Baggio fallant el penalti de la final d'USA 94

Anécdotas del fútbol Vol.5: Los penaltis

Penal y gol es gol

En el patio de la escuela, teníamos una norma que decía “Penal y gol es gol”. Es decir, si un jugador cometía una falta dentro del área a un rival, pero este marcaba gol, primaba el gol por encima del penal. Lo hacíamos porque considerábamos que anular el gol y obligar a chutar el penalti perjudicaba más al rival que no le beneficiaba. ¿Qué sentido tenía, si ya había marcado?

¿Cuando se inventó el penal?

El primer jugador que chutó un penalti fue Joseph Health, del Wolverhampton, un 14 de septiembre de 1891. Es decir, ¡hace más de 128 años! El football inglés ya acumulaba 28 años de historia, pero hasta ese año no se introdujo la opción del penal. La idea de este tipo de falta la tuvo un irlandés, William McCrum, portero y directivo de la federación de su país, cansado de tanto juego sucio y manos dentro del área. Los ingleses, escépticos, no quisieron introducir el castigo de la pena máxima, hasta que en unos cuartos de final de la Copa inglesa, en un partido entre el Stoke y el Notts Country, los segundos – que iban ganando por 0 a 1 – cometieron unas manos clarísimas dentro de su área. Solución: falta y la barrera de once jugadores sobre la línea de gol. El Stoke falló y la prensa declaró el hecho como algo injusto. A raíz de estos hechos, se introdujo para la temporada 1891-92 el castigo del penal. Un año más tarde, 1893, se añadió la norma que, si un árbitro pitaba penalti en el último minuto, no se acababa el encuentro hasta que no se lanzara el penalti. Y es que en un partido del Aston Villa y otra vez el Stoke como equipo perjudicado, el portero del Aston Villa lanzó el balón a la grada y cuando ésta volvió al césped, el partido ya se había dado por terminado, sin opción de chutar el penalti.

El drama del punto fatídico

La introducción del penal permitía mejorar el juego más limpio dentro de las áreas rivales, pero también es cierto que al jugador que le toca ejecutar la pena máxima con frecuencia tiene que aguantar una presión máxima. Quién lo sufrió más, en un final de guión que podría haber firmado el mismo Hitchcock, fue Miroslav Djukic con el Super Depor de la 1993-94. Quizás nunca un penalti fallado ha tenido un final tan cruel. Cinco años más tarde, Palermo, contra Colombia en la Copa América, falló tres en un mismo partido. Quien también estaba nervioso ante los once metros, pero bastantes años antes, era Edson Orantes do Nascimiento, conocido mundialmente como Pelé. Era el 19 de noviembre de 1969: Vasco de Gama y Santos empataban a 1 en su lucha por la victoria de partido y del Robertao, antiguo campeonato brasileño. Pero más allá de lo que pudiera ocurrir en el resultado final, lo más importante era que, si Pelé marcaba, lograría el gol número 1000 de su dilatada carrera. Penal a favor del Santos: el portero argentino del Vasco, Edgardo Andrada, no pudo evitar el gol, a pesar de adivinar la trayectoria y desviar ligeramente el balón. La locura se desató en el estadio, con periodistas y aficionados saltando al campo y Pelé recordando a todos de proteger a los niños más desfavorecidos. Curiosamente, años más tarde, Romario también haría su gol número 1000 desde el punto fatídico, aunque en su caso, muchos cuestionan su manera de contar los goles, ya que incluye de categorías inferiores o amistosos.

 

Djukic coge aire. Si marca, el Depor gana su primera liga.

Arte, pilleria y otras anécdotas del punto de penal

128 años de historia del punto de penalti dan para muchas anécdotas, curiosidades y penales que son muy recordados: el penalti de Panenka (repetido por Zidane en la final del Mundial 2006), el penal de Cruyff con Jesper Olsen (repetido por Messi con Suárez y mal imitado por Pires y Henry). Sócrates, genial jugador brasileño, podía marcar los penaltis de tacón, pero no se le recuerda un gol así en un partido. En cambio, sí lo hizo Awana Diab en un amistoso Líbano – Emiratos Árabes que ganaba su selección por 2 a 5. Sin embargo, su gol de penalti con el talón no fue bien visto por los rivales, que lo consideraron una falta de respeto.

En YouTube, que siempre se encuentra de todo, se pueden ver penales en que los jugadores engañan al portero chutando con la pierna de apoyo, dando una voltereta en el aire o cayendo al suelo para levantarse inmediatamente y chutar y marcar. Quizás el penalti más divertido es el que se pudo vivir en un partido de Copa en Marruecos. Un jugador (Injaz Zakane) chuta y el portero rival (Khalid Askr) detiene momentáneamente el balón. Se levanta y saluda a su afición, pero no se da cuenta que la pelota, aún en movimiento, coge un efecto y entra en la portería. ¡Gol y estupefacción del portero!

