Fudbalski Klub Sarajevo, fútbol a pesar de todo

 

En 2020 la mayoría de aficionados al fútbol que vieron la serie «Kalifat» de Netflix, no pasaron por alto un detalle 100% futbolero, al más puro estilo Paolo Sorrentino. Una de las protagonistas, la policía bosnia Fatima (sueca de adopción) viste la camiseta del Fudbalski Klub Sarajevo en dos de sus episodios.

Lo hace con el número 9 a su espalda, un dorsal que fue propiedad durante muchos años del mejor jugador de la historia del club, Ferhatović. Un claro guiño del director bosnio Goran Kapetanović al equipo de su ciudad natal, al que siempre ha confesado un amor incondicional, y al que ahora ha podido regalarle un pequeño trozo de fama internacional.

 

 

El FK Sarajevo fue el equipo más exitoso de Bosnia y Herzegovina en los tiempos de la antigua Yugoslavia, y uno de los tres mejores tras la independencia. Durante la guerra fue la máxima representación del fútbol de Bosnia y Herzegovina, viajando por todo el mundo en una gira obligada.

El Fudbalski Klub Sarajevo se fundó en 1946 curiosamente con el nombre de SD Torpedo, después de que dos equipos ya existentes, el Udarnik (Vanguardia) y el Sloboda (Libertad), decidieran unir sus fuerzas. Se eligió el granate como color principal, ya que todos los colores “comunes” estaban ya “cogidos” por otros clubes.

 

 

El Sarajevo, llamado así desde 1947, ganó su primer campeonato en la antigua Yugoslavia en 1967, dejando atrás el Dinamo de Zagreb segundo, dos puntos por debajo. Fue la última temporada del legendario delantero Asim Ferhatović en el club, una figura tan destacada en la historia del Sarajevo que, tras su repentina muerte en 1987 (sufrió un infarto al día siguiente de cumplir 54 años), el club rebautizó su estadio con su nombre.

 

 

Ferhatović marcó 126 goles en partidos oficiales con el Sarajevo, desde 1951, hasta el verano de 1967, cuando se retiró. Pasó toda su carrera en el Sarajevo, excluyendo un breve paso por el Fenerbahçe, en 1963. Poco después de fichar por el club turco, les pidió que le permitieran volver a Sarajevo, diciendo que era el único equipo en el que realmente quería jugar.

Ferhatović aun hoy día es el máximo goleador histórico del club si se tienen en cuenta los goles marcados solo en partidos oficiales. Dobrivoje Živkov marcó un total de 212 goles con el Sarajevo de 1950 a 1961, pero esta cifra incluye también los goles en partidos no oficiales (la cuenta de Ferhatović, incluyendo los partidos no oficiales, asciende a 198).

 

 

Otro jugador histórico de este conjunto bosnio fue Ibrahim Biogradlić, quien, curiosamente, empezó y terminó su carrera cuando Ferhatović empezó y terminó la suya (1951, 1967). Biogradlić, un excelente defensa, jugó 404 partidos oficiales, 646 si alguien tiene en cuenta también los no oficiales, siendo el jugador que más partidos disputó con el FK Sarajevo.

 

 

Después de aquel triunfo de 1967, Sarajevo tardó 18 años en celebrar otro título nacional, ganando de nuevo la Primera Liga Yugoslava en 1985. Esta vez, fue otro equipo croata, el Hajduk Split, el que quedó segundo. Inmediatamente después se marcharon figuras clave de la plantilla, la mayoría de las cuales se trasladaron al extranjero, por lo que el Sarajevo no pudo repetir su éxito la siguiente temporada.

 

 

Una vez que estalló la guerra en la antigua Yugoslavia, cuyas escenas más abominables tuvieron lugar en Bosnia y Herzegovina, el Sarajevo pasó una buena cantidad de tiempo jugando partidos amistosos en el extranjero, ya que era imposible celebrar un campeonato propiamente dicho en BiH, mientras durara la guerra. Desde que terminó el conflicto y todas las partes implicadas consiguieron reunirse y crear una única liga en la que todos los clubes de Bosnia y Herzegovina pudieran y pudieran competir, el Sarajevo ha luchado por mantenerse en la cima, perdiendo ese puesto frente a su rival de la ciudad, el Željezničar.

Como ya se ha dicho, el Sarajevo sigue siendo un club estrechamente vinculado a la comunidad local, contribuyendo de muchas maneras, ofreciendo ayuda a los grupos de ciudadanos de Sarajevo que lo necesitan, apoyando todo tipo de iniciativas que tienen que ver con la mejora de la vida en la ciudad, una “política”, más bien una “forma de enfocar las cosas”, que quizá valga más que los títulos del Campeonato y la Copa.