Camp de futbol als Alps

Anécdotas del fútbol Vol.1: Terrenos de juego y estadios inverosímiles

Un deporte y un espectáculo globalizado

Que el fútbol levanta pasiones en todo el mundo es un hecho incuestionable. Que es el deporte más practicado y seguido, tampoco puede rebatirse. Sin embargo, ¿por qué que el fútbol – a diferencia de otros deportes- se globalizó (cuando ni siquiera existía este concepto) de forma tan inmediata? Hoy día, entendido como un espectáculo excesivamente mediatizado, con derechos televisivos (¿y los derechos de los socios?) y con formatos de competición que claramente quieren excluir aquellos equipos que no aporten beneficios (suerte que hay todavía equipos rebeldes que demuestran que, “para mucho dinero que se ponga en el campo” como reclamaba Cruyff, siempre existe la posibilidad de la ilógica), se podría pensar que la globalización del fútbol se debe a la espectacularidad del juego y de los jugadores. Cierto, pero solamente en parte. Hay otro elemento importante, tal vez incluso más, que permitió su globalización: su aparente sencillez, pero sobre todo su adaptabilidad a cualquier circunstancia que permite jugarlo (que no competir) en contextos muy diversos. La práctica (que no la competición) del fútbol permite, pues, modificar algunas normas sin perder la esencia del juego. Oficialmente, se necesita un terreno de juego, dos porterías, dos equipos y una pelota.

Sin embargo, podemos modificar algunos de estos elementos y seguiríamos jugando al fútbol. ¿Son necesarias las porterías? ¿Cuántos y cuántas hemos jugado en el patio de la escuela o en la plaza inventándonos porterías utilizando paredes, portales y farolas, mochilas o papeleras de “portería”? ¿Y el terreno de juego? Se ha jugado a fútbol sobre tierra, césped, cemento, parquet, rodeados de muros y aceptando el rebote, en una tarima flotante y en la arena de playa. La práctica lúdica del fútbol es permitida en muchos terrenos y contextos. El 25 de diciembre de 1914, por ejemplo, en la famosa tregua de Navidad, soldados ingleses y alemanes salieron de sus trincheras para intercambiar tabaco, cantar Villancicos y para jugar improvisados ​​partidos de fútbol. Por las mismas fechas, Ernst Shackelton -l’explorador polar anglo-irlandès- se encontraba atrapado en la Antártida a bordo del Endurance. La tripulación de 28 hombres, entre tareas de rutina y momentos de recreo (para combatir la locura de la soledad), jugaba al fútbol sobre el hielo antártico.

 


Partido de fútbol en la Antártida con el Endurance, atascado en el fondo. Fotografía de Frank Hurley.

 

El fútbol: ¿un juego simple?

“El fútbol es un juego simple que inventaron los ingleses: 22 hombres persiguen un balón durante 90 minutos y, al final, los alemanes siempre ganan” resumió el bueno de Gary Lineker tras las semifinales de Italia 90. A lo largo de once artículos (tantos como jugadores / as de un equipo), quiero mostrar que en el fútbol hay muchos elementos en juego que hacen que no sea tan simple ya la vez guarde anécdotas divertidas: el balón, las porterías y la red, los banderines, el punto de penalti, las botas, la indumentaria de jugadores y porteros, los árbitros, el público, otros factores externos y anécdotas sobre las copas. Pero antes que nada, el terreno de juego.

 

Estadios singulares

Todos los clubes profesionales tienen en su historia un terreno de juego o estadio donde han hecho y hacen las delicias de sus fieles seguidores. No siempre es sencillo encontrar una ubicación, y con el paso del tiempo hay que tomar decisiones drásticas. El Barça tuvo que moverse por toda Barcelona hasta instalarse en el Camp Nou; el RCD Espanyol tuvo que abandonar Sarriá, desplazarse a Montjuïc y ahora en Cornellà. Algunos han cambiado el nombre del estadio (Luis Casanova o Mestalla), han abandonado viejas catedrales por nuevas … Clubes históricos como el AC Milan y el Inter o la Roma y la Lazio comparten el San Siro-Giusseppe Meazza y el Olímpico de Roma, respectivamente.

Hay estadios emblemáticos que, más allá de sus remodelaciones (realizadas o pendientes), permiten la fidelización (si las televisiones no lo estropean) de los seguidores con el fútbol: Santiago Bernabeu, Camp Nou, San Siro, la Bombonera, Allianz Arena, Anfield, Old Trafford. En cambio, e internet recoge una muestra, hay estadios que destacan por su singularidad. El Estadio Municipal de Braga, por ejemplo, fue construido en 2003, en vistas a la Eurocopa de Portugal 2004. Destaca por no tener gradas a los goles y está justo bajo una cantera que ocupa una de las paredes tras la portería. Al otro lado, vistas de la ciudad. Para mucha gente, uno de los campos más bonitos que hay.

