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¿Qué está pasando en España con las retransmisiones deportivas?

 

«Bloque alto, medio y bajo, rasurizando la bola, la redonda sobre el verde, recalculando, se vienen cositas, pase filtrado, pechear, cuerpear, lateralizar o percutir», son algunos ejemplos de las «nuevas» palabras y expresiones «modernas» que han ido incorporando los narradores y comentaristas de partidos de fútbol en España. Más allá, del acierto o no, del uso de estas, las redes sociales están que arden, denunciando la constante sensación de «low cost» en las retransmisiones deportivas en territorio español.

Un tema complejo, y con largo recorrido, que ya empezó a cocinarse hace años, y que llegó a su momento más álgido durante el Mundial de Qatar, con los periodistas de Gol Mundial (Movistar) como grandes protagonistas. Tal fue la presión, especialmente en Twitter (con constantes trending topics), que algunos decidieron pasar a la acción, denunciando en sus perfiles el «hate» al que estaban siendo sometidos, y autodefiniéndose como víctimas en diversas entrevistas en medios afines. Algunos fueron un paso más allá y decidieron cerrar sus cuentas.

Conversaciones sobre su vida privada, torpes intentos de lucimiento personal, exceso de euforia y exageración injustificadas, falta de recopilación de datos, aires de grandeza, lecciones de como jugar a fútbol, maneras de «choni», críticas surrealistas a los entrenadores y a sus planteamientos tácticos, o, por el contrario, sobrevalorando de forma exagerada a jugadores como si todos fueran superestrellas internacionales, son algunos de los «pecados» más graves de los que se les acusa en redes sociales.

Ahora, en plena celebración de la Eurocopa, el equipo de RTVE ha tomado el relevo en las críticas salvajes en redes sociales, y el periodista Juan Carlos Rivero, con más de 30 años de experiencia, ha sido el más criticado y carne de ‘memes’ por sus errores al mencionar a los futbolistas. «Me equivoco con los nombres mucho menos de lo que dicen y no más que el resto de narradores», se defendía el protagonista en una entrevista en El Mundo, en la que ya avisó de que, durante la Eurocopa, «se van a hartar a hacerme memes».

¿Debe haber un límite en la crítica a los periodistas en redes sociales? ¿Hay una nula y preocupante capacidad de autocrítica entre ellos? ¿Se debe parar la crítica feroz con condenas judiciales? ¿Hay que aceptar que en España el actual periodismo deportivo es prácticamente amateur y no hay suficiente nivel para llevar a cabo una retransmisión de forma seria y profesional? ¿Los periodistas buscan ser estrellas mediáticas (y de paso también lucrarse siendo reclamos publicitarios), pero solo quieren aceptar la parte positiva de su fama? ¿Deben aceptar las críticas de los espectadores, al igual que los jugadores aceptan la suyas? Muchas de estas cuestiones deben ser debatidas de forma abierta, pero con la libertad de expresión siempre presente.

Otro tema secundario es la autoridad, y trayectoria previa mínima, de los exfutbolistas invitados a compartir las retransmisiones para poder opinar sobre lo que pasa sobre el terreno de juego. Un tema del que ya hablamos anteriormente en este otro artículo.