CD Logroñés Las Gaunas

¡Goool en las Gaunas! la leyenda del CD Logroñés

Carrusel radiofónico

¡Goool en Las Gaunas! no es solo un gran libro de Javier Triana sobre el CD Logroñés. Es una frase que, para los amantes del fútbol retro, de antes de la Liga de las Estrellas, nos lleva a una época en que todo era diferente. Muchos de los partidos se jugaban en el mismo horario, para que prevalecía el aficionado de grada al espectador de audiencia televisiva, la radio en la tele, los cromos a la venta de camisetas … A finales de los ochenta y principios de los noventa, apenas se podían ver partidos enteros por la pequeña pantalla y, si queríamos saber de otros equipos o jugadores, solamente había la opción de la radio (o los resúmenes televisivos las noches del domingo). Y fue en este contexto de carrusel radiofónico que la expresión ¡Goool en Las Gaunas! se hizo trending topic de la época por la simpatía que despertaba la frase y el equipo que jugaba en ese campo: el CD Logroñés.

 

Un sueño de primera

El Club Deportivo Logroñés pudo alargar el sueño de jugar en primera durante nueve temporadas (ocho de ellas consecutivas) desde 1987/88 a 1994/95 y posteriormente la 1996/97 (la primera Liga de las Estrellas). En las dos primeras temporadas, el equipo consiguió unas meritorias decimotercera y decimocuarta posiciones. En la temporada 1989/90, se quedó a dos puntos de la UEFA, clasificándose en séptima posición, su mejor campaña. Las dos temporadas siguientes terminó en décima posición, convirtiéndose en un equipo modesto de media tabla, de zona tranquila. En cambio, en las temporadas 1992/93 y 93/94, el equipo se salvó in extremis de las plazas de promoción de permanencia. Finalmente, una nefasta 94/95 llevó al equipo a su primer descenso. Un año más tarde, el equipo volvía a primera para disputar la primera Liga de las Estrellas (96/97) que, por último año, contaba con 22 equipos. El equipo de la Rioja no pudo evitar un nuevo descenso, abandonando definitivamente el sueño de primera.

Señor Gol

Sobrevivir a primera no es sencillo y es clave contar con un delantero que garantice un mínimo de 12-15 goles. Tal y como apunta Javier Triana al recomendable ¡Goool en las Gaunas !, Logroñés leído al revés, de derecha a izquierda, es Señor Gol. ¡¡¡Brutal juego lingüístico-futbolístico!!!

Los aficionados del modesto CD Logroñés pueden presumir que en sus filas militaron históricos hombres tanto que permitieron alargar el sueño y ofrecer alegrías del domingo. El año del debut en primera, el hombre gol fue el uruguayo Amaro Nadal, fichado del Sevilla, con 8 goles. La temporada siguiente, otro uruguayo, exRiver (con Intercontinental y Copa América en el currículo), Antonio Alzamendi marcó 9 goles. La mejor temporada del CD Logroñés contó con el veterano exathletic Manuel Sarabia (12 goles) y el ex atlético Quique Setién (9 goles) como máximo artilleros. Anton Polster, exSevilla, va casi monopolizar el premio del gol y marcó 14 goles en la 91/92. En la temporada siguiente, el equipo -Orfeó de gol- ocupó durante 12 jornadas la última posición y cuando parecía que la permanencia sería una utopía, una oportunidad única permitió fichar un desconocido Oleg Salenko, que por permisos laborales no podía jugar con el Tottenham. El ruso levantó a la grada de Las Gaunas desde el principio, y sus 7 goles en 16 jornadas (máximo goleador del equipo) permitieron salvar el equipo in extremis. La 93/94, Salenko jugó toda la temporada, marcando el récord de 16 goles, una racha que mantuvo en el Mundial de Estados Unidos, convirtiéndose junto con Hristo Stoichkov, como máximo anotador con 6 goles.

