Afició Chacarita Juniors

Cuando el Chacarita Juniors jugó con las camisetas de sus seguidores

 

El 26 de marzo de 1994, se disputaba un partido válido para la undécima jornada de la Primera B argentina (de nivel equivalente a la Segunda A española), entre el Club Atlético Chacarita Juniors y Almagro. Como ambos clubes iban vestidos con la marca brasileña Penalty, esta, decidió además dar una copa, que llevaría el nombre de la casa comercial, y que se disputaría en el mismo encuentro oficial de liga.

Para tal evento, además, la ocurrencia de los diseñadores brasileños hizo que el Chacarita dejara de lado su tradicional vestimenta histórica, rayada negra, blanca y roja, para estrenar una casi completamente blanca, con pequeños motivos negros y rojos en la parte superior que no eran suficientes para diferenciarla de la camiseta blanca, equipación suplente que lucía el Almagro. Hubo dos problemas con la innovación realizada por la casa comercial: el rechazo generalizado de la afición del equipo local a que se rompiera la historia de su camiseta tricolor y, la fundamental, que el árbitro no dar por buena la misma para disputar este partido, ya que se confundía con las zamarras del equipo visitante.

 

 

 

Los equipos saltaron al campo con normalidad, con las nuevas camisetas sin listar por parte del conjunto local, y con las completamente blancas por parte del Almagro y el colegiado llamó a los capitanes y al delegado local: el partido con estas camisetas no se podía disputar. Inexplicablemente, el Chacarita no disponía en aquellos momentos de otro juego de camisetas en el estadio, el encargado de material no tenía en su poder otro, ni tampoco localizaban al directivo responsable de guardar las equipaciones del club, ni las segundas ni siquiera otras antiguas.

 

 

El colegiado otorgó los 20 minutos que el reglamento establecía para solucionar el problema. Hasta que alguien, a propuesta de un seguidor de los de Villa Maipú, localidad del Chacarita, se le ocurrió que el club las pidiera a los numerosos aficionados que las lucían en la grada. Y así se hizo, por megafonía se rogó a los aficionados que prestaran sus camisetas. Se necesitaban catorce (exceptuando los porteros), con los números del 2 al 11, el 12, y del 14 al 16. Rápidamente los aficionados se movilizaron. Aparecieron camisetas de diferentes épocas, marcas y publicidad, con todos los números solicitados excepto el cuatro, que lo solucionaron con dos 14, tapando un número 1 con cinta aislante negra. Con 22 minutos de retraso y usando las camisetas de su propia afición, con una mezcla cercana a una colección histórica de “camisetas tricolores” se pudo disputar el partido.

 

 

Finalmente, el Chacarita venció por 3 a 2, se llevó los puntos y la Copa Penalty que recogió el capitán, eso sí, con una antigua camiseta de marca Taiyo. Desde entonces, el 26 de marzo es el Día del aficionado del Chacarita, el día en que la afición se impuso al absurdo del fútbol moderno y de sus diseños históricos.

 

 


Frichu Yustas
@Fritzyustas (Twitter)