Hidetoshi Nakata amb la samarreta del Perugia

Hidetoshi Nakata, la leyenda nipona de la ciudad italiana de Perugia

 

Octubre de 1998, la Piazza dei Miracoli de Pisa repleta de turistas de alrededor del mundo, y yo uno de ellos. Un joven de 16 años preparándome para llegar al final del siglo XX, afrontando imaginariamente lo que supondría ser un ciudadano de principios de siglo mientras escuchaba Blur con mi Discman. Detrás de mí la imponente figura de una torre a punto de caer, famosa porque nunca caía o no la dejaban caer, seguramente por las estructuras que la sujetaban y por “el sapere come fare” y el “amore” de los antiguos albañiles y arquitectos italianos. Y es que la Toscana ya lo tiene eso, hace bonitos incluso sus defectos gracias a su gente y paisaje.

Pero aquel atardecer entre surrealistas divagaciones de adolescente que disfrutaba del viaje de fin de curso, solamente una cosa me llamó la atención de verdad, y no era precisamente el enclave histórico que estaba visitando, ni ese olor a pizza recién hecha que me enamoraba … Era una camiseta de fútbol que sobresalía ligeramente por encima del resto en una pequeña parada dedicada al Calcio. Sus colores: blanco, rojo y gris, me lo anunciaban, ¡acababa de encontrar la camiseta del recién ascendido Associazione Calcio Perugia! Y encima con el dorsal número 7 y las letras N, A, K, A, T, A, ¡su superestrella! Aunque no era la camiseta original de la marca GALEX no dudé en pagar las liras italianas que me pidieron, era la camiseta de uno de mis jugadores favoritos, ¡el emperador japonés que sometió futbolísticamente por primera vez la opinión europea!

 

 

Desde el hallazgo de la camiseta del Perugia mi admiración por la figura de Hidetoshi Nakata se vio reforzada, y desde entonces podía disfrutar el doble de sus atrevidos regates, de su visión de juego vertical y de su liderazgo en el campo, no solamente sobre el césped italiano sino también con la selección japonesa, a la que había liderado solo unos meses antes en el Mundial de Francia.
Hidetoshi, para los amigos, nació un 22 de enero de 1977 en Kōfu, capital de la prefectura japonesa de Yamanashi, situada en el centro de la isla, en una cuenca rica en viñedos, que también destaca por ser uno de los núcleos comerciales de la industria textil y del vidrio de Japón.

Comenzó a jugar al fútbol de delantero centro en categorías escolares de esta prefectura, y en pleno Mundial de Estados Unidos disputó con la escuela estatal de Nirasaki el Campeonato Nacional de Fútbol Japonés para Institutos. A raíz de su espectacular actuación fue convocado por la selección de fútbol de Japón para el Campeonato Juvenil de la AFC sub-19, celebrado ese mismo año en Indonesia, y donde perdió en la final ante Siria.

Su talento innato le llevó a poder iniciar su carrera profesional con solamente 18 años, y así fue en 1995 cuando firmó su primer contrato profesional con la escuadra del Bellmare Hiratsuka (ahora Shonan Bellmare) de la J. League, con la que cambiando a su nueva posición como enganche, pudo ganar a nivel individual el título de mejor jugador de la Confederación Asiática de Fútbol dos años consecutivos, ya nivel de club la Recopa de la AFC en 1996.

 

 

Con la selección absoluta de Japón ganó la Copa Dinastía, y la lideró en la consecución de la primera clasificación para un Mundial de fútbol, el de Francia 1998. A pesar de la pobre actuación de los japoneses en la competición mundialista ante los argentinos, jamaicanos y croatas contra los que no pudieron conseguir ningún punto, y solamente 1 gol, Nakata fue su jugador más destacado, consagrándose a nivel internacional y llamando la atención de los clubes europeos que quedaron maravillados del potencial de aquel joven de únicamente 21 años.

 

 

Con este poder mediático emergente e imparable en Japón, y ahora ya conocido a nivel internacional, gracias a su actuación mundialista, ni la prácticamente nula cultura europea de importar jugadores japoneses evitó el salto definitivo de Nakata al viejo continente. En agosto de 1998 la escuadra del modesto AC Perugia, recién ascendido a Serie A, lo fichó por 4 millones de dólares convirtiéndolo en el segundo japonés que probaba suerte en la siempre difícil liga italiana (el primero fue la leyenda en activo Kazu Miura que tuvo un paso desafortunado por el Génova).

El club de la ciudad de Perugia es un club histórico del Calcio más humilde (13 temporadas en la Serie A) acostumbrado a forjar y disfrutar de los últimos años de superestrellas, algunas de la talla de Paolo Rossi, Angelo di Livio, Gennaro Gatusso, Marco Materazzi, Fabrizio Ravanelli, Ibrahim Ba, Ze María, Óscar Córdoba y Zalayeta entre muchos otros.

El nipón se convirtió rápidamente la estrella del equipo italiano, haciendo vibrar a la afición del Renato Curi, con un inspirado debut en la primera jornada de liga frente a la Juventus de Turín, donde los periodistas japoneses lo convirtieron en un verdadero espectáculo mediático. Ese día su equipo terminó perdiendo 3-4, pero él marcó dos goles. Durante el resto de la temporada, destacó como uno de los mejores jugadores de la plantilla, con 33 partidos disputados y 10 goles, que sirvieron para la soñada permanencia.

Cabe destacar que la “nakatamanía” permitió al Perugia convertirse en el primer equipo italiano de la historia en vender 80.000 camisetas en Japón y otras 10.000 en el este asiático (China y Corea del Sur, en especial). Los “grifoni” además obtuvieron 2.7 millones de dólares por la venta de los derechos de televisión de sus partidos en Japón y 1,7 millones en concepto de explotación de marketing del jugador.

 

 

La siguiente temporada se consolidó firmemente como una de las estrellas más brillantes del Calcio, con 15 asistencias y dos goles durante la primera vuelta, que llamaron la atención de clubes italianos de más prestigio.Y así fue como llegó su previsto adiós a los “grifoni”, que tuvieron que despedirse de su estrella nipona entre lamentos pero con el bolsillo lleno (15 millones de euros de traspaso). El AS Roma contrató a Nakata para luchar por el deseado Scudetto, con una super plantilla liderada por la leyenda Francesco Totti y Vincenzo Montella, y dirigida por Fabio Capello. El rendimiento final del equipo romano distó mucho del esperado, consiguiendo una discreta sexta posición.

 

 

Aunque su paso por el AC Perugia duró poco más de una temporada y media, se ganó como nadie el cariño de la ciudad y de los aficionados del club, y aún hoy en día se le reconoce como una leyenda local. ¡”Tanti auguri Hidetoshi“!

 


Albert Traguany