¿Cuando se inventó la tanda de penaltis?

La tanda de penaltis, tras un partido empatado, con prórroga o sin, no tiene un origen único. En los años 50, ya se hicieron pruebas en Yugoslavia e Italia. En España, la primera tanda de penaltis se vivió en el Trofeo Ramón de Carranza de Cádiz entre el FC Barcelona y el Zaragoza, pero siete años antes, en 1955, en La Coruña, en un partido de homenaje, contra Vasco de gama, ya se contemplaba en el reglamento hacer uso de la tanda de penaltis si era necesario.

En 1970, después de que Italia pasara a la final de la Eurocopa 68 por sorteo tras empatar a 0 con la URSS, un árbitro alemán -Karl Wald- recomendó la introducción de la tanda de penaltis como método más justo que no el lanzamiento de una moneda o la repetición de un partido. Aun así, la final de la Copa de Europa de 1974 entre el Atlético de Madrid y el Bayern de Munich se decidió en un partido de repetición, tras el empate a 1 del primer partido. Fue la final de la Copa de Europa más larga de la historia.

La Eurocopa de 1976 se decidió entre checoslovacos y alemanes en la tanda de penaltis con el famoso tiro de Panenka. Ocho años más tarde, en 1984, en plena hegemonía inglesa a nivel de clubes (sólo rota por el Hamburgo la temporada anterior), el Liverpool venció la primera Copa de Europa decidida por penales al Olímpico de Roma con un histriónico y estelar Bruce Globelaar.

 

Bruce Grobelaar haciendo el numerito de las “spaghetti legs” para desconcentrar su rival.

Finales que se han decidido en la tanda de penaltis

Dos años después de Roma, el FC Barcelona sufriría el infierno de Sevilla y el acierto de Helmuth Duckadam (después me extenderé, hablando de Urruti). Fue la primera final sin goles en 120 minutos. En 1988, el PSV también ganó por penales al maldito Benfica (no ha ganado otro título europeo desde que destituyó a Béla Guttman 1962) después de un 0 a 0 al final de la prórroga. La temporada 90-91, también con 0 a 0 al final del tiempo de juego, el Estrella Roja de Prosinecki, Savicevic y Belodevici venció al Olimpique de Marsella de Papin. Ya en formato Champions, la Juve dobló al Ajax de Van Gaal en 1996; Bayern de Kahn al Valencia de Cañizares (2001), Milan a la Juve (2003), Liverpool al Milan (2005), Manchester United a Chelsea (2008), Chelsea Bayern (2012) y Real Madrid en el Atlético de Madrid (2016). En total, 11 finales.

En cuanto a Mundiales, sólo dos ediciones han llegado a la ronda fatídica: el Mundial de Estados Unidos 1994 fue el primero en decidirse desde el punto fatídico con victoria de Brasil en Italia. En 2006, Italia vencía por penales a Francia del expulsado Zidane. Con respecto a la Eurocopa, sólo la referenciada final de 1976 del mítico Panenka se resolvió desde los 11 metros.

En la Libertadores, 12 ediciones se han resuelto por penales, con récord de 4 ediciones consecutivas decididas por los 11 metros (de 1999 a 2002). La Copa América ha visto llegar la final en los penaltis 4 veces.

Cuando el punto de penalti parece no estar en condiciones

Una cosa es que el ganador se determine desde el punto de penalti y otra es que el punto de penalti determine el ganador. En los cuartos de final de la Eurocopa 2004, Portugal e Inglaterra habían empatado a 2 después de la prórroga. En el primer lanzamiento, David Beckham lanzó el balón a las nubes y, tras un gesto de rabia, miró hacia el punto de penalti como si no estuviera en condiciones. Curiosamente, otro estilista del balón, el portugués Rui Costa hizo el mismo gesto de Beckham al fallar su penal de la misma manera.

Pero quien más maldijo el terreno de juego en un penal fue John Terry en la final lluviosa de Champions de 2008, entre Chelsea y Manchester: el equipo blue lo tenía todo a favor para alzar su primera orejona después de que Cristiano fallara por reds, pero justo en el último penalti, su capitán John Terry resbaló en el punto fatídico y su disparo fue al palo y fuera. Después Anelka fallaría su tiro y la copa volaría hacia Manchester. Afortunadamente para el capitán blue, cuatro años más tarde, el Chelsea ganaría su primera Champions, si bien Terry no pudo disputar la final, sancionado por la expulsión sufrida en las semifinales en el Camp Nou.

