El Ajax de Louis Van Gaal, el triunfo de la confianza en la cantera

 

El Ajax de Louis Van Gaal fue el verdadero triunfo de la confianza en el talento de la cantera y la capacidad de detección de jóvenes talentos. Edwin van der Sar, Edgar Davids, Clarence Seedorf, Michael Reiziger, Winston Bogarde, Patrick Kluivert, Frank y Ronald De Boer, Marc Overmars, Jari Litmanen, Nwankwo Kanu o Finidi George, solo fueron algunos de los talentos que descubrió (o pulió) Van Gaal durante su etapa en el Amsterdamsche Football Club Ajax.

Van Gaal se ganó el estatus de entrenador de prestigio en el Ajax de los 90, con una apuesta extremadamente arriesgada. Sus diferencias con la estrella emergente Denis Bergkamp (Ajacieden desde los 11 años), que sufrió el estilo autoritario de su entrenador a pesar de su impresionante cosecha de goles (122 en 237 partidos), casi le costaron el puesto. Aunque Van Gaal acabó ganando el pulso y Denis abandonó el barco junto a Wim Jonk rumbo al Inter de Milán en 1993. El mismo camino que tomó el primer gran damnificado de la era Van Gaal en el Ajax, Richard Witschge, que se marcharía al Dream Team de Cruyff.

 

 

La potente mezcla de experiencia y juventud entusiasta le permitió convertir aquel Ajax en uno de los mejores equipos de la historia, llegando a su clímax en 1995, cuando vapulearon al AC Milan de Capello y Berlusconi, que tan solo un año antes había hundido en la miseria al Dream Team de Johan Cruyff en Atenas.

 

 

Un equipo forjado en el valor de la cantera

Aquel Ajax se construyó tratando de perfeccionar la extracción de perlas de la cantera y trabajando una plantilla repleta de talento. Siempre con la hoja de ruta que marcó la base de la década de los 80, cuando el club ganó la Recopa de Europa en 1987, así como dos Copas de la KNVB en el 86 y el 87 bajo la dirección de Johan Cruyff. Sin embargo, el posterior técnico culé tuvo un final caótico y desordenado en su etapa final en Ámsterdam, discutiendo con la directiva del club sobre una estrategia de fichajes que llevó a Marco van Basten y Frank Rijkaard a marcharse al AC Milan y al Real Zaragoza, respectivamente.

El club atravesó un periodo de agitación en cuanto a la dirección, y entrenadores, cuando Antoine Kohn y Kurt Linder intentaron mantener el legado de Cruyff en 1988. Tras ellos, un triunvirato de entrenadores formado por Kohn (de nuevo), Bobby Haarms y Barry Hulshoff no logró impresionar lo suficiente como para asegurar su futuro a largo plazo. Fue durante el periodo del mencionado trío condenado cuando Van Gaal llegó al club como coordinador de la cantera.

 

 

Durante ese tiempo, Van Gaal conoció de cerca a una generación de jugadores en ciernes que, para el entrenador, eran el futuro del Ajax. Sus sentimientos demostraron claramente su visión y filosofía de gestión, mostrando que, incluso desde las primeras etapas de su carrera como entrenador, Van Gaal reconocía la importancia de fomentar los talentos de la cantera e integrarlos en un equipo tras una sofisticada y prolongada formación. La escuela de pensamiento de Van Gaal difería de la de su superior en el Ajax, Leo Beenhakker, ya que este era menos disciplinario que su ayudante.

Sin embargo, Van Gaal siempre se alineó públicamente con las tácticas y métodos de su superior, mientras que en privado sabía que algún día podría tener la oportunidad de ocupar él mismo el banquillo del Ajax. El momento llegó en septiembre de 1991, cuando Beenhakker abandonó el Ajax en favor de una lucrativa oferta del Real Madrid, y van Gaal se convirtió en su sucesor.

 

 

Para entender la elegante máquina de ganar que llegó a asombrar al fútbol holandés, es imprescindible comprender la filosofía de entrenamiento de Louis Van Gaal. Era el corazón del equipo. Era el motor de los entrenamientos, de los partidos y de su vida futbolística.

