Estrella Roja de Belgrado, del antifascismo a la guerra en los Balcanes

 

Como todo “cocolino” siempre me he sentido orgulloso de que mi club, el Colo-Colo, ganara en 1991 la Copa Libertadores, es casi como la medalla de todo hombre que defiende y alienta los colores del “popular”. Pero nunca entendí como pudimos perder la Copa Intercontinental contra un equipo europeo llamado Estrella Roja, del cual jamás he visto protagonizar la Copa de Europa. Un día de domingo le consulté a mi hermano mayor sobre este club y me habló de grandes jugadores como Prosinečki, lo que me llevó a investigar sobre este equipo y llevarme una gran sorpresa.

 

 

En febrero de 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, los miembros de la comunidad “Liga Juvenil Antifascista de Serbia Unida” decidieron formar una “Sociedad de Jóvenes de la Cultura Física”, que se convertiría en el Estrella Roja de Belgrado, el 4 de marzo de ese mismo año. Uno de sus rasgos fundacionales fue su firme compromiso contra el fascismo, negándose a jugar contra las  fuerzas militares alemanas que ocuparon la península de los Balcanes, lo que los identificó con la resistencia del pueblo yugoslavo.

Su historia se marcó con la gloria y la búsqueda constante de los triunfos europeos, entre las décadas de 1940 y 1960. Fue un actor protagonista de la liga yugoslava y europea, pero recién hacia 1979 lograría ganar la Copa de la UEFA. Los 80 traerían varias situaciones problemáticas para el pueblo yugoslavo. En primera instancia debemos destacar la crisis económica que arrastraba el país, entre sus causas podemos destacar la baja producción, escasa modernización y el fin de la ayuda soviética que durante varios años apoyó a la economía yugoslava.

En segundo ámbito debemos mencionar la crisis política que ya se veía venir. Los distintos movimientos nacionalistas estaban tomando cada vez más fuerza, en especial en Albania, Croacia y Serbia, los cuales cada vez era más difíciles de mantener sin provocar una quiebra en la unidad yugoslava.

El 6 de mayo de 1990 se celebran las primeras elecciones libres en la ex Yugoslavia y triunfa la fuerza nacionalista croata liderada por Franjo Tuđman, lo que generó mayor tensión entre Serbia y Croacia, llegando a las canchas de futbol, ejemplo de ello fue el duelo entre el Dinamo de Zagreb y el Estrella Roja, todo esto a solo días de las elecciones. El partido que no se pudo iniciar con normalidad, ya que en el calentamiento previo al punta pie inicial, las barras de ambos clubes se enfrentaron y se enfrascaron contra la policía, demostrando que la unidad yugoslava ya no se sostenía ni en la cancha de fútbol.

 

 

En este contexto de tensión el año 1991 marcó un antes y un después en la historia de Serbia. Primero porque se inició una guerra muy cruda que terminó enfrentando a ex pueblos hermanos como rivales, tomando las armas y enfrentando a distintas nacionalidades que ya se hacían irreconciliables, todo esto delante de los ojos de Europa occidental que miraba con mucho interés esta zona estratégica del mediterráneo. Desde el punto de vista futbolístico, el Estrella Roja vivió una campaña sorprendente en el torneo máximo de Europa, avanzando sobre grandes clubes de las poderosas ligas, ejemplo de ello fue el triunfo y la eliminación del Bayern de Múnich en la semifinal, uno de los eternos candidatos a ganar la “orejona”.

 

 

Ese plantel del sur de Serbia estaba dando la sorpresa, sus figuras como Prosinečki, Šabanadžović, Pančev, Savićević, Najdoski, Belodedici, Jugović y Mihajlovic, junto al veterano Stojanović bajo palos, conformaron la columna vertebral del Estrella Roja de la temporada 90-91. La gran parte del pueblo serbio ve el triunfo del Estrella Roja como un bálsamo de alegría en medio de una guerra muy cruel, entregando una distracción para miles de niños que ven bombardeadas sus canchas en los barrios de la ex Yugoslavia.

La final sería contra el Olympique de Marsella, otro gran conjunto de la época. El 29 de mayo de 1991, en el estadio San Nicola de Bari (Italia), tenía lugar la gran final. El Estrella Roja jugó con los inolvidables Stojanović; Šabanadžović, Najdoski, Marović, Belodedici; Mihajlovic, Prosinečki, Jugović, Binic; Pančev y Savićević. Durante el encuentro, los dos equipos mostraron un respeto al rival propio de la ocasión; el Estrella Roja, sobre todo, llevó a cabo un partido prudente y defensivo. El 0-0 final abocaba a la tanda de penaltis. Y si dos años y medio antes la suerte había dado la espalda al equipo yugoslavo ante el AC Milan, esta vez la moneda caería de cara. Manuel Amorós fue el único lanzador que erró y eso llevó el marcador hasta el 5-3 definitivo.

El Estrella Roja era campeón de Europa y, con su título de Liga, acababa de conseguir un doblete histórico. Las calles de Belgrado se llenaron de hombres y mujeres celebrando, para muchos fue una tregua entre los enfrentamientos que ya se estaban dando con mayor intensidad. Las bombas dieron paso a las bengalas que iluminaron la ciudad y llevaron a miles de jóvenes a celebrar la gloria europea.

 

 

El pueblo “colocolino” en 1992 se ilusionaba con obtener la gloria mundial si derrotaba al campeón europeo, pero nuestra esperanza se derrumbó con un equipo lleno de estrellas que llegarían tras este duelo a los grandes de Europa, y donde su pueblo que había celebrado los goles de su club, ahora clamaban por la paz y el fin de los enfrentamientos. Para muchos chilenos hinchas del “popular” la derrota fue una pena que con los años pasó, pero para miles de serbios ese triunfo significó una pequeña alegría ante tanta muerte y tristeza que se arrastró hasta 1995.

 

 


Boris Sepúlveda Rivera
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