Roger Milla celebrant un gol al corner

Anécdotas del fútbol Vol.4: Los banderines de córner

 

Un elemento del terreno de juego que aparentemente no debe condicionar el partido (y que a menudo genera extrañeza) son los banderines de córner. Ciertamente, indican al árbitro el límite del terreno de juego, pero con frecuencia hacen estorbo. A la hora de sacar un córner, pueden molestar. Xabi Alonso lo sufrió cuando jugaba en el Liverpool, y Juan Carlos, del Betis, lo rompió sin querer en un partido Betis-Real Sociedad. Pocas veces un banderín beneficia una jugada. Excepcionalmente, un banderín ha impedido que el balón salga del terreno de juego y que continúe el partido (en YouTube hay más ejemplos de videojuegos que no de partidos reales). Curioso en Internet, el regate real de un jugador que aprovecha el banderín para hacerse una pared a sí mismo con sotana incluida.

Anecdóticamente, el 18 de diciembre de 2002, Zidane pudo comprobar la flexibilidad de los banderines cuando en un partido para celebrar el centenario del Real Madrid contra una selección de jugadores mundiales, en un intento de esquivar a Cafú, el banderín se coló dentro de los pantalones del francés y le hizo caer al suelo. Vermaelen, por su parte, lo partió en dos tras intentar evitar un córner en unos cuartos de final de Copa del Rey contra el Athletic de Bilbao. En Argentina, un partido entre Ferro y Talleres pudo ver un uso inaudito del banderín: uno de los jugadores corría por la banda tratando de evitar que saliera el balón. Iba con tanta velocidad que cogió al banderín para frenar, pero lo rompió y cayó. Como el defensa rival le iba a robar el balón, le tiró suavemente el banderín (sin intención de hacer daño). El que sí que quiso hacer un uso bélico del banderín, fue Tobias Sana, cuando jugaba en el Malmö. El jugador estaba calentando en la banda en un partido contra el Göteborg, cuando, harto de que le tiraran bengalas y petardos, cogió el banderín y a modo de lanza dirigió contra el público local. Por último, en un partido de la liga ecuatoriana entre Independiente y River, un jugador del primer equipo decidió arrancar el banderín y defenderse de todos los rivales que lo querían atacar.

 

 

Pero cuando más uso se hace de los banderines es con las celebraciones. Con frecuencia, los jugadores descargan toda su rabia y tensión con el pobre banderín: jugadores como Thierry Henry, Ibrahimovic, David Luiz y otros le dieron una patada y muchas veces lo rompían. Quien peor aprendió la lección fue Marek Hanzik, ex jugador del Nápoles y máximo jugador histórico del equipo italiano, por delante de Maradona. En un partido contra el SPAL en febrero de 2018, Hamzik marcó el 2 a 0 y corrió hacia el banderín. Se lanzó al suelo y dio una patada a la base del banderín. Resultado: banderín roto y tarjeta amarilla. Lo peor del caso es que el árbitro revisó al VAR la jugada y anuló el gol por fuera de juego. La tarjeta, por mucho que lo pidió Hamzik, no le perdonó.

 

 

Otros jugadores prefieren ser más creativos con el banderín. Neymar, sin abandonar la vertiente belicista, lo cogió en un partido de la seleçao contra Paraguay y simuló que era un rifle del videojuego Counter-Strike. El gol había sido anulado y a Neymar no lo amonestaron. En cambio, sin banderín, a Cavani le expulsaron por una celebración similar tres años antes en el PSG. Cavani vio la segunda amarilla y fue expulsado. Neymar recibió críticas por este gesto.

 

 

Algunos jugadores, ágiles, saltan por encima del banderín. Tim Cahill, jugador australiano, que militó entre otros en el Everton y en el New York Cosmos celebraba sus goles acercándose al banderín y utilizándolo como un saco de boxeo. Drogba, en un partido que el Chelsea ganaba 7 a 0 contra el Wigan aprovechó el banderín como si fuera una guitarra mientras un compañero simulaba tocar la batería. Más divertido y original fue Samuel Eto’o cuando vistiendo la camiseta blue cogió el banderín como si fuera un abuelo y necesitara un bastón al tiempo que con la otra mano se tocaba la espalda. “Los viejos rockeros nunca mueren” pensaría. Para los más nostálgicos y veteranos aficionados, queda en el recuerdo (y en el récord, con acento), los dos bailes los banderines del también camerunés, y viejo rockero por antonomasia, Roger Milla contra la Colombia de René Higuita los octavos de final de Italia 90, cuando la selección africana aportó una alegría inesperada al fútbol.

 

Tim Cahill simulando que el banderín es un saco de boxeo

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Jaume Clavé