El drama de los hermanos Baresi, la verdadera historia

 

Los hermanos Giuseppe y Franco Baresi, ambos defensas, protagonizaron una de las historias más tristes y bellas del calcio italiano, dos hermanos «enfrentados» por los colores de sus camisetas. Giuseppe y Franco Baresi fueron rivales durante años a ambos lados del río Naviglio y respetables capitanes de sus respectivas tropas durante 10 años.

Siempre se intercambiaron los banderines con deportividad, y como rivales compitieron hasta en 28 ocasiones el Derby della Madonnina, del que siempre fueron protagonistas. El momento más curioso de todos se produjo en la temporada 1979-1980: durante un córner a favor del Milan, Franco entró en el área contraria y, evidentemente, fue marcado por su hermano. Los dos llegaron a pelearse por el balón y, tras caer al suelo, intercambiaron un par de golpes prohibidos. Por suerte para ellos el árbitro no lo vio, pero aquel gesto demostró que ninguno de los dos estaba dispuesto a aflojar. Eran símbolos del Inter y del Milán, como símbolos de la misma ciudad.

 



 

Pero no todo fue rivalidad, y es que Giuseppe Baresi, el día de la despedida de Franco, jugó en el equipo All Stars que desafíaba al AC Milan de Franco y cuando el «Piscinín» abandonó el campo, fue el propio Giuseppe el último en saludarle y ambos se abrazaron en un abrazo nunca antes visto en San Siro. El círculo se cerró ese día con bellas lágrimas.

 

 

Un sueño agridulce hecho realidad

La familia Baresi era originaria de Travagliato, pequeña ciudad de la provincia de Brescia ubicada a 80 km de Milán, famosa por fabricar cinturones y futbolistas de gran calidad. Allí eran propietarios de diversos terrenos y vivían en una granja, donde pudieron vivir en el campo. No había mucho que hacer para los niños en aquellos lares, más allá de su obligación escolar, claro. En los interminables campos de esta parte del valle del Po, solo había una cosa que unía a los más jóvenes: el calcio. Giuseppe y Franco, junto a su germano Angelo y sus amigos, se desafiaban en largos encuentros frente a la casa familiar.

Los hermanos Baresi separados por solamente dos años de edad, “Beppe” nacido en 1958 y Franco menor de dos años, aún eran demasiado jóvenes para entrar en el equipo juvenil del USO Travagliato, por lo que tuvieron que esperar que se formara la primera escuela de fútbol de Travagliato, la Unione Sportiva Oratorio Travagliato (actualmente disputando la Terza Categoria). Este modesto club fundado por la comunidad cristiana del Oratorio San Michele, ofreció a los más pequeños la oportunidad de poder formarse en su fútbol base.

 

 

La calidad de los Baresi no tardó en destacar, y en su segundo año llamaron la atención de Guido Settembrino, por aquel entonces entrenador (de inconfundible bigote) del primer equipo del USO Travagliato, y que tenía contactos en el fútbol base del Inter. «Eran tímidos, casi torpes. Cuando se duchaban, se negaban a quitarse los calzoncillos ante sus compañeros, hasta el punto de que una vez el entrenador se enfadó mucho con ellos. ‘O os los quitáis o no venís más’, les dijo».

Durante una semana los hermanos desaparecieron de los entrenamientos, hasta que Guido fue a su casa y les convenció para que volvieran. «La temporada con el Oratorio ha terminado, nada será como antes» les dijo. Así lo recordaba Settembrino, que acabó entrenando diversos clubes como el Lumezzane, Palazzolo, Brescia Sub19, CPR Ospitaletto o Cremonese, y que además fue el descubridor de otros talentos como Eugenio Corini, Bortolotti, Luzardi, Negro o del mismísimo Gianluca Vialli.

 

 

Tras varias semanas Beppe sí convenció al cuerpo técnico, mientras que Franco se quedó fuera de la selección final de jugadores al ser considerado demasiado delgado. Un error grave e imperdonable que le animó a probar suerte primero en el Atalanta, y posteriormente en el eterno rival, el AC Milan. Pero allí tampoco le fue mucho mejor, llegando a ser descartado hasta dos veces. A la tercera, tras una audición bajo la mirada de Rocco, Trapattoni y Rivera, finalmente lo consiguieron. Pero la alegría para los pequeños duró poco, primero falleció su madre Regina de un cáncer, y dos años después su padre Terzo fue atropellado. «Antes de morir», recuerda Settembrino, «la señora Regina (nombre que posteriormente Giuseppe pondría a su famosa hija futbolista), la madre de Franco y Beppe, me los recomendó. Por eso cada paso de sus carreras valía el doble para mí.

