«Garrincha, una estrella solitaria», la película

 

Año 1980, la escuela de Samba Mangueira, una de las más grandes de Rí­o de Janeiro, homenajea a uno de los í­conos del “futebol” brasileño: “Garrincha”. Entre la música el erotismo y las luces del Carnaval vemos cómo el futbolista de 46 años es llevado en un carro especialmente preparado para él.

Sin embargo el í­dolo ya no es la gloria de antaño. Acaba de salir de un internado donde se estuvo rehabilitando por alcoholi­smo, y luce abatido por las drogas que lo mantienen en pie. Garrincha fue el mito del pueblo brasileño, y en 1962 fue reconocido como el mejor futbolista del Mundial. Poco a poco el Carnaval real se ve mezclado con el de su vida. Todos sus triunfos y glorias de juventud se pierden entre sus miedos y sus derrotas.

 

 

Así empieza el film biográfico “Una Estrella Solitaria” (2003), del director Milton Alencar Jr, mostrándonos los últimos compases de la vida de Manuel Francisco dos Santos (interpretado por André Gonçalves), y mezclando flashbacks de su pasado glorioso como futbolista. Un jugador que vivió un auténtico infierno personal tras su retirada de los terrenos de juego. El considerado mejor driblador de la historia del fútbol nació un 28 de octubre de 1933 en Pau Grande (Río de Janeiro), y murió un 20 de enero de 1983 en Río de Janeiro.

Su trayectoria como futbolista lo llevó a jugar en el LecPan Grande (1948 – 1952), Botafago Río (1953 – 1964), Corinthians São Paolo (1965 – 1968), Junior de Barranquila, Colombia (1968), Flamengo (1969), Red Star Paris (1971/72), y Olaria Río (1972). Fue internacional con Brasil en 54 ocasiones y marcó 34 goles vistiendo la camiseta de la canarinha. Campeón del mundo en 1958 y 1962 y finalista en 1966. Para la memoria de los amantes del fútbol histórico queda el dato que nos certifica que Brasil no perdió nunca en ninguno de los partidos internacionales en los cuales participaron Pelé y Garrincha juntos. Pelé dijo una vez: “Sin Garrincha nunca me hubiera consagrado tricampeón mundial”.