Fabrizio Ravanelli, la «Penna bianca» del calcio

 

Fabrizio Ravanelli siempre será recordado por su exitosa etapa en la temida ‘Vecchia Signora’ de mediados de los 90, y por ser una de las primeras estrellas del calcio capaz de emigrar a países como Inglaterra, Escocia o Francia.

Además de su aspecto extravagante, vale la pena recordar su carácter fuerte y engreído que le provocó conflictos con presidentes y entrenadores. Se consideraba a sí mismo un elegido y descuidaba a menudo los intereses del conjunto, lo que causaba irritación entre sus compañeros de vestuario. El jugador ha declarado más de una vez abiertamente que se mereció jugar en un equipo mejor que la Juventus.

 

Origen

Fabrizio nació en Perugia, Italia, un 11 de diciembre de 1968, donde creció en la cantera del principal club de su ciudad, el Associazione Calcistica Perugia Calcio, con el que debutó en el primer equipo en la temporada 1986-1987, en la Serie C2, ganando cada vez más espacio en la parte final del campeonato gracias a la confianza del entrenador Mario Colautti.

Al año siguiente, sin haber cumplido los veinte años, se impuso entre los protagonistas de un equipo recordado entre los mejores de la historia rojiblanca, por los numerosos récords establecidos: en este contexto Ravanelli marcó 23 goles que lo convirtieron en el máximo goleador del campeonato, dando una importante contribución en la victoria del grupo y el ascenso a la Serie C1.

 

 

Aquel Perugia también tuvo entre sus jóvenes talentos a otra promesa, Angelo Di Livio, al que luego Fabrizio reencontraría en los años victoriosos de la Juventus. Ravanelli marcó en su tercera temporada un total de 41 goles, cifra que despertó la atención del Avellino, en la Serie B, donde llegó el verano de 1989.

La experiencia con los Irpini no fue positiva: al principio de la temporada 1989-1990 solo sumó 7 partidos con la camiseta verdiblanca antes de ser vendido a préstamo, en octubre, al Casertana donde reencontró parcialmente el feeling con la red al marcar 12 goles en el campeonato de C1.

 

 

Al regresar al Avellino el verano de 1990, se encontró de nuevo con un grave bloqueo con el gol en la pretemporada, algo que le perjudicó y le dejó fuera del equipo, excepto en dos partidos de la Copa de Italia. Fue en aquel periodo de depresión y sintiendo que su carrera futbolística se había estancado cuando las canas ganaron terreno y le dieron su famoso look.

 

 

En septiembre por suerte fue comprado por la AC Reggiana, donde volvió a encontrar su nivel en la exigente Serie B, especialmente durante la primera temporada, 1990-1991, consiguiendo el ascenso a la Serie A, algo nunca antes alcanzado por el club granata.

Ravanelli llamó así la atención de la Juventus, que intentó traerlo al Piamonte a finales de 1991, posponiendo su traspaso al año siguiente por la perspectiva de poderlo fichar como agente libre, en los años inmediatamente anteriores a la sentencia Bosman, con un menor desembolso económico. Aquello puso al jugador ante un frontal conflicto con la afición de la AC Reggiana, afectando también negativamente su rendimiento en el campo en el año 1991-1992, en el que se redujo a la mitad su capacidad goleadora.

 

Su paso por la exigente Vecchia Signora

Durante la primera temporada en la Juventus no fue capaz de ganarle la partida a Roberto Baggio y Möller para hacerse un hueco en el once inicial, aunque jugando un rol estrictamente de suplente consiguió marcar en todos los torneos, 5 goles. Su primera victoria europea no se hizo esperar y en 1993, los «bianconeri» ganaron la Copa de la UEFA.

Aquel solo fue el primer título de muchos, posteriormente llegarían un Scudetto y Coppa Italia (1994/1995), y una Copa de Europa (1995/1996), en la que marcó un gol decisivo e inolvidable ante el Ajax tras robar la cartera a Frank de Boer y a Van der Saar. Mítica su asociación en ataque y en diferentes etapas de evolución con un joven Alessandro del Piero, Robby Baggio y Gianluca Vialli.

 

 

Uno de sus mejores partidos fue ante el CSKA Sofia, donde el delantero italiano marcó cinco goles para dar la victoria a su equipo por 5-1. Además de Ravanelli otros jugadores que también consiguieron en su momento marcar cinco tantos en Europa fueron Altafini (Milan-Unión Luxemburgo, 8-0) y Daniel Fonseca (Valencia-Nápoles, 1-5).

 

Trotamundos y vuelta a casa

Con 28 años Fabrizio consideró que su etapa en Italia había finalizado y decidió probar fortuna en la Premier League. El Middlesbrough se hizo con sus servicios durante dos temporadas y en poco tiempo se metió en el bolsillo a su nueva afición. ¿El motivo? En su partido de su debut marcó tres goles al Liverpool.

 

 

Pese al buen comienzo (y a convertirse en el jugador mejor pagado de la Premier League), ese año no fue muy exitoso para Ravanelli y al final de la temporada siguiente se marchó a Francia. En el Olympique de Marsella sí encontró la suerte ante portería en sus dos temporadas en la Ligue 1.

 

 

Posteriormente, volvió a Italia para jugar en la SS Lazio un año. Y de nuevo retornó a Inglaterra, donde jugó dos temporadas en el Derby County. Su aventura británica la prolongó en el Dundee escocés y finalmente, se retiró en la temporada 2004/2005 en el Perugia, cerrando así el círculo de su carrera.

 

 

Con la selección italiana jugó 22 partidos y marcó 8 goles. Su palmarés final está formado por dos Scudetti, dos Coppa Italia y dos Supercoppa Italia (repartidas al 50% entre Juve y Lazio), una UEFA y una Champions con la Juve y una Supercopa de Europa con la SS Lazio.