Fabricio Coloccini, el sueño sigue en San Lorenzo de Almagro

 

Fabricio Coloccini sigue siendo aquel rocoso central que tantos buenos resultados trajo en su paso por el fútbol de primer nivel. Ahora, con 39 años, sigue disfrutando de su sueño como si fuera una joven promesa en el San Lorenzo de Almagro de la primera división argentina.

Su fútbol ya se empezó a ver cuando jugaba en las categorías inferiores de Argentinos Junior, considerado uno de los equipos más clásicos del fútbol albiceleste. Este club es conocido por formar a grandes talentos que se convirtieron en estrellas mundiales como: Diego Armando Maradona, Juan Román Riquelme, Esteban Cambiasso o jugadores más actuales como Lucas Barrios o Lucas Biglia. En este club, se desarrolló con grandes cualidades técnicas que provocó que otros grandes clubes se fijaran en el chico. El primero en avanzarse fue Boca Juniors en 1998, que trajo a una buena camada de jóvenes. Su poderoso físico y sus agallas defendiendo todo tipo de balones le llevaron a que debutara al año siguiente de fichar por Boca. En su debut ante Unión de Santa Fe consiguió anotar un gol.

Aquel partido fue muy significativo tanto para la trayectoria del joven jugador como para el club. Su padre y agente del futbolista, Osvaldo Coloccini, forzó la salida de su hijo visto el talento que tenía. Se fue a jugar al Milán, cambiando de aires, de fútbol y provocando una adaptación muy exigente en uno de los equipos más grandes de Europa del momento, el Milan de Maldini.

 

 

Aun así, aquel experimento no le salió muy bien. Al inicio de la siguiente temporada, con Carlo Ancelotti en el banquillo salió cedido de vuelta a Argentina en el equipo que milita hoy, el San Lorenzo de Almagro. A partir de aquella primera cesión, su carrera empezó a encadenar experiencias en muchos equipos distintos. La melena rubia de rizos la empezaría a pasear por numerosos campos de todo el mundo. En cada equipo en los que militó, se forjó como un jugador imprescindible. Fue un jugador del que se rentabilizaron muchas cesiones en muchos equipos distintos. Desde su regreso a su país, encadenó numerosas estancias en diferentes equipos.

En su regreso a Argentina, donde tan solo estuvo seis meses, le dio tiempo a ganar la liga bajo las órdenes de Manuel Pellegrini siendo titular indiscutible. Con ese carácter ganador a tan corta edad, por entonces solo tenía 18 años, le hizo ser seleccionable para el mundial sub-20 con la albiceleste. La proyección de este chico parecía estar tocada con una varita mágica. Aquel verano, siendo el capitán de la sub-20, alzó el Mundial con su selección con una facilidad pasmosa.

Tras terminar su préstamo en Argentina, llegó a España para enrolarse en las filas del Deportivo Alavés. Un fichaje que pudo haber acabado en Zaragoza, otro de los equipos interesados. Sin embargo, la excelente relación con el equipo «rossonero», del que era propietario el jugador, hizo que las negociaciones fueran más fáciles. Los traspasos de Javi Moreno y Cosmin Contra al conjunto italiano ayudaron a que Coloccini pasara una magnífica temporada en tierras alavesas.

 

 

Llegaba a un equipo de primer nivel que acababa de ser finalista de la Copa de la UEFA la temporada anterior. Su debut en la liga española fue ante el Tenerife en un partido que ganaron los babazorros. El jugador además posee pasaporte italiano, de modo que no ocupará plaza de extracomunitario en el equipo vitoriano. En el norte solo disputará una temporada.

Su evolución y madurez como central le hacen que fiche por el Atlético de Madrid, equipo en el que únicamente solo está una temporada, para luego pasar por el Villarreal, con el que participó en la Copa de la UEFA. En tierras valencianas consiguió muy buenos registros. El equipo con el que coincidió, liderados por Juan Román Riquelme, fue tarea fácil. Acabaron octavos en liga con el objetivo de clasificarse para Europa cumplido. Aun así, sus contratos de cesiones no le dejaban disfrutar más allá del año de contrato que pasaba con cada equipo, pero era un jugador que siempre cumplía, le pidieran lo que le pidieran. Tras su aventura por España volvería a Milan, aunque fue de nuevo, un fracaso. No consiguió adaptarse de ninguna manera. Siempre fue lejos de Italia donde le fue mejor.

Así las cosas, dos años más tarde volvía a la liga española pero con ficha de traspaso. Un defensa curtido, diferente al que ya habíamos visto antes, elegante, duro y rápido. Antes de volver a reemprender su vuelta, hizo los deberes con su selección en los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004. La albiceleste consiguió alzarse con el oro.

Tres millones es lo que pagó el Deportivo por Fabricio Coloccini que se quedaría en la Liga por mucho más tiempo. En A Coruña se convertiría en un referente, tanto dentro como fuera del campo. Un equipo con el que consiguió consolidarse y hacer gala de su mejor fútbol a largo término. Allí fue el cerrojo de la zaga, y un seguro de vida para los gallegos. Un tipo de jugador que se dejaba la piel en el campo, el alma por su equipo. Su importancia fue tan trascendente que había temporadas en las que lo jugó absolutamente todo, sin dar siquiera un respiro.

 

 

Esas actuaciones le valieron para dar el salto a la Premier. Con su fichaje por el Newcastle United, consiguió dar el broche de oro a su exitosa carrera. Es considerado su último gran reto por disputar y al que se aferró como otra pieza clave en el equipo inglés. Pusieran dónde lo pusieran, funcionaba. Grandes noches de fútbol las que se vivieron en St.James Park. Una década instaurado en el fútbol inglés, siempre fiel a su equipo, sin ningún otro cambio de color, como si lo hubiera llevado toda la vida ser fan de las hurracas.

Sin embargo, tras cerca de los 300 partidos disputados en la Premier, abandonó Inglaterra para volver a su país para volver a las filas de San Lorenzo de Almagro. Ahora sigue jugando al fútbol con la misma ilusión. Toda una vida dedicada al fútbol, superando numerosas adversidades que fue pasando por diferentes equipos.

 


Álvaro Ramírez