 

Otros nombres propios

El CD Logroñés no solamente tenía grandes delanteros. En sus filas, jugaron reconocidos jugadores como Oscar Ruggeri (campeón del Mundial de México 1986), Cristóbal Parralo, Santi Aragón, Julen Lopetegui, Andoni Cedrún, Ochotorena, José Ignacio, Poyatos, Dejan Markovic, Salva y Marcos Alonso, entre otros. Miguel Angel Lotina, más reconocido por su trayectoria como entrenador, formó parte de la plantilla, el año del debut, así como un jovencito Raúl Ruiz, colaborador de Canal Plus desde el reportaje cuando militaba en el Numancia.

Pero si hay un nombre que muchos aficionados del fútbol retro vinculan al equipo de La Rioja, este es el Tato Abadía. Dentro del campo, el centrocampista era todo entrega, lucha y compromiso con el equipo. Fuera del campo, se convirtió (y se mantiene intacto) en un símbolo de jugador humilde, modesto, y -con su calvicie y el bigote poblado- en el jugador pre metrosexual que no busca la admiración de nadie, pero que consigue el afecto de muchos.

 

 

Los entrenadores

El banquillo de Las Gaunas también pudo contar con entrenadores de renombre. El año del debut, el equipo fue dirigido por Jesús Aranguren, el artífice del ascenso a primera. La temporada 1988-89, comenzó de forma fulgurante con 4 victorias en cinco jornadas. Sin embargo, trece jornadas consecutivas sin ganar condenaron un jovencísimo Jabo Irureta. Fue sustituido por Carlos Aimar, pero por problemas burocráticos, tuvo que dejar el cargo, ocupado por Nano (Fernando Ramos), hombre de la casa, sin más experiencia en primera. José Luis Romero, que entrenó al Barça un partido (temporada 82-83, entre Lattek y Menotti), dirigió el equipo en la mejor temporada de la historia con la séptima posición. Romero se fue a Betis y Cádiz (en ambos casos, con descenso) y llegó el excéntrico y brillante David Vidal. Fue el entrenador con más partidos en el Logroñés en primera (dos temporadas enteras y doce jornadas de la 92/93).

Lotina sustituyó Vidal durante 2 partidos, a la espera de Carlos Aimar (de nuevo) que se hizo famoso por los fuertes golpes en el pecho de los jugadores antes de entrar en el campo. El argentino dirigió al equipo en tres etapas (5 partidos en la 88/89, el tramo final de la 92/93, la 93/94 entera y, de nuevo, el tramo final de la 96/97, última temporada del equipo a primera). La temporada del primer descenso, el equipo contó con 5 entrenadores y ya a segunda con un joven Juande Ramos, que después de subir de nuevo a primera, optó por el Barça B. Miguel Ángel Lotina, ex jugador del equipo, después de su exitosa aventura en Numancia, aceptó el reto de dirigir el CD Logroñés en la Liga de las Estrellas, pero la aventura duró 10 jornadas.

 

 

Las Gaunas, un antes y un después

Pero si algo recuerdan los viejos aficionados del fútbol retro, es que Las Gaunas era un estadio singular, inolvidable. Pequeño como era, muchos partidos contaban con una extensa capa de barro justo en las porterías, desde la línea de gol hasta el penalti. Andoni Cedrún, cuando era portero del Zaragoza, lo sufrió y también la Quinta del Buitre, primero, y el Dream Team culé después, que si querían ganar, no debían sudar la camiseta, ¡la tenían que embarrar!

Los entrenadores locales, cuando llegaban los dos grandes, se las ingenia para minimizar el daño. Acortar el campo o regarlo hasta enfangarlo. El bueno de Vidal fue más ingenioso. Era la temporada 91/92, y el Barça (tres días antes del mítico partido en Kaiserlautern) se presentaba en Las Gaunas con ganas de rehacer un inicio de liga errático. Pero el balón no corría al ritmo que quería Cruyff. Llamó a Guardiola y le pidió que la moviera más rápido, y Pep le respondió que no se veía el balón. ¡El césped era muy alto! El holandés mirar al banquillo local y le hizo un gesto a Vidal («Qué caradura eres») y este no pudo evitar reír. ¡¡¡Había mandado no cortar el césped en dos semanas!!! Su trampa fue exitosa, ya que consiguió un empate a 2, una de esas hazañas que recuerdan los aficionados  de un fútbol de tiempos pretéritos.

 

 


Jaume Clavé