Hervé Renard, el rey nómada de los banquillos exóticos

 

Aunque Hervé Renard no pasará a la historia por su trayectoria como defensa titular en el AS Cannes de Zinedine Zidane, donde jugó entre 1983 y 1990 antes de retirarse a los 30 años de los terrenos de juego, sí que lo hará por su espectacular, exitosa y original trayectoria como entrenador.

Su interminable periplo por los banquillos más exóticos se inició en 1999, dirigiendo al modesto SC Draguignan, un conjunto amateur francés con el cual consiguió 2 ascensos consecutivos (de la sexta a la cuarta división francesa), y que le sirvió para que el mítico Claude Le Roy se fijara en su talante y le ofreciera la posición de fiel escudero. Le Roy por aquel entonces era un de los entrenadores más valorados por su conocimiento y atrevimiento, había llevado a Camerún a ser finalista de la Copa África en 1986 y a ser campeón dos años más tarde. Su trabajo como formador de futbolistas en países poco desarrollados también le habían abierto las puertas de AC Milan y el PSG, donde trabajó como consejero y director de fútbol en los años 90.

 

 

Etapa formativa al lado de Claude Le Roy

Así pues en 2002 Hervé decidió unirse como segundo de Claude Le Roy en el Shanghai COSCO, en el que solo estuvieron una sola temporada antes de poner rumbo a Vietnam. Tras un breve paso por el Song Da Nam Dinh vietnamita y una etapa de dos años evitando el descenso de la tercera división francesa con el AS Cherbourg volvieron a Europa para entrenar al Cambdrige United en la cuarta división inglesa. Al año siguiente, se incorporaron al AS Cherbourg, que jugaba en el Championnat National (tercer nivel de Francia), donde permanecieron dos temporadas hasta que decidieron poner rumbo a África. Aunque ni Claude ni Hervé no son, ni mucho menos, los primeros entrenadores europeos que hacen carrera en el continente africano, sí que se han diferenciado de la inmensa mayoría de sus colegas entrenadores extranjeros al integrarse en la cultura de cada país, ante todo insistiendo en vivir en el país que los emplea.

En septiembre de 2006, Le Roy y Renard firmaron como nuevo cuerpo técnico de Ghana. Su mayor logro llegó en febrero de 2008, después de llegar a semifinales de la Copa África, y conseguir que Ghana escalara hasta la 14ª posición en el ranking FIFA, su posición más alta de la historia. El mayo de 2008 Renard y Le Roy, no solamente dejaron Ghana, sino que rompieron de forma amistosa su vinculación, el primero fichó como seleccionador de Zambia, y el segundo por el RC Strasbourg.

 

 

Empieza el heavy metal

Tras dos años de duro trabajo y pocos resultados, en la Copa África 2010 Renard llevó a Zambia a los cuartos de final por primera vez en 14 años. Este gran logro le llevó a convertirse en el director técnico de Angola donde permanecería menos de un año antes de volver al fútbol de clubes, para dirigir al USM Alger. Su trayectoria en Algeria sería breve, y fruto de la nostalgia volvió al seleccionado zambiano para empezar a escribir los mejores años de su historia, 2011-2013.

A partir de 2012, Hervé Renard se convirtió en el entrenador invencible de la Copas de África. Logró lo imposible con Zambia, cuando rompió todos los esquemas al alzar el título de campeón en 2012. En la final, vencieron a la todopoderosa Costa de Marfil por penales, selección a la que acabaría dirigiendo posteriormente. El título fue dedicado a los 18 jugadores zambianos que murieron en un accidente aéreo en abril de 1993, ya que el avión se estrelló a pocos kilómetros de donde se jugó la final en Gabón. Apenas el francés recibió la medalla de oro, se la quitó de su cuello y la colocó a Kalusha Bwalya, quien era el presidente de la Federación de Fútbol de Zambia y figura de aquel equipo víctima de la tragedia.