 

Estadio Municipal de Braga, una obra arquitectónica singular.

 

El Ekaterinburg Arena fue remodelado para el Mundial de Rusia 2018. Para cumplir con el aforo normativo de la FIFA de 35.000 espectadores se colocaron unas gradas laterales sorprendentes (¡no sabemos si són cómodas!) Que daban al estadio una visión singular.

 

No es una pantalla gigante. Es la grada externa en el estadio.

 

La lista de estadios singulares puede ser interminable, a la vez que divertida de conocer. El Mmabatho Stadium de Sudáfrica destaca porque ¡algunas gradas no miran al campo!, el Marina Bay de Singapur porqué está sobre una tarima flotante, el Janguito Malucelli en Brasil se conoce como el eco estadio por excelencia del mundo. El modesto equipo suizo del FC Gspon destaca por jugar en el estadio europeo de más altitud (dos mil metros sobre el mar). El campo, de dimensiones reducidas (3/4 de las dimensiones recomendadas) lleva el nombre del mítico Ottmar Hitzfeld, seleccionador suizo de 2008 a 2014; para ir a entrenar o jugar hay que subir al teleférico. Hay campos de fútbol situados en la azotea de un rascacielos, en medio de la selva, frente a un castillo en Croacia, junto a un acantilado, en medio de una isla, inclinados y con pendientes pronunciadas. Quizás el más curioso de todos es el del modesto club amateur TJ Tatran Cierny Balog de Eslovaquia: ¡entre el campo y la grada, hay una vía de tren por donde pasa un tren de vapor!

 

Estadio del TJ Tatran Cierny Balog en Eslovaquia.

 

También hay estadios de fútbol desgraciadamente abandonados. En el caso del béisbol, destaca el Osaka Stadium por el nuevo uso que se le ha dado al terreno.

 

Osaka Stadium, ara es una zona vecinal con parking incluido.

Espacio público

Al inicio del artículo, comentaba que uno de los motivos de la globalización del fútbol es que se puede practicar en muchos terrenos y contextos diferentes. Sin embargo, la práctica de juegos de fútbol en el espacio público conlleva problemáticas de convivencia con otros usos del espacio (sea con quien quiere practicar baloncesto, patinaje, skate …) o quien quiere hacer usos socializadores y lúdicos de las plazas. El problema está; las soluciones no siempre, y el debate sigue siendo necesario. Por un lado, se necesitan lugares donde pueden practicar un fútbol lúdico, no competitivo, infantil o no, pero que respete al mismo tiempo la convivencia. Por otro, hay que repensar los modelos de pistas públicas, ya que no siempre se necesitan grandes porterías ni amplios terrenos de juego. Del mismo modo que los columpios han evolucionado para mayor seguridad de los niños, sin perder (incluso, mejorar) su vertiente lúdica, social y psicomotriz, hay que repensar como promover el fútbol lúdico (inevitable en tantas plazas de todo el mundo) más que prohibirlo. En este debate, al mismo tiempo, hay que pensar que no todos los modelos son posibles. Por ejemplo, hay unos modelos de pista con porterías que encima tienen una cesta. ¿Es compatible una cesta con la portería? ¿No generaría conflictos? A veces, se incluye césped artificial. ¿Baloncesto en césped artificial? ¿Qué coste de mantenimiento tiene? ¿Se mantendría?

Hay modelos exclusivos para el fútbol que parecen bastante interesantes. Por un lado, los modelos de pista reducida en vallas de menor o mayor medida. Reducen el terreno de juego, sí, pero a la vez mejoran la convivencia y promueven un fútbol más técnico. Por otro lado, el mítico Pelé inauguró en la favela de Morro Maneiro en Brasil un terreno de juego de uso lúdico que es el primero que aprovecha la energía de los futbolistas para iluminar el campo.

 

 

Por último, una iniciativa muy curiosa es la que se ha llevado a cabo en Bangkok, con el nombre de The Unusual Football Field Project, donde se ha aprovechado cualquier rincón para hacer un pequeño terreno de juego, aunque no sea rectangular.

 

Uno de los inusuales campos de fútbol de Bangkok.

 

¿Y si uniéramos las tres iniciativas y generáramos pequeñas canchas de fútbol en espacios abandonados (lúdicas y sociales) y que a la vez generaran la energía suficiente para iluminarlas? El fútbol en el espacio público pide debate, reflexión y nuevas propuestas.

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Jaume Clavé Esclofet