Más que nada Van Gaal hacía hincapié en la importancia del colectivo: «El fútbol es un deporte de equipo y, por lo tanto, los miembros del equipo dependen unos de otros», explicaba en «The Coaching Philosophies of Louis van Gaal and the Ajax Coaches», de Henny Kormelink y Tjeu Seeverens. «Si algunos jugadores no realizan bien sus tareas en el campo, sus compañeros se verán perjudicados. Esto significa que cada jugador tiene que llevar a cabo sus tareas básicas lo mejor posible y esto requiere un enfoque disciplinado en el campo.»

 

 

Van Gaal se propuso construir un equipo formado por jugadores «multifuncionales» a los que el técnico tenía en gran estima, como Edgar Davids, Ronald de Boer y Michael Reiziger. El entrenador del Ajax quería estructurar su equipo en torno a jugadores que pudieran cumplir con las capacidades defensivas y ofensivas, que fueran físicamente fuertes y que poseyeran la perspicacia táctica para funcionar sin problemas en una variedad de sistemas y formaciones diferentes. Esto ilustra claramente la imagen global que van Gaal tenía para su equipo y la escala de ambición inherente a sus objetivos como entrenador. Ningún jugador encarnó la visión de Van Gaal en el Ajax como Davids. El inconfundible centrocampista tenía el apetito voraz, la ética de trabajo incontenible y la técnica refinada que deseaba van Gaal. Rápidamente, se convirtió en una leyenda del Ajax.

Davids, apodado «El Pitbull» por el propio Van Gaal, fue un miembro crucial de su equipo ganador de la Liga de Campeones. Su lista de responsabilidades era extensa, pero la exhaustiva carga de trabajo que soportó durante los 90 minutos fue producto de la confianza que Van Gaal depositó en él. Davids desempeñaba funciones defensivas y ofensivas, y se esperaba que enlazara con los jugadores más avanzados del equipo, al tiempo que seguía a los hombres de banda del rival cuando el Ajax defendía. Para la filosofía del Ajax también eran importantes las carreras de Davids desde el centro del campo, que eran penetrantes y efectivas. Davids, en su mejor momento, era un modelo de forma física, y personificaba el espíritu y el deseo que emanaba de aquel gran equipo del Ajax.

 

 

El 13 de mayo de 1992, logró la Copa de la UEFA al imponerse por marcador global al Torino (2-2 en Italia y un empate sin goles en Ámsterdam) convirtiéndose en el segundo club, después de la Juventus en 1985, en ganar las tres principales competiciones europeas. El 20 de mayo de 1993 ganó la copa local venciendo 6-2 a Heerenveen, y el 8 de agosto se alzó con su primera supercopa neerlandesa por marcador de 4-0 sobre Feyenoord. En 1994, tras conquistar su primer título de la Eredivisie en cuatro años, completó la temporada siguiente invicto. En esa campaña, el club de Ámsterdam fue sencillamente extraordinario.

Marcó 106 goles en 34 partidos; con una media de más de tres goles por encuentro, fue una de las fuerzas ofensivas más irresistibles del fútbol europeo. Destrozaban a los equipos sin piedad. A Van Gaal no le importaba la compasión, sabía que su Ajax era superior y estaba dispuesto a hacer alarde de ello. El entrenador holandés creó un sistema que hacía hincapié en el fútbol de ataque y se convirtió en un maravilloso experto en explotar las debilidades del rival.

Eran discípulos directos de la máquina del Fútbol Total creada por el padrino del fútbol holandés, Rinus Michels. El legendario entrenador -conocido como «El General»-, que fue nombrado Entrenador del Siglo de la FIFA en 1999, revolucionó el fútbol táctico con su creación. En el Fútbol Total, Michels ideó un sistema táctico que liberaba los papeles de los jugadores y transformaba la forma de configurar un equipo de fútbol. El sistema dependía de la capacidad de adaptación táctica de cada jugador, y Michels tuvo la suerte de contar con un grupo de jugadores excepcional.