 



 

Ante aquel drama, a Angelo (el hermano mayor), Lucía, Giuseppe, Franco y Emanuela, no les quedaba nada más que salir adelante en una situación de auténtica pesadilla. «Mi niñez fue dramática. Imagínese que con 14 años fallece su madre y con 16 su padre. Fueron golpes muy duros. Todavía me pongo triste cuando pienso que mis padres no pudieron disfrutar de mi carrera, sobre todo del día del debut con el primer equipo del Milán, cuando solo tenía 18 años. Ellos sabían que era el sueño de mi vida y no fue fácil hacerlo realidad sin ellos a mi lado. Su rol lo ocuparon Giuseppe, mi hermano mayor, pero también el Milán. Cuando digo que este club es mi familia es literal. Yo entré en la cantera a los 14 años, justo cuando falleció mi madre. Ellos me dieron la educación correcta y la oportunidad de jugar en un equipo de ensueño. Después, con 16 años murió mi padre, y mi hermana Lucía se ocupó de nosotros. Nos mudamos a Milán y dejamos atrás Travagliato y toda la tristeza acumulada. Comencé una vida nueva y pude jugar durante veinte temporadas en el Milán, ganando 18 títulos. Mi carrera fue una revancha contra mi tremenda infancia y un homenaje a la memoria de mis padres», recuerda Franco.

 

 

La historia de origen de ambos hermanos ha sido deformada con el paso del tiempo a causa de torpes traducciones de artículos en italiano. En especial por culpa de la información que actualmente se encuentra publicada en Wikipedia (en español), donde se asegura que fueron criados por la monja Sor Lucia (en realidad es su hermana) en un oratorio, algo que nunca llegó a ocurrir. La realidad fue muy distinta.

Fueron apoyados siempre por sus hermanos mayores Angelo y Lucía, incluso antes del fallecimiento de sus padres. Angelo precisamente era el que los acompañaba a sus primeros torneos, «cuando Beppe solo tenía 10 años, pero ya odiaba perder y Franco tenía 8, pero ya era líbero. Ambos eran hinchas del Milán, y cuando Beppe se hizo hincha del Inter, el derbi fue mi cruz y la de Lucia y Emanuela, nuestras hermanas». Y aunque sí es cierto que la familia Baresi siempre recibió el apoyo de la comunidad de cristianos del Oratorio San Michele, nunca llegaron a vivir en él. Cosas del destino, muchos años después Angelo Baresi acabaría siendo el entrenador del equipo senior de la Unione Sportiva Oratorio Travagliato.

Giuseppe debutó en el primer equipo en 1977, una vez más a la cabeza de su hermano, pero esta vez Franco había acortado distancias, ya que le siguió en la máxima categoría del calcio solamente una temporada después. Ambos tuvieron carreras exitosas, y aunque el magistral Franco logró los mayores honores, sería ingenuo ignorar los de Giuseppe. Jugó casi 500 partidos de liga con el Inter durante 16 años y representó a Italia 18 veces. Juntos, los hermanos lograron ocho títulos de liga en un período de 16 años en el apogeo de la Serie A, y nada menos que 23 títulos en total. Además, entre los dos sumaron 99 partidos.

Ambos coincidieron sobre el terreno de juego con la selección italiana sub21 un total de 5 partidos, y 450 minutos, aunque solamente fueron seleccionados para un gran torneo internacional con la absoluta en una ocasión: la Eurocopa de 1980, disputada en su país. En aquella ocasión Giuseppe disfrutó de algún tiempo de juego. Italia quedó cuarta, perdiendo la medalla de bronce ante Checoslovaquia.

 

 

Hay una cierta simetría que se aprecia al considerar la equidad de los hermanos Baresi. Compartiendo sus habilidades en los dos clubes que compartieron San Siro, sin ser exactamente iguales, pero sin duda algo más que simples elementos significativos en los éxitos de sus clubes individuales. Sin embargo, la idea que persiste es la siguiente: ¿cómo habría sido el destino de Franco si no se le hubiera negado la oportunidad de unirse a su hermano en el Inter?