro respetó el entorno en los días previos a la decisiva jornada final ante el Athletic de Bilbao y decidió guardar prudencial silencio hasta que la Liga concluyera. El jugador y su representante, Josep Maria Minguella, se encargaron de alimentar los rumores que aseguraban que el jugador no iba a seguir en el Barça, y que cambiaría de club para trasladarse a Nápoles, Florencia o París. El club azulgrana, por su parte, estaba al corriente de la situación real en la que se encontraba su jugador, conocía su más que probable decisión, y también callaba.

 

Ya en su momento, el FC Barcelona equiparó a Hristo con los jugadores mejor pagados de la plantilla y no tenía ninguna intención de aumentarle por segunda vez el sueldo, aunque existiera el riesgo de perderlo por astronómicas ofertas llegadas desde Italia o Francia. La versión del jugador, presionado desde hacía muchas semanas e influenciado por la opinión de su manager, era distinta. Era cierto que el búlgaro pidió equipararse a los mejor pagados del plantel azulgrana y que Núñez le prometió los mismos emolumentos que en aquel entonces percibían Koeman y Laudrup, aunque no llegó a hablarse de cifras concretas. Pero poco después se supo públicamente la intención del staff azulgrana de renovar al holandés con una oferta inicial que rozaba los 150 millones de pesetas. Aquello fue el principio del supuesto fin. Minguella volvió a presentarse en las oficinas del club y reiteró que Stoichkov debía cobrar como el que más, debido a su condición de líder del Dream Team de Johan Cruyff.

La respuesta inicial fue que eso ya se había pactado y el manager del búlgaro defendió la tesis que su jugador quería la misma cifra que Koeman, pero una vez renovado este. O lo que es lo mismo, esos 150 millones de pesetas. El Barça se plantó en los 120 y fue hermético a cualquier tipo de posterior negociación, aun sabiendo que por la Ciudad Condal desfilaban dirigentes e intermediarios de clubs con ganas de gastarse mucho dinero en Hristo. Los días fueron pasando y Stoichkov, entre oferta y oferta, esperó un cambio de actitud de Núñez y sus directivos, sin duda alentado por ciertos rumores surgidos entre bastidores que aseguraban la firmeza de Joan Gaspart para convencer a Núñez de que se acabaría pagando esos 150 millones de pesetas. Pero todo siguió igual. Hristo sabía que como en el Barça no iba a estar en ningún lado, sin embargo, quedaba la duda.

 

 

Por su parte, el Paris Saint Germain, con el patrocinio económico de Canal Plus Francia y con David Ginola como gran estrella (pretendido por media Europa), intentaba convertirse en un coloso del fútbol continental, al estilo del Olympique de Marsella. Una de las personas más interesadas en el proyecto era el propio alcalde de la ciudad parisina, Jacques Chirac, quien ambicionaba desde hacía mucho tiempo que el nombre de París se paseara por toda Europa, como lo hacían Barcelona, Madrid o Milan. A estos dos protagonistas se les sumó la revista Onze Mondial, premiando a Stoichkov como mejor jugador europeo de la temporada.

Finalmente, Hristo Stoichkov en la esperada rueda de prensa reiteró que había decidido permanecer en el FC Barcelona y que no se planteaba jugar en ningún otro club hasta su retirada, momento en el que pensaba en regresar a su club de origen, el CSKA de Sofía. La realidad fue que el FC Barcelona le ofreció finalmente igualar su sueldo con el de Koeman, y todo acabó como un gran susto para los aficionados culers. El PSG, por su parte, incorporó aquel verano al liberiano George Weah, procedente del Mónaco como apuesta de futuro.

 

 

El último intento

Pasado más de medio año, el 12 de enero de 1993, Hristo se fue a París a recibir el Onze d’Or, un galardón que supuso una pequeña recompensa para el goleador azulgrana después de haber perdido la Bota de Oro, premio otorgado por France Football en virtud de las votaciones realizadas entre periodistas, ante Marco van Basten. Fue durante aquella visita cuando el París-Saint-Germain volvió a insistir en su fichaje, y el jugador rechazó la oferta por segunda vez, «en Barcelona disfruto jugando al fútbol; en ningún otro club europeo lo habría conseguido».