 

 

Los principios del Fútbol Total se arraigaron profundamente en la cultura y la identidad del Ajax y, cuando van Gaal se hizo cargo del club, los jugadores eran muy conscientes de la escuela de pensamiento. Sin embargo, este equipo del Ajax sería un sistema de su creación y no se asemejaría al Fútbol Total tanto como algunos habrían predicho. Van Gaal ideó una estrategia en la que se hacía hincapié en la rotación del balón y la unidad del equipo. Había una confianza absoluta en que cada jugador podía desempeñar sus funciones con la máxima eficacia y eso infundió una confianza suprema en el club.

El equipo tenía un aura de invencibilidad, muy parecida a la del Arsenal de Arsène Wenger de 2003-04, y siempre había una seguridad total en la plantilla de que superarían a su rival, fuera quien fuera. Esto queda perfectamente ilustrado en lo que van Gaal llama su «único partido perfecto». Durante su etapa al frente del Manchester United, insistió en la importancia, para el avance de su filosofía, del partido perfecto. Sin embargo, conseguirlo puede ser casi imposible, ya que sólo ha hecho un partido perfecto en sus 29 años de entrenador. No fue en la final de la Liga de Campeones, sino en noviembre del año siguiente, contra el Real Madrid en el Bernabéu.

 

 

El segundo encuentro del Grupo D entre los dos equipos ese año terminó con una famosa victoria del Ajax por 2-0. El partido fue el ejemplo perfecto de lo acertado que resultaba que los equipos temieran al Ajax de Van Gaal en esa época. La maestría táctica del capitán Danny Blind, la energía inquieta de Edgar Davids y las salidas de balón por las bandas de Finidi George y Marc Overmars formaban un conjunto muy bien trabajado y penetrante que causaba estragos en la zaga madridista.

El equipo de los 90 se presentó aquella noche en la cúspide de sus fuerzas, algo que quedó patente para el entonces entrenador del Madrid, Jorge Valdano, quien, tras el partido, dijo: «El Ajax no es solamente el equipo de los 90, se acerca a la utopía del fútbol».

 

 

Como complemento de un centro del campo superlativo estaban las principales fuerzas ofensivas de Jari Litmanen y Patrick Kluivert. Lo que todavía resuena a día de hoy fue la respuesta de los aficionados del Real Madrid. Tras el pitido final, miles de personas en el Bernabéu se pusieron en pie y aplaudieron al equipo del Ajax por su impecable actuación. Aquella noche en Madrid se apreciaba profundamente el fútbol de calidad, independientemente de quién lo proporcionara. Era sorprendente pensar que los seguidores del Madrid elogiaran a un equipo del Ajax que acababa de infligir una miseria europea a su querido equipo; eso demuestra lo impresionante que era este equipo del Ajax. En vídeo parecen excelentes, pero haberlos visto en carne y hueso habría sido otra cosa.

El 24 de mayo de 1995 se consagró campeón por cuarta vez de la Liga de Campeones al imponerse al Milan de Fabio Capello, vigente campeón, por 1-0, merced al tanto de un joven Patrick Kluivert. Además de la ansiada Copa de Europa, el equipo conquistó su decimoséptima liga de forma invicta, la Supercopa neerlandesa, la Supercopa de Europa ante el Real Zaragoza. Y cerró el año más exitoso de su historia conquistando su segunda Copa Intercontinental imponiéndose en penales a Gremio.

En la temporada 1995-96, el Ajax conquistó su decimooctava liga y alcanzó por segunda vez consecutiva la final de la Liga de Campeones, en la cual logró el subcampeonato ante la Juventus cayendo en tanda de penales. En la temporada 1996-97, alcanzó las semifinales en la Liga de Campeones, perdiendo 2-6 en el global ante la Juventus. Tras el final de temporada, se confirmó la salida de Van Gaal, así cerrando un ciclo con once títulos.

 

 

Había mucho que admirar en un equipo que tenía una media de edad de 23 años: la velocidad y la precisión de sus pases; la forma en que dominaban la posesión del balón; su entendimiento casi telepático; su inteligencia y sus cualidades técnicas; la forma en que mantenían la superioridad numérica en todas las zonas del campo; la perforación casi perfecta de los jugadores. Quizás todo esto explique el récord que el club mantuvo con una racha de 75 partidos oficiales sin conocer la derrota. Aquel Ajax de Van Gaal fue pura historia.

 


Paola Murrandi