En la edición de 2013 fueron eliminados en primera ronda, pero su adiós en la fase de grupos fue después de tres empates. En octubre de ese mismo año fue nombrado entrenador del Sochaux, un equipo en apuros en la Ligue 1 con solamente siete puntos en sus primeros 12 partidos. Después de reclutar sabiamente, trayendo a jugadores que no eran de su propiedad -como Nathan Sinkala y Stoppila Sunzu, de su histórica selección de Zambia-, Renard demostró a sus hombres que estaba preparado para la lucha, uniéndose regularmente a ellos en el gimnasio y comiendo con ellos los días de partido. A medida que la temporada se acercaba a su emocionante desenlace, la revolución de Renard había acumulado el décimo mejor promedio de puntos por partido de la liga, pero aún necesitaba una victoria en la última jornada de la temporada contra el Evian, que le aventajaba en un punto, para sobrevivir. Cuando entró el tercer gol sin respuesta del Evian, Renard no pudo hacer nada. En el terreno de juego, tras el pitido final, fue a felicitar a su homólogo Pascal Dupraz, y le dejó la advertencia de que volvería la temporada siguiente: efectivamente, volvió, pero solo después de la gloriosa estancia con Costa de Marfil…

 

 

La leyenda africana

Así pues, tres años más tarde, volvía a África para dirigir a la poderosa Costa de Marfil, y esta vez el ambiente era muy diferente. La frustración contenida de un grupo de jugadores de tanto talento -que había perdido ante la Zambia de Renard en Gabón- tras no poder ganar su título continental, a pesar de haber estado a punto de hacerlo, se liberó después de que acabaran ganando la final de la AFCON en la tanda de penaltis a la tercera oportunidad. El técnico francés reconstruyó la estructura de una selección que contaba con una generación de grandes jugadores, pero no lograba dar en la tecla con el funcionamiento y se adjudicó la Copa África de 2015, convirtiéndose así en el único entrenador de la historia que ha sido capaz de ganar dos Copas de África con dos selecciones distintas. Tras lograr el milagro con Zambia en 2012, devolvió la ilusión a Costa de Marfil 23 años después. Las celebraciones marfileñas estuvieron llenas de bailes y risas, y su seleccionador se convirtió en el protagonista, desnudo hasta la cintura y dirigiendo las celebraciones ante los aficionados, con sus jugadores siguiendo todos sus movimientos. En un momento dado, incluso se subió al hombro a Yaya Touré, aficionado a las tartas de cumpleaños, y lo llevó por el campo, a pesar de que una semana antes había criticado la contribución de su capitán en los primeros compases de la competición. Renard se convertía así en el único entrenador extranjero que ha ganado la Copa Africana de Naciones con más de una nación -algo que ni siquiera su gran mentor Claude LeRoy pudo conseguir-.

 

 

Y el gran secreto de su éxito no fue otro que su camisa blanca, un amuleto que nunca cambia y que siempre lleva cuando juega un partido:”Esta camisa me ha dado suerte siempre, así que lo único que me preocupa realmente, antes de cada partido, es que esté limpia para poder usarla. Uno no debe correr riesgos innecesarios”, ha señalado en alguna ocasión el francés. Después de ese gran logro volvió a Francia a principio de la temporada 2015-2016, se hizo cargo del Lille, pero se marchó después de solo 13 partidos, tras no haber conseguido galvanizar a un equipo que había perdido a Divock Origi y Salomon Kalou, y que se tambaleó hasta el 16º puesto a principios de noviembre.

En 2016 asumió el cargo de seleccionador de Marruecos a principios de este año, y en sus dos primeros partidos venció en casa y a domicilio al país mejor clasificado de África en ese momento, Cabo Verde, convirtiéndose en el primer país clasificado para la AFCON del año siguiente en Gabón. El combinado marroquí llegó a cuartos de final de la Copa África, donde cayó eliminado a manos de Egipto. Posteriormente, la suerte acompañaría a Hervé con la consecución de la clasificación de Marruecos para el Mundial de 2018, 20 años después de su última participación, un éxito que propició la renovación de su contrato hasta 2022. Marruecos no pasó a octavos de final del Mundial de Rusia porque quedó última de su grupo. Perdió por la mínima con Irán y Portugal, quedando eliminada; y obtuvo un empate a 2 con España, campeona del mundo en 2010. El 21 de julio de 2019, tras la eliminación de Marruecos en octavos de final de la Copa África, Renard anunció su dimisión y puso rumbo a su penúltima aventura en Arabia Saudita.