Gracias Diego Armando Maradona, por tanto a cambio de nada

 

Que difícil es encontrar las palabras adecuadas y suficientes para despedir a Diego Armando Maradona, aún más difícil no decir nada que no se haya dicho antes y repetido mil veces, y casi imposible hacerlo desde la tristeza que aún sentimos por su fallecimiento. Diego fue el protagonista de la película que todo niño futbolista ha soñado poder vivir alguna vez, el profesional que afrontó retos que ningún otro futbolista legendario aceptó afrontar, el hijo salvador que todos los padres pobres y luchadores necesitan, y una víctima de la maldad humana por haber encarnado al Dios más humano de todos los tiempos.

Son y van a ser días, meses y años duros para la familia Maradona, y para los “maradonianos“, no solamente por la pena que juntos compartimos, si no por qué tendremos que ver hasta donde puede llegar el actual periodismo sensacionalista, ruin y soez al que nos hemos acostumbrado, y que deja en la cuneta a grandes profesionales de este gran oficio. Medios de comunicación desalmados, del más humilde al más poderoso, que van a intentar sacar el máximo rendimiento del circo de la post muerte del astro argentino, al igual que lo hicieron durante su largo deterioramiento en vida. Voracidad y extrema maldad para usurpar hasta el último decimal en el índice de audiencia y hasta el último clic en Internet, sin importarles ni el más mínimo daño que puedan infligir a la familia de un muerto. El mismo periodismo cancerígeno de falso atuendo sensible, respetuoso y empático que lo mató en vida, y que siempre animó a otros desalmados como ellos a rematar al Maradona drogadicto, al Maradona mala persona, al Maradona mal padre y al Maradona abuelo senil. Sí, se mofaron de un abuelo, no lo olvidamos.

No tengáis ninguna duda que todos los que lo siguen insultando y valorando futbolísticamente por sus malas decisiones en su vida personal, lo seguirán haciendo. Gente hipócrita, ciega y víctima del periodismo sensacionalista y aleccionador, que ve en Diego la persona a la que se puede insultar, ridiculizar y destrozar de forma gratuita. Maltratador, drogadicto, borracho, loco, mujeriego, mal padre, tramposo y una inacabable lista de afirmaciones que quien las realiza nunca ha podido contrastar con sus propios ojos. Los mismos ojos que curiosamente no les muestran sus propios defectos personales y los de la gente que les rodean, ya sean familiares o amistades. Los mismos que se dicen a ellos mismos que son buenas personas cada noche cuando se van a dormir. ¿Qué bonito es el monstruo del autoengaño verdad?

Maradona pagó en vida ser el Dios más humano que nunca hemos podido ver sobre la faz de la Tierra. Un niño nacido en la más extrema pobreza que se convirtió en algo más que un futbolista que obraba milagros sobre el terreno de juego, se convirtió en un símbolo del pueblo frente al poder. Un rol social que evidentemente acabó perjudicándolo, pero que nos mostró un camino que debe seguir siendo recorrido para no olvidar nunca la eterna lucha contra los poderosos, la injusticia y la manipulación a la que somos sometidos constantemente.

Gracias Diego Armando Maradona por habernos enseñado la belleza de la pasión, de la humildad, de la revolución, de la locura, del amor por un país, por hacer posible lo imposible, y por tu ejemplo en el terreno de juego. Ten claro que nunca te olvidaremos, porque sencillamente no se puede olvidar que una vez vimos jugar al mejor jugador de fútbol de la historia de la humanidad.

Gracias por haber formado parte de nuestras vidas y habernos regalado tanto a cambio de nada, te amaremos Diego, hasta que te podamos disfrutar otra vez, descansa en paz.

Siempre serás de la gente, Diego.