 

Un resbalón inoportuno de John Terry impidió que el Chelsea ganara la Champions ante los “reds”.

Destrozar el punto de penal

Conscientes de la importancia del estado del punto de penalti, algunos jugadores han optado por destrozarlo a patadas para que el rival no encuentre una posición cómoda para el balón. Marwin Hitz, portero suizo del Ausburgo, pisó el punto de penalti mientras protestaba al árbitro. El jugador del Colonia, Modeste, resbaló y falló. Finalmente el Ausburgo ganó 0 a 1. También pasó al partido de cuartos de final de la Champions 2017-18 cuando los jugadores de la Juventus comenzaron a destrozar el punto fatídico antes de que chutara Cristiano, pero este no falló.

“Urruti t’estimo!”

No puedo dejar, si hablamos de penaltis, de referirme a Urruti. La famosa frase de Joaquim Maria Puyal, Urruti te quiero, fue cantada después de que el portero culé detuviera el penalti al gran “Mágico” González, entonces en las filas del Real Valladolid, y que dio al Barça la liga 1984-85. Después de parar el penalti, Urruti chuta el balón hacia el medio campo, Gerardo se le abraza, Víctor le da una palmada de felicitación, y ya solo, tras el “Vamos” suelta una “botifarra”.

Dos años antes, el 26 de enero de 1983, el Barça jugaba la vuelta de la Supercopa de Europa contra el Aston Villa (vigente campeón de la Copa de Europa). Los azulgranas habían ganado en la ida por 1 a 0, resultado que se repetiría a favor de los locales a la vuelta. En la segunda parte de la prórroga, penalti a favor del Aston Villa. Gordon Cowan chutó el penalti, Urruti lo desvió, pero el rebote le volvió a Gordon que remató y marcó el 2 a 0. Urruti se levantó y en plena tensión le dio una patada que actualmente conllevaría roja directa y varios partidos de sanción. Vio la amarilla. Vale la pena ver el vídeo del penal por YouTube. Eran otros tiempos. Incluso, un jugador local bromeaba con Urruti de pelearse a puñetazos.

El 7 de mayo de 1986 es una fecha desgraciadamente inolvidable por el barcelonismo. El equipo de Terry Venables partía como favorito en la final de la Copa de Europa contra un desconocido Steaua de Bucarest. Pero por primera vez en la historia, los 120 minutos de juego no vieron ningún gol. Peor aún, en la tanda de penaltis, se vio como los 4 primeros disparos (dos por equipo) eran parados por los porteros Urruti y un enorme Duckadam, enorme por la envergadura y porque hizo lo imposible: detener todos los penales. Triste final cruel para un porterazo como Urruti.

 

Helmuth Duckadam, heroe de la final de la Copa de Europa de 1986.

 

Tres semanas antes, en la famosa semifinal contra el Göteborg, Urruti tuvo un protagonismo inusual, tal vez más repetido. Después del famoso hat-trick de Pichi Alonso, se llegó a la tanda de penaltis. Era el quinto penalti del Göteborg que, si marcaba, llegaba a la final, ya que Carrasco había fallado. Urruti lo detuvo. Pidió calma a todo un Camp Nou en pie y eufórico. Había que chutar el quinto penalti para empatar la eliminatoria a cuatro. Tras unos segundos de incertidumbre en el que no quedaba claro cuál culé chuta, ¡finalmente fue el mismo Urruti quien lo hizo! ¡Un portero! ¡Golazo y eliminatoria empatada a 4! Posteriormente, se acercó al portero rival (ahora no lo dejarían hacer) y le recomendaba chutar el sexto penalti. Urruti desprendía una enorme calma, pillería, humor … aunque lo que se jugaba el Barça. Después de segundos eternos, aparece el joven jugador rival, le acaricia la cabeza, le hace broma, le tira el balón y éste falla. Los recoge pelotas saltan al campo (no se ve a Guardiola aún) y Urruti pide calma porque todavía debe marcar Víctor. Carrasco que se ha pasado todo el tiempo nervioso y llorando corrió a abrazar Urruti. ¿Qué le dice Carrasco? Urruti se gira a los árbitros moviendo las manos como diciendo “¡Ya está!”, Pero los árbitros no caen en la trampa. Falta que chute Víctor, marque y que un joven recoge pelotas entonces desconocido de nombre Pep Guardiola salte y le abrace. Después, ¡la historia!

 

Urruti, leyenda del FC Barcelona.

 


Jaume Clavé